PRO BÚSQUEDA: Auf der Suche nach den verschwundenen Kindern El Salvadors

13. Juni 2014 | Von | Kategorie: Weltregionen, Amerika

Das gewaltsame Verschwindenlassen von Personen vor und während des Bürgerkrieges in El Salvador ist ein besonders trauriges Kapitel in der Geschichte des Landes. Resultat dieser systematisch und massiv betriebenen Menschenrechtsverletzung sind mehr als 5000 Verschwundene.

Nach der Unterzeichnung des Friedensabkommens im Jahre 1992 leugnete der salvadorianische Staat kategorisch, das Verbrechen des gewaltsamen Verschwindenlassens und andere Verbrechen begangen zu haben; auch sei niemand von der Regierung zu solchen Handlungen veranlasst worden, sodass keine staatliche Verantwortlichkeit bestehe.

Der Jesuitenpater Jon Cortina nahm den Kampf dafür auf , die Wahrheit ans Licht zu bringen, für Gerechtigkeit zu sorgen, vom Staat Entschädigungsleistungen einzufordern, aber vor allem herauszufinden, was mit den Opfern geschehen war. Jon Cortina und die betroffenen Angehörigen gründeten den Verein “Asociación Pro-Búsqueda de Ninas y Ninos Desaparecidos Durante el Conflicto Armado” (etwa: Verein zur Suche nach den im bewaffneten Konflikt verschwundenen Kindern), um die während des bewaffneten Konflikts verschwundenen Kinder zu finden. Die Menschenrechtsorganisation Pro-Búsqueda widemt sich seit nunmehr über 20 Jahren der Suche nach den verschwundenen Kindern von El Salvador.

Ihre Aufgabe ist schwierig: Die Mitglieder von Pro-Búsqueda versuchen, Väter und Mütter, Söhne und Töchter, die jahrelang voneinander getrennt waren, wieder zusammenzubringen, und ihnen auf diese Weise ein Glück, das ihnen lange Jahre nicht beschert war, zurück zu geben. Pro-Búsqueda widmet sich auch der komplexen und gefährlichen Aufgabe, die für das gewaltsame Verschwindenlassen Verantwortlichen zu finden und zur Verantwortung zu ziehen.

Der folgende spanischsprachige Artikel stellt die Arbeit von Pro-Búsqueda genauer vor, ist doch Pro-Búsqueda eine ganz wichtige Quelle der Information für die Familien, die während des Bürgerkriegs ein Kind verloren haben.

 

LA NIÑEZ DESAPARECIDA EN EL SALVADOR:

CUÁNTOS QUEDAN AÚN POR CONOCER DE SU DESAPARICIÓN.

de Leila Juzam y Cristián Orrego Benavente

Desde su fundación en 1994 hasta la fecha, la Asociación Pro-Búsqueda de Niñas y Niños Desaparecidos por el conflicto armado en El Salvador (1980-1992) registra 921 denuncias de niños raptados o entregados en adopción en circunstancias irregulares y apremiantes, habiendo la familia desde entonces perdido rastro de su niño/a. El número de denuncias no cesa de aumentar, manifestación de que la labor de Pro-Búsqueda no es suficientemente conocida por ya casi dos generaciones de salvadoreños. La denuncia tardía, a 20 años de haberse firmado los Acuerdos de Paz, puede reflejar también que familias, estando en conocimiento de la existencia de Pro-Búsqueda, temen hacer una denuncia aún hoy después de dos décadas del horror que vivió el país durante la Guerra.
En este artículo puntualizamos los antecedentes que nos hacen pensar que las 923 denuncias de niños desaparecidos (384 ya encontrados, 539 aún por localizar) con que cuenta Pro-Búsqueda hasta la fecha, es un censo incompleto de la niñez desaparecida de El Salvador (1). Esto se puede evaluar desde dos perspectivas. Aquella que sugiere un sub-registro de personas adoptadas durante el conflicto que no se han acercado aún a Pro Búsqueda, o a la Comisión Nacional de Búsqueda de Niñas y Niños Desaparecidos durante el Conflicto Armado Interno (establecida en Enero del 2010 por el Presidente Mauricio Funes), para indicar su situación de persona adoptada con la intención de encontrar a su familia de origen, y la segunda se refiere al número de familias que no han informado a organización alguna de la pérdida de un niño durante la Guerra. Desde ambas perspectivas existen datos que sugieren un sub-registro considerable de la magnitud de la niñez desaparecida del país.
En lo que se refiere a la primera perspectiva, basta poner atención a la cifra que la prensa en USA maneja del número de visas de adopción concedidas, 2354 de ellas por el Departamento de Estado del Gobierno Federal, a parejas de ese país quienes adoptaron niños de El Salvador durante los años de la Guerra. Solo 61 adultos jóvenes han sido encontrados por Pro-Búsqueda en USA sugiriendo el desfase entre lo que conocemos y lo que nos falta por conocer. Para agregar a este argumento, nada sabemos del número total de visas de adopción concedidas por países Europeos donde Pro-Búsqueda ha encontrado adultos jóvenes, quienes nacidos en El Salvador, pasaron a ser parte de familias en Italia, Francia, Suiza, Holanda y Mónaco durante la época de la guerra.
La segunda perspectiva se revela con nitidez al tomar conciencia del éxodo hacia fuera del país que ocurrió durante la Guerra. El Censo de Población de 1990 en USA informa que, alrededor de medio millón de salvadoreños emigraron al país del Norte durante la década 1980-90. El desglose de las características familiares, que toman en cuenta el número de familias que tenían niños en el momento de dejar El Salvador, es decir vulnerables a sufrir la desaparición de ellos antes de dejar su patria, indican que éstas pueden sumar un mínimo de 100.000 familias. Qué proporción de éstas emigraron de los departamentos de El Salvador, que vivieron más intensamente el rapto de niños, no lo sabemos, pero buscamos estimaciones en este sentido de expertos en demografía y estadística poblacional de El Salvador. En otras palabras, no sabemos cuántas de esas familias quienes se trasladarona USA, y quienes obviamente no habrían tenido oportunidad alguna de informar durante el tiempo mismo de la Guerra sobre la desaparición de un niño, guardan hasta el día de hoy estos lacerantes datos sin habérselo comunicado a alguna organización, y en particular a Pro-Búsqueda o a la CNB. De hecho, casi la totalidad de las denuncias que ha recibido Pro-Búsqueda desde su inicio se originan de familias que residen en el país.
Conocer la magnitud del sub-registro tiene una consecuencia investigativa de trascendencia para Pro-Búsqueda, en particular para la actualización del Banco de Datos de Perfiles de A.D.N. de Familiares. Este instrumento que maneja Pro-Búsqueda, con capacidad científica y técnica propia, ha permitido no solo confirmar filiaciones entre una persona encontrada y su familia, habiendo llegado a esta última por evidencia documental (fichas de adopción, certificados de nacimiento) y testimonial, sino también ha permitido “descubrir” filiaciones cuando la evidencia contextual y documental no entrega luz alguna. Así fue por ejemplo, que Serapio Cristián Contreras Recinos fue “encontrado” en Julio del 2012 cuando su perfil genético mostró una coincidencia con los perfiles que se tenían en ese momento en el banco de referencia de familiares, en particular los de la familia de Doña María Maura Contreras. Obviamente, estos descubrimientos de filiaciones entre adulto adoptado y su familia de origen podrán beneficiarse del banco genético cuanto más éste se aproxime a contener la totalidad de las familias que perdieron a sus hijos durante la Guerra. De lo contrario, el perfil de la persona no encontrará su equivalente en el banco de perfiles de familiares.
Con estos datos y consideraciones la misión de Pro-Búsqueda adquiere un aspecto de quehacer a nivel internacional muy acentuado, dado el imperativo de darse a conocer en las comunidades salvadoreñas de su diáspora en USA, Europa y Australia. Esto permitiría invitar a las familias que perdieron un niño durante el conflicto a tomar contacto con Pro-Búsqueda para que ésta pueda proceder a entrevistar a la familia, registrar los datos de contexto de la desaparición, los del árbol genealógico de los parientes más cercanos de la víctima, y la obtención de una muestra biológica de ellos1. Sin duda, la labor de Pro-Búsqueda para llegar a las comunidades salvadoreñas en el exterior se vería favorecida de contar con una fluida colaboración de la Cancillería del Gobierno de El Salvador, ya que los consulados son puntos necesarios a los cuales acuden ciudadanos salvadoreños en el exterior. Razón significativa para impulsar nuevas articulaciones entre Pro-Búsqueda y la labor humanitaria de la Cancillería en el exterior.
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Leila Juzam es Investigadora Asociada del Centro de Derechos Humanos (Human Rights Center) de la Escuela de Leyes, Universidad de California en Berkeley. Cristián Orrego Benavente es Director de Proyectos Forenses del Centro. También miembro fundador de la Alianza de Científicos Forenses para Investigaciones Humanitarias y Violaciones de Derechos Humanos (Alliance of ForensicScientistsfor Human Rights and HumanitarianInvestigations).

(1) Pro-Búsqueda cuenta con infraestructura y procedimientos muy bien definidos y prácticos para conducir entrevistas a distancia por telefonía o vía Internet, envío por correo de estuches de colección para muestras bucales, para ser colectadas por los propios interesados, con retorno de ellas por correo ya sea a las oficinas de Pro-Búsqueda en San Salvador, o al Centro de Derechos Humanos de la Universidad de California en Berkeley. Las muestras son enviadas para su posterior análisis a laboratorios escogidos por convenio con Pro-Búsqueda, que garantizan confiabilidad en su labor analítica. El perfil obtenido como también todos los datos de laboratorio que lo sostienen, son enviados mediante transferencia electrónica al equipo técnico de Pro-Búsqueda. Este procede a conducir una revisión técnica de los datos, incorporar el perfil al banco de datos de perfiles, hacer búsquedas regulares para posibles coincidencias entre familiares y personas adoptadas, y preparar informes de filiación cuando se justifique emitir alguno al integrar los datos genéticos con los de contexto documental, históricos, testimoniales y otros pertinentes al caso.

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