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	<title>Nürnberger Menschenrechtszentrum &#187; Mexico</title>
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		<title>Asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez</title>
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		<pubDate>Sun, 12 Dec 2004 08:36:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Autor</dc:creator>
				<category><![CDATA[Latin America]]></category>
		<category><![CDATA[Mexico]]></category>
		<category><![CDATA[Human Rights]]></category>
		<category><![CDATA[Violations of Human Rights]]></category>

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		<description><![CDATA[<strong>por Katya Salazar</strong>

El                  nombre de Ciudad Juárez ya está vinculado con los                  asesinatos de mujeres. Desde 1993 casi 400 mujeres han sido asesinadas                  en esa ciudad ubicada en el desierto, en la frontera con los Estados                  Unidos. Diferentes historias, pero un elemento común: autoridades                  misóginas, ineficientes y corruptas, y como consecuencia,                  impunidad absoluta. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>por Katya Salazar</strong> <a href="http://www.menschenrechte.org/beitraege/lateinamerika/juarez.htm#uno">(1)</a>, diciembre 2004</p>
<p>El                  nombre de Ciudad Juárez ya está vinculado con los                  asesinatos de mujeres. Desde 1993 casi 400 mujeres han sido asesinadas                  en esa ciudad ubicada en el desierto, en la frontera con los Estados                  Unidos. Diferentes historias, pero un elemento común: autoridades                  misóginas, ineficientes y corruptas, y como consecuencia,                  impunidad absoluta.</p>
<p>Pero                  Ciudad Juárez es mucho más que una ciudad en el                  medio del desierto, violenta y sin reglas -la ciudad de las mujeres                  asesinadas. Es también una ciudad de oportunidades (un                  trabajo en alguna de las maquiladoras de la ciudad <a href="http://www.menschenrechte.org/beitraege/lateinamerika/juarez.htm#dos">(2)</a> o la posibilidad de cruzar la frontera). Colindante con las ciudades                  norteamericanas de El Paso (Texas) y Las Cruces (Nuevo México),                  forma con ellas -para efectos comerciales- una sola metrópoli                  separada solamente por la frontera, con un intenso tráfico                  diario de bienes y personas. Paradójicamente, mientras                  El Paso es el centro comercial de la región y una de las                  ciudades más seguras de los Estados Unidos, Ciudad Juárez                  es la sede principal de la industria maquiladora en México                  y tiene un elevado í­ndice de criminalidad vinculado principalmente                  al crimen organizado, el narcotráfico (recordemos el famoso                  &#8220;Cártel de Juárez&#8221;), la prostitución,                  el tráfico de drogas y de personas, entre otras actividades                  ilí­citas.</p>
<p>Para                  entender a la Ciudad Juárez de hoy, debemos retroceder                  hasta la Revolución Mexicana (1910-1917), cuando el paí­s                  quedó sumido en una grave crisis económica, polí­tica                  y social, producto de la lucha por el poder. Para superar esta                  crisis y aprovechando su ubicación en la frontera, se intentó                  convertir a Ciudad Juárez en un gran centro turí­stico                  de diversión nocturna -lugares de juego, bares- para mexicanos                  y estadounidenses, quienes se convirtieron en sus principales                  consumidores. A partir de 1965, con la implementación de                  programas de promoción de la inversión extranjera                  en la frontera, el desarrollo económico de Ciudad Juárez                  se reorientó a la industria maquiladora, siendo actualmente                  la principal fuente de ingresos y puestos de trabajo. Lamentablemente,                  este modelo de crecimiento económico muy beneficioso para                  los propietarios de las maquilas, se desarrolló                  sin tomar en cuenta el capital humano que les permití­a                  obtener importantes ganancias con su mano de obra barata y sin                  exigencias.</p>
<p>Por                  distintas razones, durante los años 70 y 80, la oferta                  de trabajo de la industria maquiladora se dirigió principalmente                  a las mujeres, en un contexto de alto desempleo masculino. La                  dinámica familiar empezó a cambiar y muchas mujeres                  empezaron a sostener el hogar, lo que produjo un choque cultural                  al interior de las familias, con hombres acostumbrados a ser los                  proveedores y las mujeres encargadas del cuidado de la familia.                  El consumo de alcohol creció de manera alarmante entre                  los hombres y según algunas fuentes, Ciudad Juárez                  se convirtió en la ciudad con el mayor í­ndice de                  madres solteras en México. Aunque estas circunstancias                  no explican los crí­menes que se han cometido en Ciudad                  Juárez, es cierto que la independencia y el cambio de rol                  asumido por muchas mujeres fueron en contra de ciertas tradiciones                  mexicanas (algunas vigentes hasta ahora), lo que parece haber                  exacerbado actitudes violentas en muchos hombres en contra de                  las mujeres.</p>
<p>Ciudad                  Juárez es también la ciudad del desarraigo y la                  pobreza. Entre el 35 y el 50 por ciento de su población                  (que casi alcanza el millón y medio de personas) no ha                  nacido ahí­ sino que proviene de otros estados. Muchos llegaron                  por las posibilidades de trabajo que ofrecí­a la industria                  maquiladora y otros con la intención de cruzar -legal o                  ilegalmente- la frontera hacia los Estados Unidos, y mientras                  lo intentaban, se fueron instalando en la ciudad. Esta &#8220;población                  flotante&#8221; aumentó considerablemente el número                  de habitantes de la ciudad y ha creado &#8220;bolsones&#8221; de                  pobreza, reforzados por la falta de una infraestructura urbana                  y servicios públicos suficientes. Muchas de las mujeres                  asesinadas en Ciudad Juárez pertenecí­an a este sector                  social.</p>
<h2>Los                  crí­menes y la respuesta del Estado mexicano</h2>
<p>Aunque                  no existe certeza sobre el número exacto (las cifras oficiales                  no coinciden), podemos afirmar que entre 1993 y 2004, por lo menos                  380 mujeres fueron asesinadas en Ciudad Juárez. Entre 100                  y 130 de estos asesinatos fueron perpetrados con violencia sexual                  y en por lo menos 90 casos, las ví­ctimas no sólo                  fueron violadas, sino que fueron mantenidas en cautiverio por                  dí­as y hasta semanas, tiempo durante el cual fueron sometidas                  a terribles vejámenes y humillaciones, fueron torturadas,                  violadas de manera reiterada por distintas personas y en muchos                  casos mutiladas antes de ser estranguladas o asesinadas a golpes.                  Estos últimos 90 casos (usamos un promedio, pues aquí­                  tampoco coinciden las cifras) son los llamados asesinatos &#8220;múltiples&#8221;                  o &#8220;seriales&#8221;, pues obedecerí­an a un patrón,                  a un modus operandi similar.</p>
<p>Las                  circunstancias que rodearon los asesinatos sin violencia sexual                  son conocidas (violencia intrafamiliar, venganza entre pandillas                  o bandas criminales, delincuencia común, etc.) y algunos                  de los responsables han sido procesados. Pero curiosamente, mientras                  más violencia contra la mujer presentaba el caso -me refiero                  a los asesinatos &#8220;múltiples&#8221; o &#8220;seriales&#8221;-menos                  interés mostraron las autoridades por aclararlos. Hasta                  ahora, solo hay teorí­as para explicar la autorí­a                  y motivación detrás de estos 90 casos, las que van                  desde las más tradicionales (violencia familiar, ajuste                  de cuentas entre narcotraficantes, asesinos en serie, psicópatas,                  misóginos, etc.) hasta las más innovadoras (ritos                  satánicos, tráfico de órganos, producción                  de videos pornográficos snuff o violentos, necrofilia,                  etc.). Lamentablemente, ninguna ha sido investigada de manera                  seria por las distintas autoridades designadas a lo largo de los                  años y comisiones ad hoc creadas para enfrentar                  el problema. A pesar del movimiento de denuncia y la cantidad                  de artí­culos, ensayos, libros, videos y hasta pelí­culas                  que se han hecho sobre estos casos, la gran mayorí­a de                  ellos (si no todos) continúa sin resolverse.</p>
<p>Pero                  no es la cifra de asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez                  lo que más llama la atención (de hecho, el número                  de hombres asesinados en esa ciudad es mayor, pero se conocen                  las circunstancias en que se produjeron). Lo que aquí­ resulta                  inaceptable es la incapacidad del Estado mexicano de resolver                  estos casos, los que técnicamente no son muy complicados.                  Es cierto que hay un problema social de violencia contra la mujer                  que contextualiza y en muchos casos explica los asesinatos -de                  ahí­ el concepto de feminicidio-, pero hay que decir                  también que la respuesta de los funcionarios mexicanos                  frente a los asesinatos ha sido insuficiente y misógina,                  y en muchos casos cómplice y corrupta, lo que acarrea una                  responsabilidad funcional que deberá ser aclarada y sancionada.</p>
<h2>¿No                  estamos exagerando?</h2>
<p>Por                  encargo de Naciones Unidas, una comisión de expertos internacionales                  elaboró un informe donde se muestra claramente la ineficiencia                  de las autoridades mexicanas en la investigación de estos                  casos<a href="http://www.menschenrechte.org/beitraege/lateinamerika/juarez.htm#tres">(3)</a>. Una de las principales constataciones                  de este informe que coincide con el de la Comisión Interamericana                  de Derechos Humanos <a href="http://www.menschenrechte.org/beitraege/lateinamerika/juarez.htm#cuatro">(4)</a>-dos de los análisis                  más serios realizados hasta la fecha- es que el clima de                  violencia e impunidad que se vive en Ciudad Juárez, es                  promovido por las propias autoridades al no realizar investigaciones                  serias. Este cí­rculo de impunidad empieza cuando los familiares                  denuncian la desaparición y no son tomados en serio por                  las autoridades, quienes muchas veces sugieren que la ví­ctima                  se habrí­a ido con un novio y que ya regresará. Después                  del hallazgo de varios cadáveres, autoridades de alto nivel                  declararon ante la prensa que las ví­ctimas usaban minifaldas,                  salí­an a bailar, eran chicas fáciles o prostitutas.                  Autoridades de Chihuahua declararon que: &#8220;Es importante notar                  que la conducta de algunas de las ví­ctimas no concuerda                  con esos lineamientos del orden moral toda vez que se ha desbordado                  una frecuencia de asistir a altas horas de la noche a centros                  de diversión no aptos para su edad en algunos casos&#8221;<a href="http://www.menschenrechte.org/beitraege/lateinamerika/juarez.htm#cinco">(5)</a>.</p>
<p>Los                  expertos constataron que cuando un cadáver era hallado,                  no se protegí­a adecuadamente el lugar del hallazgo (cualquiera                  podí­a caminar por ahí­) ni se recogí­a correctamente                  la evidencia (tiempo después se seguí­a hallando                  ropa y restos humanos), la misma que no era sometida a las diligencias                  mí­nimas requeridas para obtener información y llegar                  a la verdad (toma de huellas dactilares y restos de sangre, búsqueda                  de restos en la piel de la ví­ctima, exámenes de                  ADN, etc.). De la lectura de los expedientes se desprendí­an                  algunas pistas que nunca fueron investigadas (por ejemplo, varias                  de las ví­ctimas estudiaban en la misma escuela de computación                  o trabajaban en la misma maquiladora). Tampoco se entrevistaron                  a testigos claves y personas del entorno de la ví­ctima,                  como amigos, familiares o la pareja sentimental, que podrí­an                  haber proporcionado información relevante. En general,                  no se utilizaron todos los medios que ofrece actualmente la ciencia                  para conseguir elementos probatorios objetivos, y muchos expedientes                  no pasaban de unas cuantas hojas.</p>
<p>Aparte                  de las dilaciones injustificadas en los procesos, también                  se comprobó graves abusos en la valoración de la                  prueba realizada por los jueces. En el caso del egipcio Omar Latif                  Sharif (uno de los 2 únicos condenados por los homicidios                  seriales) la orden de prisión se sustentó únicamente                  en la inculpación realizada por sus co-procesados en declaraciones                  iniciales que luego no fueron ratificadas ante el juez. Las declaraciones                  de estos co-procesados hací­an mención a diversas                  mujeres violadas y asesinadas, pero precisamente no mencionaban                  el homicidio que se le imputaba a Latif Sharif. Para justificar                  la prisión, la juez señaló que, ya que el                  inculpado era imputado por sus co-procesados del homicidio de                  otras varias mujeres &#8220;no es de extrañar que hubiera                  hecho lo mismo con la hoy extinta&#8221;<a href="http://www.menschenrechte.org/beitraege/lateinamerika/juarez.htm#seis">(6)</a>.</p>
<p>Pero                  aún falta lo peor: en todos los expedientes examinados                  por la misión de Naciones Unidas hay un patrón que                  se repite: al momento de la declaración inicial, los inculpados                  confiesan los crí­menes que les son imputados y posteriormente,                  en sede judicial, no se ratifican y denuncian haber sido maltratados                  y torturados por los agentes policiales que participaron en su                  detención e interrogatorio, siendo esta la razón                  por la que &#8220;confesaron&#8221;. Sin embargo, los jueces rechazan                  estas denuncias de plano, no inician ninguna investigación                  para esclarecerlas -a pesar de que en algunos casos están                  acreditadas con certificados médico-legales, fotografí­as                  y otros medios de prueba- y por el contrario, toman estas declaraciones                  y confesiones como prueba plena en el proceso y base de la imputación                  y eventual condena<a href="http://www.menschenrechte.org/beitraege/lateinamerika/juarez.htm#siete"> (7)</a>.</p>
<p>En                  el caso de los procesados Gustavo Gonzáles y Javier Garcí­a                  (conocidos como &#8220;La Foca&#8221; y &#8220;El Cerillo&#8221;),                  ambos denunciaron haber sido torturados para confesar su culpabilidad                  en el asesinato de ocho mujeres. El juez rechazó sus denuncias                  sin practicar diligencia alguna, a pesar de los informes médicos                  extendidos por el servicio médico del penal al momento                  del ingreso de los detenidos donde se acreditaban quemaduras múltiples                  en los genitales, y las fotografí­as obrantes en el expediente,                  en las que se podí­an apreciar las lesiones con claridad.                  En febrero del 2002, el abogado de &#8220;La Foca&#8221; fue asesinado                  por un comandante de la Policí­a Judicial del Estado, quien                  dijo que se habí­a tratado de una confusión. A pesar                  de las denuncias, esta &#8220;confusión&#8221; nunca fue                  investigada. Un año después, &#8220;La Foca&#8221;                  falleció sospechosamente en el penal y en octubre de este                  año, &#8220;El Cerillo&#8221; fue condenado a 50 años                  de prisión por los ocho asesinatos<a href="http://www.menschenrechte.org/beitraege/lateinamerika/juarez.htm#ocho">(8)</a>.                  Un mes después, una de las ex fiscales especiales para                  los asesinatos de mujeres -quien viene siendo investigada por                  su actuación negligente en estos casos- declaró                  ante el Ministerio Público que las pruebas contra estas                  dos personas fueron &#8220;fabricadas&#8221; por indicación                  del Procurador y sub-Procurador de la zona norte del Estado. A                  pesar de su gravedad, estas declaraciones no han motivado hasta                  la fecha investigación alguna <a href="http://www.menschenrechte.org/beitraege/lateinamerika/juarez.htm#nueve">(9)</a>.</p>
<h2>Conclusiones</h2>
<p>Si                  bien los asesinatos de mujeres deben ser entendidos en un contexto                  mucho más amplio de fractura del tejido social, violencia                  y desprecio contra la mujer en Ciudad Juárez, el fenómeno                  no deja de tener un aspecto técnico-jurí­dico, donde                  resalta el bají­simo nivel de las investigaciones realizadas                  y la &#8220;creación&#8221; de culpables como respuesta a                  la presión de los familiares y de la prensa. Después                  de 10 años de asesinatos tenemos excelentes diagnósticos                  y hasta nuevos conceptos -Feminicidio- pero no tenemos                  respuestas a las preguntas básicas: ¿Quién                  mato a mi hija, en qué circunstancias y por qué?</p>
<p>Como                  respuesta a la presión nacional e internacional, el gobierno                  federal ha venido nombrando diversas autoridades para enfrentar                  el problema desde distintos ángulos. Entre ellas resaltan                  la Fiscalí­a Especial para investigar los asesinatos de                  mujeres, la Comisión para Prevenir y Erradicar la Violencia                  contra la Mujer en Ciudad Juárez (creada por el Presidente                  Fox) y la Comisión Especial para que Conozca y de Seguimiento                  a las investigaciones relacionadas con los homicidios de mujeres                  perpetrados en Ciudad Juárez, Chihuahua, desde 1993 hasta                  el dí­a de hoy (perteneciente a la Cámara de Diputados                  del Congreso Federal). Después de varios meses de trabajo,                  la Fiscalí­a Especial ha promovido investigaciones administrativas                  y/o penales para 130 funcionarios públicos por su desempeño                  doloso o negligente en las investigaciones (por cierto, ninguna                  de ellas por los asesinatos seriales). La Comisión para                  Prevenir y Erradicar la Violencia contra la Mujer viene implementando                  programas sociales de reconstrucción del tejido social                  y apoyo a la mujer en Ciudad Juárez. La Comisión                  de la Cámara de Diputados viene realizando un trabajo de                  seguimiento, información y difusión. Todas labores                  valiosas, pero que no tocan el centro del problema: los procesos                  penales. Estos fueron y siguen siendo mal llevados, y si bien                  es claro que la responsabilidad principal recae en las autoridades,                  la ausencia de una representación legal adecuada de las                  ví­ctimas y sus familiares lo permitió y lo sigue                  permitiendo. ¿Por qué en el marco de la labor de                  estas Comisiones no se incluye el trabajo legal? ¿Por qué                  no se apoya a los familiares de las ví­ctimas con una buena                  representación legal en el caso de su hija, esposa o madre                  asesinada? Esperamos que se investigue y sancione ejemplarmente                  a los funcionarios públicos señalados. Esperamos                  que la situación de la mujer en Ciudad Juárez mejore.                  Pero también esperamos que los procesos penales actualmente                  en curso se desarrollen de una manera seria y que los procesos                  olvidados o cerrados por falta de pruebas o por no haberse identificado                  a la ví­ctima, se reabran para ser investigados, esta vez                  de manera profesional, utilizando todos los medios cientí­ficos                  disponibles. Si con las técnicas que actualmente existen                  es posible aclarar muertes ocurridas hace más de veinte                  años, ¿por qué no se pueden aclarar estos                  casos? Podemos intentar entender el problema social que vive Ciudad                  Juárez pero mientras no hayan procesos judiciales bien                  llevados que permitan conocer que pasó realmente con las                  ví­ctimas, porqué y quiénes fueron los responsables,                  no terminaremos de entender qué es lo que pasó realmente                  en Ciudad Juárez estos últimos diez años.</p>
<h2>Notas:</h2>
<p><a name="uno"></a>1.Oficial de Programa, Fundación                  para el Debido Proceso Legal (DPLF)<br />
<a name="dos"></a>2. Ensambladoras pertenecientes a capitales                  extranjeros que producen bienes a muy bajo costo aprovechando                  la mano de obra barata, que luego son vendidos en el extranjero                  a los precios del mercado internacional.<br />
<a name="tres"></a>3. Informe de la Comisión de                  Expertos Internacionales de la Organización de las Naciones                  Unidas sobre la Misión a Ciudad Juárez, Oficina                  de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, México,                  noviembre 2003.<br />
<a name="cuatro"></a>4. Situación de los Derechos                  Humanos de la Mujer en Ciudad Juárez, México: El                  derecho a no ser objeto de violencia y discriminación,                  OEA/Ser.L/V/II.117, Doc. 44, 7 de marzo 2003.<br />
<a name="cinco"></a>5. sub.-Procuradurí­a de Justicia                  del Estado Zona Norte, Informe de homicidios en perjuicio de mujeres                  en Ciudad Juárez, Chihuahua, 1993-1998, citado por Julia                  Monárrez Fragoso en: Feminicidio sexual serial en Ciudad                  Juárez: 1993-2001, Debate Feminista, año 13, Vol.                  25, abril 2002.<br />
<a name="seis"></a>6. Informe de la Comisión de                  Expertos Internacionales de la Organización de las Naciones                  Unidas sobre la Misión a Ciudad Juárez, noviembre                  2003.<br />
<a name="siete"></a>7. Idem.<br />
<a name="oco"></a>8. Para más información,                  ver el Informe Anual 2004 de la organización Justicia para                  nuestras Hijas.<br />
<a name="nueve"></a>9. Conversación telefónica                  con la Dra. Lucha Castro, Directora de Justicia para nuestras                  Hijas, 7/12/2004. Fiscalí­a Mixta para investigar los asesinatos                  de mujeres.<br />
<img src="http://vg07.met.vgwort.de/na/aeff36c5aa954649b5c4685e9d108055" width="1" height="1" alt=""></p>
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		</item>
		<item>
		<title>La lucha principal no es contra la pobreza existente, sino más bien contra la injusta concentración de la riqueza</title>
		<link>http://www.menschenrechte.org/lang/en/lateinamerika/injusta-concentracion-riqueza</link>
		<comments>http://www.menschenrechte.org/lang/en/lateinamerika/injusta-concentracion-riqueza#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 20 Sep 2001 14:33:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Autor</dc:creator>
				<category><![CDATA[Latin America]]></category>
		<category><![CDATA[Mexico]]></category>
		<category><![CDATA[Nuremberg]]></category>

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		<description><![CDATA[<strong>por Samuel                Ruí­z Garcí­a </strong>

Estimados y Estimadas                amigos y amigas:

No puedo salir aún                de la sorpresa que recibí­ cuando se me comunicó la                noticia de que se me habí­a asignado el Premio Internacional                Nuremberg de los Derechos Humanos 2001. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>por Samuel                Ruí­z Garcí­a </strong></p>
<p>Estimados y Estimadas                amigos y amigas:</p>
<p>No puedo salir aún                de la sorpresa que recibí­ cuando se me comunicó la                noticia de que se me habí­a asignado el Premio Internacional                Nuremberg de los Derechos Humanos 2001.</p>
<p>Experimento muy variados                sentimientos: Uno de ellos es el agolpamiento en mi mente de la                multiplicidad de acontecimientos trágicos y a la vez esperanzadores                que suceden en Chiapas y en mi Paí­s México. Otro es                el saber que una violación a los derechos humanos es, casi                por definición, la acción de unos seres humanos que                produce dolor en otros seres humanos. Esto hace que los derechos                humanos sean un tema actual y a veces desgarrador.</p>
<p>¿Cómo                trasmitir y expresar, en fin, todo el dolor, el horror, la angustia,                la indignación de un pueblo sometido a atentados a la integridad                fí­sica, tortura, desapariciones, privación ilegal                de libertad, hostigamiento e intimidación? ¿Cómo                visualizar el hostigamiento que impide realizar las tareas cotidianas                de ir al rí­o a lavar, al monte por leña o al campo                a trabajar? ¿Cómo hacer entender, por ejemplo, lo                que está dentro del alma de los niños cuando al hacer                un dibujo lo primero que representan son aviones, helicópteros,                hombres disparando y personas muertas o heridas? ¿Cómo                olvidar la masacre de Acteal y el dolor inexpresable de las madres                que vieron morir a sus hijos acribillados, o el espanto de los niños                que se dirigí­an a los cuerpos inertes de sus padres que no                respondí­an a su llanto?</p>
<p>¿Cómo decir                el dolor que hay en los ojos tristes, hasta el dí­a de hoy,                de esa mujer que perdió el mismo dí­a, padres, hermanos                y sobrinos?</p>
<p>¿Podré                tener alegrí­a en el corazón sabiendo que este reconocimiento                que hoy recibo supone todos esos inexpresables sufrimientos? No                puedo recibir esto hoy dí­a, sin prometerme a mí­ mismo                continuar infatigablemente luchando por el reconocimiento de la                dignidad y los derechos humanos individuales y colectivos de los                pueblos indios. Reconozco, además, que el presente acto es                también un acompañamiento solidario de esta &#8220;Ciudad                de la Paz y de los Derechos Humanos&#8221; a las fatigas inagotables                de esos mismos pueblos.</p>
<p>Por todo ello, reitero                mi agradecimiento, a nombre propio y de los pueblos indios de México                y del Continente, a la ciudad de Nuremberg, a las Autoridades, al                Jurado y a los Organizadores de este evento.</p>
<h2>1.- MARCO DE REFERENCIA</h2>
<p>Quiero recordar el marco                de referencia más amplio, en el que se dan estos acontecimientos:</p>
<h3>a.- Agresión                a las culturas.</h3>
<p>Hay una agresión                a las culturas de los pueblos y una amenaza de su desaparición,                desde el momento mismo en que la Nueva España fue invadida                o conquistada. Las etnias y culturas diversas del Continente estaban,                desde ese instante, condenadas al sometimiento y, por ende, a su                gradual desaparición: O aceptaban estar sometidos a un poderoso                Rey que estaba en ultramar, o serí­an considerados como enemigos                de ese Rey. Y en la propia Evangelización, según las                categorí­as teológicas de la época, se impuso                la cultura occidental del Imperio, como vehí­culo de la expresión                de la fe cristiana; sin que hubiera mediado un mí­nimo diálogo,                entre el cristianismo y las religiones existentes antes del &#8220;descubrimiento                de Cristóbal Colón.&#8221;</p>
<h3>b.- Pronunciamiento                de Barbados.</h3>
<p>No sin razón,                poco antes del Concilio Vaticano II (2-X-1962 8-XII-1965)los antropólogos                reunidos en la Isla de Barbados criticaban la acción de los                gobiernos y la acción de los misioneros como actividades                destructivas de las culturas y agregaban una nota crí­tica                a la propia actividad de diversos antropólogos. Juzgándose                que las propias culturas aborí­genes eran incapaces de expresar                la nueva fe, se le dio impulso a la cultura occidental y se generó                una especie de esquizofrenia en el Continente; pues los aborí­genes                para profesar su fe profunda tení­an que hacerlo en una cultura                que no era la propia. Esta situación impulsó, en su                tiempo, a Fray Bartolomé de las Casas, O.P. a escribir su                obra de &#8220;único evangelizandi modo&#8221;.</p>
<h3>c.- Concilio Vaticano                II.</h3>
<p>Ante las culturas indí­genas                los agentes de pastoral asumen actitudes de asombro, de crí­tica                y también de rechazo. Pero al poco tiempo de vivir en medio                de las comunidades, perciben la enorme riqueza contenida en la herencia                milenaria de las concepciones que los pueblos tienen sobre Dios,                su acción creadora, sobre su actuar en la historia humana,                sobre su voluntad expresada de distintas maneras. Es decir: pronto                se descubre que las culturas tienen un valor teológico.</p>
<p>El Concilio Vaticano                II vino a darnos muchas respuestas que completaban y daban profundidad                a lo que los misioneros habí­an encontrado. Nos recordó                el Concilio que &#8220;aun en el presente estado del género                humano, Dios puede ser conocido por todos de manera expedita&#8221;.                Esto nos hizo pasar de una actitud que juzgaba la práctica                religiosa indí­gena como supersticiosa e idolátrica,                a una actitud nueva en la que debe suponerse que algunas de sus                vivencias, son, con certeza, acercamientos a Dios y a su Plan de                Salvación.</p>
<p>Nos pareció claro                que es perfectamente posible, y está dentro de la voluntad                de Dios, el hecho de que los indí­genas conservan en sus tradiciones                culturales y religiosas, elementos que conducen a Dios y a la aceptación                de su Plan Salví­fico. Dios se puede revelar en eventos y                personajes de la historia, cultura y religión de los indí­genas.                Como para Israel, también para los demás pueblos no                existen dos historias: una historia profana, nacional, &#8220;humana&#8221;                por un lado, y por otro una historia de salvación.</p>
<p>Los Padres Sinodales                nos dicen en el Concilio: &#8220;descubran con alegrí­a y respeto                las semillas del Verbo escondidas en las culturas y tradiciones                de los pueblos&#8221; (Ad Gentes, 11.) Todo lo dicho nos condujo                en el Continente a que tuviéramos una actitud nueva hacia                los pueblos y culturas indí­genas.</p>
<h3>d.- Xicotepec de Juárez.</h3>
<p>Con todo, no quisimos                dar pasos únicamente guiados por las luces teológicas                del Concilio; sino quisimos también ser ilustrados por el                juicio de la ciencia antropológica. En una reunión                de obispos y otros agentes de pastoral, (rechazada inicialmente                pero aceptada finalmente por los antropólogos), les preguntamos                si las culturas aborí­genes del Paí­s estaban o no en                fase de desaparición para, según ello, prepararles                un epitafio o buscar la encarnación del Evangelio en ellas                y trabajar por el surgimiento de Iglesias Autóctonas (Cfr.A.G.                Passim).</p>
<h3>e.- Habla el Aborigen.</h3>
<p>Sin pretenderlo de una                manera explí­cita, la actitud nueva de los misioneros, favoreció                la manifestación emergente del indí­gena como sujeto                de su historia, en la conmemoración de los 500 años                del llamado &#8220;descubrimiento de América&#8221;. De hecho,                en nuestro Chiapas, los aborí­genes reconocen en esta nueva                actitud postconciliar, un momento histórico que les ayudó                a enfrentar la amenaza de muerte a sus culturas. Una generalizada                polí­tica en el Paí­s de asimilación de los aborí­genes,                topó en numerosas ocasiones con la defensa que hicimos de                los Derechos Humanos individuales y colectivos.</p>
<h2>2.- MEDELLíN:                OPCION POR LOS POBRES</h2>
<p>Los Pastores Latinoamericanos,                reunidos para la Conferencia General del Episcopado en Puebla, retomando                las opciones de Medellí­n, nos enseñan que la Iglesia                tiene una clara y profética opción preferencial y                solidaria por los pobres (Puebla 1134). Por el sólo hecho                de la pasión y muerte (de Cristo)</p>
<p>donde llegó a                la máxima expresión de la pobreza, los pobres merecen                una atención preferencial cualquiera que sea la situación                moral o personal en la que se encuentren (Puebla 1141 y s).</p>
<p>Entre las mayores dificultades                que existen para la implementación evangélica de la                opción preferencial por los pobres, señalamos que                no todos nos hemos comprometido suficientemente</p>
<p>con los pobres; no siempre                nos preocupamos por ellos ni somos solidarios con ellos (Puebla                1140). Incluso, por esta opción evangélica se han                sufrido hostilidades de otros que han llevado a que no pocos, incluyendo                también algunos jerarcas, hayan dado su vida por la defensa                de la justicia y la instauración del Reino de Dios.</p>
<p>Entendemos esta opción                por los pobres, a la luz de lo que proclamaba su Santidad Juan XXIII,                poco antes del Concilio Vaticano II &#8220;la Iglesia, en relación                con los paí­ses en ví­as de desarrollo, descubre lo                que es y lo que debe ser: la Iglesia de los pobres, es decir la                Iglesia de todos&#8221;. Siendo por tanto la Iglesia, Iglesia de                los pobres, debe ésta, de tal manera transformar sus estructuras,                que pueda presentar de sí­, &#8220;una imagen auténticamente                pobre, abierta a Dios y al hermano, siempre disponible, donde los                pobres tienen capacidad real de participación y son reconocidos                en su valor&#8221; (Puebla 1158).</p>
<h2>3.-PROPUESTA DE LOS                EXCLUIDOS.</h2>
<p>El sistema económico                globalizante se nos presenta como el último, el único                y el definitivo sistema económico; pues se asevera que todos                los otros que serí­an posibles, han sido ya históricamente                probados. La globalización ha acarreado un despojo sin precedentes,                como consecuencia de una rapidí­sima concentración                de la riqueza. Se han agudizado fenómenos tales como: la                automación en la industria que genera despidos masivos, desempleo                y empobrecimiento; el consumo ya casi exhaustivo de los recursos                naturales; la contaminación, que es ya una seria amenaza                para la supervivencia de la raza humana y del planeta mismo; se                aumenta la producción, mientras disminuye el mercado a causa                del desempleo y de la crisis económica; se incrementa la                deuda externa y también, a Dios gracias, las protestas y                la solidaridad del Primer Mundo con el Tercer Mundo.</p>
<p>Y entre tanto, (no por                compasión, sino para disminuir las contradicciones que se                generan), el sistema amplí­a la sombra protectora del paraguas                del Mercado, (fuera del cual no hay salvación), para que                abarque lo más posible a las clases desposeí­das. Pero                al mismo tiempo se sabe de antemano, que el paraguas del Mercado                dejará a muchos sin cobijo, que ya no serán llamados                desposeí­dos, marginados o aplastados; sino excluidos, esto                es: destinados a la muerte, sin importar las diferentes argucias                o los nombres eufónicos que se les dé a los medios                que se utilicen. Pero lo que queda muy claro es que no se debe dar                la lucha contra la pobreza existente, cuanto más bien contra                la injusta concentración de la riqueza.</p>
<p>Pero aunque no se tenga                todaví­a una propuesta plenamente delineada, del tercer mundo                americano, africano y asiático se eleva un sordo clamor que                rechaza vehementemente este llamado &#8220;orden económico                internacional&#8221;. En el Continente Latino Americano, los que                están en el piso bajo de la sociedad: los indí­genas                de Ecuador, los de Bolivia, los de Guatemala, los de México,                levantan su voz ofreciendo los valores comunitarios de sus culturas,                para la transformación del sistema económico internacional                existente. Y, siendo anteriores al surgimiento de los Paí­ses                en el Continente, demandan el reconocimiento de su existencia como                Etnias o Pueblos diferentes, pero como pertenecientes a ellos.</p>
<p>«lo que queda                muy claro es que no se debe dar la lucha contra la pobreza existente,                cuanto más bien contra la injusta concentración de                la riqueza»</p>
<h2>4.-INCIDENCIA Y COINCIDENCIA.</h2>
<p>La lucha por el reconocimiento                de los pueblos aborí­genes como tales, por la validez de sus                usos y costumbres, por sus derechos colectivos por su legí­tima                autonomí­a; tiene incidencia y coincidencia con lo que está                pasando en este mundo europeo con la presencia fí­sica en                él, de los diferentes grupos de inmigrantes de Asia, África                y América. Se dan también acá leyes migratorias                que parecen más bien responder a criterios de ganancia o                de discriminación racial, que a salvaguardar los derechos                y la dignidad humana.</p>
<p>Por eso el empeño                de Nuremberg, &#8220;CIUDAD DE LA PAZ Y DE LOS DERECHOS HUMANOS&#8221;,                en cumplir con una encomienda histórica de contribuir a la                construcción de la Paz en el mundo, desde el respeto a los                Derechos Humanos; es algo que todos aplaudimos y secundamos.</p>
<p>+ Samuel Ruiz G.</p>
<p>Obispo Emérito                de S. Cristóbal de las Casas,</p>
<p>Chiapas. México</p>
<p>Discurso ofrecido por                don samuel Ruí­z Garcí­a el 16 de setiembre del 2001,                con ocasión de recibir el Premio Internacional de Derechos                Humanos de la ciudad de Nuremberg.<br />
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