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	<title>Nürnberger Menschenrechtszentrum &#187; Paraguay</title>
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		<title>La &#8220;Operación CONDOR&#8221;: El Terrorismo de Estado de Alcance Transnacional</title>
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		<pubDate>Sat, 30 Mar 2002 15:05:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Autor</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lateinamerika]]></category>
		<category><![CDATA[Paraguay]]></category>

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		<description><![CDATA[<strong>por Esteban Cuya</strong>
Investigador del Centro de Derechos Humanos de Nuremberg.

Paraguay gozó                de un gran prestigio entre los criminales anticomunistas de diversas                regiones del mundo durante el perí­odo dictatorial del general                Alfredo Stroessner, de 1954 a 1989. Además de su ubicación                estratégica en América del Sur, Paraguay les ofrecí­a                una "estabilidad polí­tica envidiable", garantí­as                de impunidad de los delitos cometidos "y por cometerse",                así­ como todo tipo de facilidades jurí­dico-administrativas,                financieras, y logí­sticas. [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>por Esteban Cuya</strong><br />
Investigador del Centro de Derechos Humanos de Nuremberg.</p>
<p>Paraguay gozó                de un gran prestigio entre los criminales anticomunistas de diversas                regiones del mundo durante el perí­odo dictatorial del general                Alfredo Stroessner, de 1954 a 1989. Además de su ubicación                estratégica en América del Sur, Paraguay les ofrecí­a                una &#8220;estabilidad polí­tica envidiable&#8221;, garantí­as                de impunidad de los delitos cometidos &#8220;y por cometerse&#8221;,                así­ como todo tipo de facilidades jurí­dico-administrativas,                financieras, y logí­sticas.</p>
<p>Fascistas italianos,                nazis alemanes, terroristas croatas y cubanos, anticomunistas argentinos,                brasileños y españoles, sicarios bolivianos, genocidas                chilenos, y todo tipo de militares y civiles involucrados en violaciones                de los derechos humanos, tráfico de armas, espionaje, y operaciones                criminales eligieron Paraguay como su lugar de refugio, y fueron                acogidos por las más altas autoridades del paí­s como                &#8220;combatientes por la libertad&#8221; y &#8220;héroes internacionales&#8221;.</p>
<p>El régimen                dictatorial conducido por el general Stroessner, con la colaboración                de militares y empresarios conservadores, ofreció el contexto                de &#8220;paz&#8221; e impunidad que buscaban criminales como el médico                nazi Josef Mengele, el jefe de la Logia Masónica P-2 Licio                Gelli, el franquista español Juan León Cordón,                entre otros personajes anticomunistas que se establecieron en Paraguay.                Muchos de los agentes secretos chilenos, responsables de graves                violaciones a los derechos humanos, detenciones y desapariciones,                como Miguel Estay Reyno, &#8220;El Fanta&#8221; continuaron hasta                1992 residiendo con nombres falsos en Paraguay.(1)</p>
<p>Ya desde fines                del siglo pasado Paraguay habí­a ejercido una fuerte atracción                para racistas alemanes como el doctor Bernard Forster, quien fundó                allí­ la colonia Nueva Germania, con el objetivo de aplicar                su programa de pureza racial.(2)</p>
<p>El &#8220;modelo                paraguayo&#8221; de totalitarismo que aseguraba la &#8220;paz social                a cualquier costo&#8221; fue elogiado entre otros por el entonces                Presidente norteamericano Richard Nixon, quien reconoció                que Paraguay constituí­a un eje estratégico clave para                la lucha contra el comunismo. El 4 de mayo de 1968, al llegar a                Asunción, Nixon le dijo a Stroessner: &#8221; En el campo                de los asuntos internacionales, no conozco otra nación que                se haya levantado más fuerte que la suya en contra de la                amenaza del comunismo&#8221;.</p>
<p>La dictadura                paraguaya despertaba envidias entre los militares del cono sur de                América, que igualmente aspiraban a dirigir el destino de                sus paí­ses por perí­odos prolongados que les permitieran                concretar sus proyectos a largo plazo. Por esta razón, muchos                de los principales agentes secretos de las tiraní­as latinoamericanas                confluyeron en Paraguay en diversas oportunidades a fin de aprender                de su experiencia represiva y coordinar estrategias para &#8220;limpiar                a la región de la potencial amenaza del comunismo y la subversión.</p>
<p>Desde fines                de los años 60 existí­an relaciones fluidas entre oficiales                de las fuerzas armadas de Sudamérica, quienes habí­an                recibido juntos especialización contrainsurgente en las academias                militares norteamericanas, donde se forjaron lazos de amistad y                familiaridad. En otras etapas al interior de la región, militares                latinoamericanos habí­an convivido por perí­odos de                seis meses a dos años en centros de formación de Argentina                o Panamá. Estas relaciones de militares argentinos con sus                similares uruguayos, paraguayos, brasileños, chilenos, bolivianos                y peruanos, tendrí­an sus frutos en los años de las                dictaduras, algunos de los cuales veremos a continuación.</p>
<h2>El Caso PRATS</h2>
<p>El 30 de setiembre                de 1974, en Buenos Aires, a las 00.40 horas, cuando retornaban a                su domicilio luego de una reunión social, el ex Vice Presidente                de Chile y Ministro de Estado en el gobierno de Salvador Allende,                general Carlos Prats Gonzáles y su esposa Sofí­a Cuthbert                sufrieron un atentado con una bomba a control remoto que les quitó                la vida.</p>
<p>Así­ culminó                uno de los primeros operativos en el exterior de la Dirección                de Inteligencia Nacional de Chile, DINA, comandada por el general                Manuel Contreras, quien consideraba a Prats como uno de los rivales                de más fuerza del general Augusto Pinochet.</p>
<p>Entre los responsables                del atentado contra los Prats se identificó a Michael Townley,                norteamericano experto en electrónica y agente especial de                la DINA, Juan Luis Bulnes Ossa, chileno ultraderechista, y el mayor                del ejército chileno Armando Fernández Larios, quien                en octubre de 1973 integró la &#8220;caravana de la muerte&#8221;,                del general Sergio Arellano Stark, que masacró a 72 prisioneros                en cinco ciudades chilenas. (3)</p>
<p>Para el seguimiento                de Carlos Prats, en la fase preparatoria del crimen, los agentes                chilenos utilizaron placas de la Dirección Federal de la                Policí­a de Buenos Aires, credenciales de la Dirección                de Migraciones, automóviles asignados al ejército                argentino, etc. Así­ como este, hubo muchos otros casos en                los que policí­as o militares chilenos actuaron con total                libertad en territorio argentino contra ciudadanos que huí­an                del régimen de Pinochet.</p>
<h2>El Caso LEIGHTON</h2>
<p>Otro Ex Vice                Presidente de la República de Chile, y abierto opositor al                régimen de Pinochet estuvo en la mira de los servicios de                inteligencia. Ahora se trataba de Bernardo Leighton, alto dirigente                del Partido Demócrata Cristiano, a quien cuando se hallaba                de visita en Roma se le prohibió regresar a su paí­s,                bajo la acusación de desarrollar &#8220;actividades antichilenas&#8221;.                Leighton promovió el acercamiento de la Democracia Cristiana                con los grupos polí­ticos de izquierda, a fin de trabajar                juntos por el retorno al sistema democrático en Chile.</p>
<p>El 6 de octubre                de 1975, Pier Luigi Concutelli y Salvatore Falabella, neofascistas                italianos, aliados de Stefano delle Chiaie, temporalmente al servicio                de la DINA, atentaron contra Bernardo Leighton y su esposa, cuando                estaban por ingresar a su domicilio en Roma. Leighton recibió                un disparo en la frente y la bala salió por su oí­do                izquierdo. Ana Fresno, su esposa, fue baleada en el pecho. Ambos                sobrevivieron luego de varias intervenciones quirúrgicas                y pudieron identificar a sus agresores.(4)</p>
<p>Michael Townley,                el norteamericano integrado a la DINA, que actuaba también                con el nombre de Kenneth Enyart, y su esposa Mariana Inés                Callejas, chilena ocultada bajo el nombre Ana Pizarro, habí­an                coordinado en Europa (igual que en el caso Prats) los detalles para                el crimen de Bernardo Leighton, encargado a los grupos Avanguardia                Nazionale y Ordine Nuovo, de Stefano delle Chiaie. Incluso se contó                con el apoyo de agentes de la policí­a secreta del régimen                franquista español, según reveló el fascista                italiano Aldo Tisei a la Corte de Bologna.</p>
<h2>El Caso LETELIER</h2>
<p>El 21 de setiembre                de 1976 la DINA ejecutó otro de sus operativos en el exterior.                Esta vez actuó en el corazón mismo del gigante norteamericano,                asesinando en Washington D.C. a Orlando Letelier, ex ministro de                Estado en el gobierno de Salvador Allende, y personaje clave de                la oposición chilena, a quien pocos dí­as antes Pinochet                le habí­a quitado la nacionalidad, por &#8220;haber llevado                a cabo en paí­ses extranjeros una campaña publicitaria                tendiente al aislamiento polí­tico, económico y cultural                de Chile&#8221;, y &#8220;por influir en la polí­tica exterior                norteamericana demandando la suspensión total de su ayuda                militar a Chile&#8221;. En el atentado, cometido con bomba a control                remoto, también murió Ronnie Moffit, quien trabajaba                con Letelier en el Instituto de Estudios Polí­ticos.</p>
<p>Igual que en                los casos antes mencionados, el responsable de coordinar el operativo                fue el norteamericano Michael Townley, un agente incondicional a                Manuel Contreras, jefe de la DINA. &#8220;Desde que lo liberamos,                Letelier ha estado dando problemas al gobierno en el exterior&#8221;,                le dijo Pedro Espinoza, asistente principal de Contreras, a Townley,                cuando le precisó las instrucciones para la misión                de asesinar a Letelier en Estados Unidos.</p>
<p>Para este asesinato                el Mayor del Ejército chileno Armando Fernández Larios                realizó previamente un minucioso trabajo de seguimiento de                Orlando Letelier en Washington D.C. Townley confesó a la                justicia norteamericana que él mismo, con la ayuda del cubano                anticastrista Virgilio Paz, fabricó el artefacto explosivo                a control remoto y lo colocó en el automóvil de Letelier.                En el crimen también participó Dionisio Suárez,                del Movimiento Nacionalista Cubano.</p>
<p>Unas semanas                antes, agentes secretos chilenos habí­an obtenido en Asunción                pasaportes paraguayos y visas para ingresar a los Estados Unidos.                También la cancillerí­a chilena entregó a agentes                de la DINA pasaportes con nombres falsos. Ahora, con el descubrimiento                de los archivos del terror, en Paraguay, se confirma que el asesinato                de Letelier fue gestado por Manuel Contreras, dentro de la &#8220;Operación                Cóndor&#8221;.(5)</p>
<h2>La Operación                CONDOR</h2>
<p>De acuerdo a                las investigaciones realizadas en relación al asesinato de                Orlando Letelier, se ha logrado establecer que el general chileno                Manuel Contreras, jefe de la DINA, concibió y organizó                la Operación Cóndor, que tuvo como tarea &#8220;La                recolección, el intercambio y el almacenamiento de datos                de inteligencia relacionados con los activistas de izquierda, los                comunistas y los marxistas, con el fin de eliminar a los terroristas                marxistas y sus acciones en la zona&#8221;.(6) Esta acusación                ha sido ratificada con algunos documentos hallados en los archivos                secretos de la policí­a paraguaya.</p>
<p>Contreras viajó                hacia Argentina, Bolivia, Paraguay, Venezuela y Estados Unidos,                para exponer su proyecto represivo supranacional y convencer a los                jefes de los servicios secretos de estos paí­ses sobre la                importancia de la coordinación y cooperación &#8220;para                eliminar al comunismo&#8221; y defender la sociedad &#8220;occidental                y cristiana&#8221;.</p>
<p>El general Contreras                sostuvo desde 1974 varias entrevistas con el general Ramón                Camps, Jefe de la Policí­a de Buenos Aires, quien años                después dirí­a que &#8220;en Argentina no quedan desaparecidos                con vida. Asumo toda la responsabilidad y me siento orgulloso&#8221;.                Otro colaborador de Contreras, el general Iberico Saint Jeant, Interventor                de la Provincia de Buenos Aires igualmente dijo en la época                de la dictadura militar: &#8220;Primero mataremos a todos los subversivos,                luego mataremos a sus colaboradores, luego a sus simpatizantes,                luego a quienes permanezcan indiferentes, y por último, a                los indecisos.&#8221;(7)</p>
<p>En agosto de                1975 en su esfuerzo para concretar la &#8220;Red Cóndor&#8221;,                Manuel Contreras se entrevistó en Washington D.C. con Vernon                Walters, director adjunto de la Agencia Central de Inteligencia,                CIA, de los EE.UU. En Venezuela se reunió con Rafael Rivas                Velásquez, director del Servicio de Inteligencia venezolano.                En Paraguay habló con los generales Benito Guanes Serrano,                jefe de Inteligencia del Estado Mayor y Francisco Brites, Jefe de                la Policí­a de la República.</p>
<p>Entonces, en                el marco de la &#8220;Operación Cóndor&#8221; se logró                concretar acuerdos amplios entre los servicios secretos de Argentina,                Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay, y se animó a la participación                de Brasil y Perú. El campo de acción fue fijado entre                los lí­mites de todos los paí­ses miembros del acuerdo,                estableciéndose facilidades para el desplazamiento clandestino                de agentes de estos paí­ses, y la ejecución de operaciones                represivas conjuntas.</p>
<p>También                se aprobó la formación de equipos especiales de los                paí­ses miembros, para viajar a cualquier parte del mundo,                con el objetivo de eliminar a polí­ticos opositores, subversivos                o colaboradores de los grupos terroristas de cualquiera los paí­ses                de la Operación. En el marco de este acuerdo se realizaron                los operativos criminales antes mencionados.</p>
<p>Aún antes                del golpe de estado en Argentina (marzo de 1976), ya se habí­an                logrado acuerdos entre los servicios secretos de ese paí­s                y de Chile, para el intercambio de información &#8220;clave&#8221;                y para facilitar la captura de militantes izquierdistas chilenos.                Esta cooperación se logra perfeccionar con la &#8220;Operación                Cóndor&#8221;.</p>
<p>Numerosos militantes                y simpatizantes de izquierda, chilenos, uruguayos, paraguayos, brasileños,                y bolivianos, establecidos temporalmente en Argentina fueron capturados                en ese territorio así­ como en Paraguay, por agentes policiales                de sus respectivos paí­ses, en el contexto de esta coordinación                represiva llamada &#8220;Operación Cóndor&#8221;. Quienes                más persecución sufrieron en Argentina fueron principalmente                los lí­deres y militantes del MIR chileno. Igualmente los                grupos de derechos humanos han documentado casos de represión                policial contra ciudadanos alemanes, españoles, judí­os                y peruanos, entre otros que figuran entre los miles de desaparecidos.</p>
<p>Tal como se                ha demostrado en diversos procesos judiciales, los servicios secretos                de Chile y Paraguay tuvieron a su disposición las lí­neas                aéreas estatales, (LAN CHILE, Lí­neas Aéreas                Paraguayas) así­ como &#8220;carta blanca&#8221; en las cancillerí­as,                el servicio de correos, los tribunales de justicia, etc.</p>
<p>Igualmente encubrieron                sus actividades con empresas comerciales e industriales &#8220;fantasmas&#8221;.                En Chile se crearon 30 empresas ficticias al servicio de la DINA                y un centro de operaciones formal: La Empresa Pesquera Chile, de                San Antonio. La incursión en el mundo empresarial y financiero                sentarí­a las bases para crear mecanismos de protección                de los agentes secretos, una especie de ODESSA chilena, dirigida                por el general (R) de la Fuerza Aerea Chilena, Vicente Rodrí­guez.(8)</p>
<p>Desde mayo de                1975 numerosos activistas polí­ticos chilenos son detenidos                por la policí­a argentina y paraguaya y luego son entregados                a la DINA. Jorge Isaac Fuentes Alarcón, militante del Ejército                Revolucionario del Pueblo, fue arrestado por la policí­a paraguaya                cuando cruzaba en ómnibus la frontera desde Argentina. Después                fue entregado a los agentes de la DINA en Paraguay y trasladado                ilegalmente a Santiago, a Villa Grimaldi, donde se perdieron sus                rastros. En la captura e interrogatorios de Fuentes Alarcón                participaron, según estableció la Comisión                Rettig, &#8220;los servicios de inteligencia argentinos, personeros                de la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, que mantení­a                informada a la Policí­a de Investigaciones de Chile del resultado                de los interrogatorios, y la policí­a paraguaya, que capturó                y permitió el traslado clandestino del militante chileno&#8221;.                (9)</p>
<p>Jean Yves Claudet                Fernández, de nacionalidad franco-chileno, militante del                Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR de Chile, fue detenido                el 1.11.1975 en el Hotel Liberty de Buenos Aires y después                fue ejecutado por agentes de la DINA en esa ciudad. Aquí­                también hubo una colaboración muy cercana de policí­as                argentinos con los agentes chilenos de la DINA, a fin de neutralizar                la resistencia polí­tica de los activistas del MIR.</p>
<p>La Comisión                de Verdad y Reconciliación de Chile, en su Informe Final                documenta los casos de 33 ciudadanos chilenos desaparecidos tras                ser capturados por agentes argentinos, paraguayos o brasileros y                entregados a la DINA, solo entre 1975 y 1976.</p>
<p>El 22 de diciembre                de 1992 el Juez José Agustí­n Fernández, descubrió                casualmente el archivo secreto de la inteligencia represiva paraguaya,                en una oficina de la &#8220;Sección Polí­tica y Afines&#8221;                de la Policí­a de Investigaciones de Asunción, mientras                investigaba el caso de Martí­n Almada, un profesor que habí­a                sido detenido y torturado en Asunción.</p>
<p>&#8220;Yo llevaba                el proceso de una persona que habí­a sido detenida y torturada                entre 1974 y 1977. En ese caso él (Martí­n Almada)                habí­a solicitado sus antecedentes policiales por lo que procedimos                a investigar en qué cuartel policial se encontraban&#8221;                declaró el Juez Fernández. &#8220;El jefe de la policí­a                de investigaciones nos dijo que estos archivos y antecedentes habí­an                desaparecido durante el golpe de estado de febrero de 1989. No quedamos                contentos con esa respuesta&#8221;, agregó.</p>
<p>Fernández                explicó que Martí­n Almada, investigó dentro                de los cí­rculos policiales y consiguió una información                confidencial que le confirmó la existencia de los archivos.                Entonces, de manera reservada se dirigieron a un lugar indicado                donde descubrieron lo que el periodismo paraguayo bautizó                como &#8220;Los archivos del terror&#8221;.</p>
<p>&#8220;Cuando                lo descubrimos era tanta la cantidad de documentos que era imposible                dejarlos a disposición de la policí­a porque podrí­an                destruirlos, quemarlos. Así­ que con la ayuda de un camión                del Diario Noticias de Asunción los llevamos a mi despacho,                y luego a un depósito del Palacio de Justicia&#8221;, declaró                el Juez.(10)</p>
<p>En los archivos                abundan documentos relacionados a casos de detenidos y desaparecidos                paraguayos que el gobierno siempre habí­a negado tenerlos                bajo su poder, por lo cual el Juez Fernández sostuvo :&#8221;                Hay testimonios de que en Paraguay hubo tortura, encarcelamiento                de activistas polí­ticos, un estilo de vida, un sistema de                control sistemático de mucha gente&#8221;. Estos documentos                van a dar muchas luces en los 18 procesos sobre violaciones a los                derechos humanos que actualmente se ventilan en los tribunales de                ese paí­s.</p>
<p>El ex dictador                Alfredo Stroessner, ha sido implicado recientemente en el asesinato                de Benjamí­n y Rodolfo Ramí­rez, dos hermanos acusados                de pertenecer al grupo armado opositor, Organización Polí­tica                Militar, que supuestamente intentaba derrocarlo. Según los                documentos hallados en los archivos secretos, Stroessner conocí­a                todos los detalles de este y de otros crí­menes, y habí­a                intercambiado comunicaciones con el jefe de investigaciones de la                policí­a, Pastor Coronel, unos de los más sanguinarios                torturadores de Paraguay.(11)</p>
<p>Lo sorprendente                del caso es que este archivo de los servicios de seguridad de Paraguay,                incluye también numerosos documentos relacionados a la &#8220;Operación                Cóndor&#8221; gestada por Manuel Contreras, el conocido violador                de los derechos humanos, jefe de la DINA. La documentación                hallada ha confirmado que en el marco de este &#8220;Acuerdo de Cooperación&#8221;                se cometieron los asesinatos del ex ministro chileno Orlando Letelier,                del ex presidente de Bolivia, general Juan José Torres, asesinado                en Argentina; de los legisladores uruguayos Zelmar Michelini y Héctor                Gutiérrez Ruiz, así­ como del doctor Agustí­n                Goyburú, dirigente del Movimiento Popular Colorado, de Paraguay,                y de cientos de activistas polí­ticos chilenos, argentinos,                paraguayos, y brasileños.(12)</p>
<p>Aún más,                recientemente el general paraguayo Benito Guanes Serrano, ex jefe                de inteligencia del ejército, declaró ante el juez                Arnulfo Arias, que en 1977, por su función de enlace entre                la policí­a de Asunción y los agentes extranjeros,                estuvo presente en la entrega de cinco personas arrestadas en Paraguay,                a funcionarios de inteligencia de Argentina y Uruguay. Los &#8220;expulsados&#8221;                de Paraguay fueron los uruguayos Gustavo Edison Insaurralde y Nelson                Rodolfo Santana Scotto, y los argentinos Alejandro Logoluso Dio                Martino, José Boll y Dora Landi Gill, quienes luego desaparecieron.                Ahora el general Benito Guanes se halla con detención preventiva                ordenada por el juez Nélson Mora, por el asesinato de los                hermanos Benjamí­n y Rodolfo Ramí­rez Villalba. El atentado                contra el Dr. Bernardo Leighton también fue parte de la &#8220;Operación                Cóndor&#8221;.</p>
<p>Se ha encontrado                correspondencia de la policí­a de la región, registros                y hojas de entrega de detenidos, fichas, fotografí­as y pasaportes                de activistas de izquierda argentinos, chilenos, paraguayos y brasileños;                planes de eliminación de sospechosos, reportes de desplazamientos                de subversivos por el cono sur, análisis de las actividades                de las Organizaciones No Gubernamentales de Desarrollo, ONGs de                Paraguay, así­ como informes detallados dirigidos a Stroessner                sobre asesinatos de sus opositores polí­ticos.</p>
<p>También                hay allí­ documentación que facilitó la estadí­a                en Paraguay de mercenarios croatas, italianos, cubanos, chilenos,                entre otros, y sobre la presencia de los criminales nazis en el                cono sur de América, así­ como sobre el asesinato de                agentes israelí­es que los perseguí­an, las conexiones                de los servicios secretos con la CIA norteamericana y el narcotráfico.                Hay suficientes e irrebatibles pruebas de que se practicó                el terrorismo de estado a escala internacional. La documentación                hallada y los testimonios de varios de los agentes implicados, demuestra                la complicidad de la policí­a y el gobierno de Paraguay con                la brutal represión ejercida por las dictaduras de Argentina                y Chile, así­ como con la de Brasil y Bolivia. También                demuestra como el general Augusto Pinochet amparó la práctica                del terrorismo de estado dentro y fuera de su paí­s. Hay evidencia                de que tanto Pinochet como Stroessner dedicaron especial atención                al fortalecimiento y la coordinación de sus servicios de                seguridad, objetivo para el cual se reunieron en diversas oportunidades.</p>
<p>Se alcanzó                tanta eficiencia en la represión a los disidentes polí­ticos,                que incluso funcionarios del Departamento de Estado norteamericano                reconocieron que &#8220;Los servicios de inteligencia del cono sur                se han reunido y tienen un programa claro de ayuda mutua. La policí­a                secreta anda por el mundo con gran libertad. En América Latina                el sistema funciona casi a la perfección&#8221;, tal como                lo afirmó Patricia Derian, subsecretaria para asuntos de                derechos humanos en A.L. del Departamento de Estado.</p>
<h2>Por qué no se destruyeron los Archivos de la Represión?</h2>
<p>Es probable                que los altos jefes militares y policiales implicados en las violaciones                de los derechos humanos y que participaron de la &#8220;Operación                Cóndor&#8221; tení­an la esperanza de la restauración                de la dictadura de Stroessner.</p>
<p>Cayeron en un                exceso de confianza que los inmovilizó ante cualquier necesidad                de destruir documentación que aunque era acusatoria contra                ellos, al mismo tiempo les iba a seguir siendo útil en el                futuro. Los registros de inteligencia están actualizados                con respecto a Paraguay hasta el año 1991, dos años                después del golpe que quitó el poder a Stroessner                y terminó con su dictadura.</p>
<p>En realidad                el descubrimiento de los &#8220;Archivos del Terror&#8221; se logró                gracias a que policí­as descontentos con sus jefes colaboraron                con las autoridades judiciales. Estos mismos policí­as han                denunciado cómo reina la corrupción al interior de                los organismos castrenses y policiales.</p>
<p>Para nadie en                Paraguay era un misterio saber que los más altos jefes policiales                y militares, intendentes, funcionarios públicos vinculados                al general Stroessner formaban parte de la inmensa cadena de corrupción                moral y polí­tica tejida en los largos años de dictadura                de Stroessner.</p>
<p>El contrabando                de autos robados en Brasil y Uruguay, y su posterior venta en Bolivia                y Perú, el tráfico de cocaí­na, los casinos                de juego, el lavado de dinero proveniente del narcotráfico,                las cadenas de prostitución entre innumerables actividades                ilí­citas, eran ejercidas abiertamente por algunas de las                más altas autoridades policiales y militares de Paraguay,                tal como se ha comprobado en los últimos meses. (13)</p>
<p>Más que                dedicarse a su función de seguridad muchos de los jefes policiales                y militares estaban atareados en la administración de sus                negocios corruptos y llevaban una vida disipada, confiados en la                impunidad con la que la dictadura los habí­a premiado por                su lealtad para mantener el orden establecido y &#8220;la paz nacional&#8221;.</p>
<p>El coronel de                Infanterí­a paraguayo Luis Catalino Gonzáles Rojas,                denunció en octubre de 1992 a varios de estos jefes militares                y policiales implicados directamente en el contrabando de autos                robados como el general de división Humberto Garcete, Comandante                en Jefe del Ejército, y los generales Emilio Balbuena, Aladino                Enciso, y Lorenzo Carrillo, quienes han sido procesados y sancionados                por ese delito.(14)</p>
<p>El Jefe del                Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, general Francisco Sánchez,                ha sido destituí­do y procesado por extorsiones, estafa y                por haberse apropiado ilí­citamente de una empresa de juegos                de azar. Francisco Brites, el tristemente recordado Jefe de la policí­a                de Paraguay, amigo de Manuel Contreras, de la DINA, es propietario,                junto con su esposa, de 130,000 hectáreas de terreno y de                casi un centenar de fincas por todo el paí­s.</p>
<p>Hoy estos jefes                del ejército y de la policí­a de Paraguay enfrentan                diversos procesos judiciales por sus delitos vinculados al contrabando                de autos robados, la falsificación de documentos, la malversación                de fondos públicos, etc. Sus actividades &#8220;empresariales&#8221;                desplazaron a las ocupaciones policiales.</p>
<p>De esta forma                se explicarí­a que los principales jefes de la policí­a                y el ejército de Paraguay, vinculados al sistema Cóndor                de represión hayan descuidado la seguridad de su archivo                central, que está abriendo nuevos conocimientos sobre las                actividades encubiertas de los servicios secretos del cono sur de                América, y están ayudando a interpretar y comprender                más cabalmente el destino de cientos de luchadores sociales                y activistas polí­ticos latinoamericanos.</p>
<p>Los documentos                hallados se están procesando con la ayuda de personal de                los organismos defensores de los derechos humanos de Paraguay, luego                de rechazarse un ofrecimiento de la Agencia Interamericana de Desarrollo,                AID, de los EE.UU., organismo que se ofreció para microfilmar                los archivos.</p>
<p>Diputados paraguayos                acusaron a la AID de pretender borrar las huellas de la colaboración                de los servicios secretos de los EE.UU. con la dictadura paraguaya                y los sistemas represivos del cono sur.</p>
<p>Convencidos                de la importancia de la documentación descubierta, abogados                y representantes de organismos de derechos humanos de Brasil, Argentina                y Chile, viajaron a Asunción, a revisar &#8220;los archivos                del terror&#8221;, en los cuales han encontrado evidencias inculpatorias                contra los jefes de los servicios secretos de la región.</p>
<p>Con el descubrimiento                de &#8220;Los Archivos del Terror&#8221; en Paraguay se han abierto                nuevas posibilidades para aplicar la justicia a los principales                agentes represivos del cono sur de América, de tal modo que                sus delitos no queden en la impunidad. La esperanza ha renacido                en los familiares de las ví­ctimas de la represión                en Argentina, Paraguay, Brasil y Chile mientras que el general Manuel                Contreras, así­ como sus protectores y cómplices (Léase                Pinochet) &#8220;tiemblan&#8221; ante las nuevas evidencias de su                terrorí­fico trabajo.</p>
<h2>Notas:</h2>
<p>(1) SALES. F.                &#8220;El Paraí­so Azul&#8221;. en: Diario &#8220;El Paí­s&#8221;.                Madrid15.2.1988; CAMUS Marí­a Eugenia. APSI. 441, Santiago                1993.</p>
<p>(2)PAGINA 12.                Buenos Aires, Argentina 7.2.1993. Pág. 4</p>
<p>(3) AHUMADA                ,Eugenio; ATRIA, Rodrigo; EGANA, Javier Luis; GONGORA, Augusto;                QUESNEY, Carmen; SABALL, Gustavo; VILLALOBOS, Gustavo. &#8220;Chile                la Memoria Prohibida&#8221;. Las violaciones a los Derechos Humanos                1973- 1983&#8243; Pehuén Editores. Colección Testimonios.                3 tomos. Santiago de Chile, mayo de 1990. (IV Edición). Esta                obra contiene abundante documentación sobre los atentados                contra Prats, Leighton, Letelier, y otros numerosos opositores al                régimen de Pinochet. VERDUGO, Patricia: Los Zarpazos del                Puma, Santiago de Chile, CESOC, 1989.</p>
<p>(4) El Mayor                del ejército chileno Fernando REVECO declaró a la                periodista Patricia Verdugo que dos semanas antes del atentado contra                Leighton, escuchó al Comandante del Regimiento Blindados,                a quien Pinochet visitaba frecuentemente: &#8220;!Y qué te                parece este desgraciado de Bernardo Leighton, las cosas que anda                haciendo afuera&#8221;. &#8220;Pensé que seguramente Pinochet                lo habí­a calificado de traidor a la patria o algo parecido                delante de los oficiales&#8221;, dijo Reveco. &#8220;Y no pasaron                quince dí­as cuando se supo del atentado contra Leighton y                su esposa en Roma&#8221;,agregó. VERDUGO; Patricia.&#8221;Los                Zarpazos del Puma&#8221; Pág. 63. CESOC, Santiago de Chile,                Septiembre de 1989.</p>
<p>(5) En el proceso                por el asesinato de Aldo Moro, en Italia, se descubrió que                sus asesinos tení­an pasaportes legí­timos otorgados                por las autoridades paraguayas. La información fue proporcionada                por el Dr. José Fernández Estigarribia, Presidente                de la Asociación de Abogados Latinoamericanos para los Derechos                Humanos, en su Informe sobre la Polí­tica Exterior del Paraguay.                &#8220;Coloquio sobre Uruguay y Paraguay, la transición del                Estado de Excepción a la Democracia&#8221;. Pág. 148.                SIJAU, Montevideo, marzo de 1985.</p>
<p>(6) &#8220;Las                Huellas del General Contreras&#8221;. APSI 289. Santiago30 de enero                al 5 de febrero 1989. Págs. 8-10.</p>
<p>(7) MARIA LOZADA,                Salvador; VIAGGIO, Julio; ZAMORANO, Carlos; BARCESAT, Eduardo. &#8220;Inseguridad                y Desnacionalización. La Doctrina de la Seguridad Nacional&#8221;.(Pág.107)                Liga Argentina por los Derechos del Hombre. Ediciones Derechos del                Hombre. Buenos Aires, julio de 1985.</p>
<p>(8) A fines                de 1992 se descubrió en Santiago de Chile la &#8220;cofradí­a&#8221;                que los ex represores y agentes de la DINA, juntamente con los oficiales                y agentes de inteligencia militar habí­an organizado para                asegurar el fácil cambio de nombre y la rápida obtención                de nuevos documentos de identidad, tanto de los ex agentes como                de sus familiares. Dicha organización, también conocida                como &#8220;Sociedad Benefactora&#8221; igualmente les garantizaba                la adquisición de pasaportes y visas de residencia en otros                paí­ses, la transferencia de recursos económicos y                financieros, y sistemas de desplazamiento para evadir los controles                policiales y las demandas judiciales. La &#8220;Cofradí­a&#8221;                funcionaba en un local de la calle Teatinos, a pocos pasos del Palacio                de La Moneda y estaba a cargo del General (R) de la FACH y ex jefe                de Inteligencia de esa institución,Vicente Rodrí­guez.                (APSI 441, Santiago 1993)</p>
<p>(9) RETTIG GUISSE,                Raúl; CASTILLO VELASCO, Jaime; CEA EGAñA, José                Luis, JIMENEZ DE LA JARA, Mónica; MARTIN DIAZ, Ricardo; NOVOA                VASQUEZ, Laura, VIAL CORREA; Gonzalo; ZALAQUETT DAHER, José.                &#8220;Informe de la Comisión de Verdad y Reconciliación&#8221;.                Texto oficial Completo. Publicado por el Diario &#8220;La Nación&#8221;.                287 págs. Santiago de Chile 5.03.1991</p>
<p>(10) POO, Ximena.                &#8220;La Riesgosa Labor del descubridor&#8221;. Diario LA éPOCA.                Santiago de Chile 28.2.93. Págs.2 y 3. También en                la edición del 1.3.93. Pág.2. y del 17.3.93, Pág.2</p>
<p>(11) CLARIN                18.1.93 Pág. 13</p>
<p>(12) El Senador                Zelmar Michelini, dirigente del Frente Amplio y el doctor Héctor                Gutiérrez Ruí­z, Presidente de la Cámara deDiputados                de Uruguay, fueron secuestrados y asesinados en Argentina por un                comando conjunto de militares uruguayos y argentinos.(Uruguay Nunca                Más. SERPAJ 1989) AMORIN, Carlos; BLIXEN, Samuel. &#8220;Se                destapa la multinacionadel Terror&#8221;. Revista Cambio 16 Número                1114 Madrid 29. 3. 1993. Págs.10-15.</p>
<p>(13) PALAU,                Tomás; LUGO, Félix; ESTRAGO, Gloria. (Compiladores)                &#8220;Dictadura, Corrupción y Transición&#8221;.BASE                Investigaciones Sociales. Asunción, Junio 1990. (Investigación                para el Tribunal Permanente de los Pueblos, en la cual se documenta                la corrupción en los más altos niveles de la administración                pública y de los servicios policiales y militares de Paraguay)</p>
<p>(14) COMAS;                José. &#8220;Un coronel destapa la olla de la corrupción                militar en Paraguay&#8221;. Diario &#8220;El Paí­s&#8221;. Madrid                18.11.92 . Pág. 11. &#8220;Paraguay, paraí­so del contrabando                de coches&#8221;.El Paí­s 6.3.1989.<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Artí­culo                publicado en la revista Memoria&#8221; Nº 5, Nuremberg. diciembre                de 1993.</p>
<p>Citar como:                Cuyas, Esteban La &#8220;Operación Condor&#8221;: El Terrorismo                De Estado De Alcance Transnacional KO&#8217;AGA ROí‘E&#8217;ETA se.vii                (1996) &#8211; http://www.derechos.org/vii/1/cuyas.html</p>
<p>Derechos Humanos                en América<br />
Ko&#8217;aga Roñe&#8217;eta, Serie VII<br />
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