{"id":156,"date":"2003-01-18T15:25:00","date_gmt":"2003-01-18T14:25:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/?p=156"},"modified":"2019-02-20T15:25:52","modified_gmt":"2019-02-20T14:25:52","slug":"de-memorias-y-olvidos-las-poli%c2%adticas-del-pasado-y-las-dificultades-de-la-memoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/2003\/01\/18\/de-memorias-y-olvidos-las-poli%c2%adticas-del-pasado-y-las-dificultades-de-la-memoria\/","title":{"rendered":"De memorias y olvidos. Las pol\u00ed\u00adticas del pasado y las dificultades de la memoria"},"content":{"rendered":"<p><strong>por Rainer Huhle<\/strong><\/p>\n<p>Klaus Ahlheim\/Bardo Heger: Die unbequeme Vergangenheit. NS-Vergangenheit, Holocaust und die Schwierigkeiten des Erinnerns <strong>(El pasado inc\u00f3modo. El pasado del nacional-socialismo, el Holocausto y las dificultades de la memoria)<\/strong>, Schwalbach: Wochenschau Verlag 2002, 158 p\u00e1gs.<\/p>\n<p>Norbert Frei (ed.): Karrieren im Zwielicht. Hitlers Erben nach 1945 <strong>(Carreras entre dos luces. Los herederos de Hitler despu\u00e9s de 1945)<\/strong>, Frankfurt: Campus 2001, 364 p\u00e1gs.<\/p>\n<p>Habbo Knoch: Die Tat als Bild. Fotografien des Holocaust in der deutschen Erinnerungskultur<strong> (El acto como imagen. Fotograf\u00ed\u00adas del Holocausto en la cultura de la memoria en Alemania)<\/strong>, Hamburg: Hamburger Edition 2002, 1120 p\u00e1gs.<\/p>\n<p>Michael Wildt: Generation der Unbedingten. Das F\u00fchrungskorps des Reichssicherheitshauptamtes <strong>(La generaci\u00f3n de los incondicionales. El cuerpo de \u00e9lite de la Central de Seguridad del Reich)<\/strong>, Hamburg: Hamburger Edition 2002, 964 p\u00e1gs.<\/p>\n<p>Hamburger Institut f\u00fcr Sozialforschung: Die Verbrechen der Wehrmacht. Dimensionen des Vernichtungskriegs <strong>(Los cr\u00ed\u00admenes de las Fuerzas Armadas. Dimensiones de la guerra de exterminio),<\/strong> Hamburg: Hamburger Edition 2001, 749 p\u00e1gs. en formato grande<\/p>\n<p>James E. Young: Nach-Bilder des Holocaust in zeitgen\u00f6ssischer Kunst und Architektur <strong>(Im\u00e1genes posteriores o r\u00e9plicas del Holocausto en el arte y la arquitectura contempor\u00e1neos)<\/strong>, Hamburg: Hamburger Edition 2002, 291 p\u00e1gs.<\/p>\n<p>Yasmin Doosry: \u201eWohlauf, lasst uns eine Stadt und einen Turm bauen&#8230;\u201c. Studien zum Reichsparteitagsgel\u00e4nde in N\u00fcrnberg<strong> (Estudios sobre el lugar de las reuniones del partido nazi en Nuremberg)<\/strong>, T\u00fcbingen-Berlin: Wasmuth Verlag 2002, 574 p\u00e1gs.<\/p>\n<p>Jean-Michel Chaumont: Die Konkurrenz der Opfer. Genozid, Identit\u00e4t und Anerkennung <strong>(La competencia de las v\u00ed\u00adctimas. Genocidio, identidad y reconocimiento)<\/strong>, L\u00fcneburg zu Klampen Verlag 2001, 359 p\u00e1gs.<\/p>\n<p>Henry Rousso: The Haunting Past. History, Memory, and Justice in Contemporary France, Philadelphia: University of Pennsylvania 2002, 96 p\u00e1gs.<\/p>\n<p>Mientras todo el mundo celebraba, de una manera u otra, el ya olvidado \u201cmilenio\u201c, los profesores Klaus Ahlheim y Bardo Heger, de la universidad de Essen, realizaron una encuesta entre 2000 estudiantes universitarios en Alemania acerca de sus opiniones sobre el pasado nacionalsocialista. Los resultados de este estudio (El pasado inc\u00f3modo. El pasado del nacionalsocialismo, el Holocausto y las dificultades de la memoria) hablan de una opini\u00f3n bastante generalizada entre los j\u00f3venes de que es hora de poner un t\u00e9rmino a esos asuntos del pasado, un \u201cpunto final\u201c que permita volver a una cierta \u201enormalidad\u201c. En los tiempos del nuevo hedonismo y en la \u201esociedad de entretenimiento\u201c, ese pasado resulta simplemente cansador e inc\u00f3modo.<\/p>\n<p>Por otro lado, en el \u00e1mbito cient\u00ed\u00adfico no cesa la serie de publicaciones que, m\u00e1s de medio siglo despu\u00e9s de los hechos, aportan nuevos conocimientos sobre la m\u00e1quina de poder del nacional-socialismo, y, lo que tal vez sea m\u00e1s importante, sobre las huellas que esta \u00e9poca de tan s\u00f3lo doce a\u00f1os de sangrienta dictadura dej\u00f3 en la historia y la memoria colectiva de Alemania.<\/p>\n<p>El tema sigue tambi\u00e9n presente en los medios: en s\u00f3lo tres meses se estrenaron cuatro pel\u00ed\u00adculas alemanas que abordan de diversas maneras el pasado nazi y sus secuelas. A quienes trabajamos en el \u00e1mbito de la educaci\u00f3n en derechos humanos con diferentes generaciones no nos sorprende la co-existencia de sentimientos y mentalidades encontrados frente al dif\u00ed\u00adcil desaf\u00ed\u00ado de enfrentar la memoria de este terrible pasado. De alguna manera, todos estamos desgarrados entre un deseo de olvidar- o mejor dicho, de no recordar m\u00e1s esta \u00e9poca- y la conciencia de que es necesario saberlo todo, entender mejor c\u00f3mo pudo suceder la barbarie para as\u00ed\u00ad comprender mejor el presente.<\/p>\n<p>Cincuenta y siete a\u00f1os despu\u00e9s del fin de la segunda guerra mundial, los recuerdos y memorias de la \u00e9poca nazi son, para la gran mayor\u00ed\u00ada de los alemanes y europeos, memorias de segunda o tercera mano. Es notable que este hecho, si bien complica bastante las visiones que la sociedad en su conjunto tiene de esa \u00e9poca, no le ha quitado nada de la importancia que el pasado sigue teniendo. La memoria de la \u00e9poca nazi ya no es solamente eso. La recibimos y percibimos hoy en el contexto de la recepci\u00f3n y percepci\u00f3n del pasado que ya tiene su propia historia e historiograf\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Esta distancia nos permite una mirada tambi\u00e9n sobre la funcionalidad, los usos y abusos de los discursos sobre el pasado en la historia de la Alemania posnazi. J\u00f3venes historiadores pueden hoy aplicar los instrumentos de la ciencia a la espinosa \u201cpol\u00ed\u00adtica del pasado\u201c \u2013 este es el t\u00ed\u00adtulo de un libro (1996) de Norbert Frei sobre los comienzos de la Rep\u00fablica Federal Alemana y su insuficiente distanciamiento del pasado \u2013 sin encontrarse marginados o involucrados en pol\u00e9micas ac\u00e9rrimas por opiniones hegem\u00f3nicas que representaban, en no pocos casos, los intereses de una \u00e9lite intelectual que hab\u00ed\u00ada asegurado la continuidad de sus carreras y funciones en la Alemania de posguerra.<\/p>\n<p>Si la continuaci\u00f3n de las \u00e9lites nacional-ssocialistas en el poder ha sido uno de los temas m\u00e1s trabajados de la \u201cposthistoria nazi\u201c en Alemania, la impresionante tesis de doctorado del joven historiador Habbo Knoch: \u201cEl acto como imagen. Fotograf\u00ed\u00adas del Holocausto en la cultura de la memoria en Alemania\u201c es, a nuestro saber, la primera monograf\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica sobre la recepci\u00f3n del nacional-socialismo en Alemania, desde los comienzos de la Rep\u00fablica Federal de Alemania (RFA) hasta los a\u00f1os sesenta. Este trabajo se centra as\u00ed\u00ad en esas dos d\u00e9cadas (1949 &#8211; 1968) caracterizadas por la restauraci\u00f3n y el silenciamiento \u2013 con notables excepciones, por supuesto \u2013 hasta que en la segunda mitad de los sesenta la primera \u201cgeneraci\u00f3n de los hijos\u201c pusiera el pasado de sus padres en la mesa del debate p\u00fablico, con m\u00e9todos a veces provocativos y hasta violentos, pero con el resultado de que este tema nunca m\u00e1s desapareciera de la memoria colectiva. Si bien el enfoque primario de Knoch son las im\u00e1genes \u2013 fotograf\u00ed\u00adas principalmente \u2013 que determinaron la recepci\u00f3n del Holocausto y del r\u00e9gimen nazi, el libro contextualiza el uso de esas im\u00e1genes tambi\u00e9n en los discursos pol\u00ed\u00adticos hegem\u00f3nicos de las distintas \u00e9pocas, logrando as\u00ed\u00ad una historia bastante completa de la \u201ccultura de la memoria\u201c de esas d\u00e9cadas fundacionales de la nueva rep\u00fablica alemana.<\/p>\n<p>Knoch identifica en su an\u00e1lisis distintas estrategias consecutivas de adopci\u00f3n de fragmentos e im\u00e1genes del pasado para integrarlas en presentaciones de lo \u201cmostrable\u201c- que siempre corresponde tambi\u00e9n a lo \u201cdecible\u201c- en determinado momento hist\u00f3rico. La yuxta-posici\u00f3n, en los medios, de im\u00e1genes de muertos de las v\u00ed\u00adctimas del holocausto y de la poblaci\u00f3n civil en Alemania a causa de la guerra, insinuando as\u00ed\u00ad la equivalencia de los dolores de ambos grupos -, la separaci\u00f3n de peque\u00f1os grupos de culpables &#8211; como la SS &#8211; del resto del aparato nazi, especialmente del Ej\u00e9rcito (Wehrmacht) y de la poblaci\u00f3n en general, o la sublimaci\u00f3n de la barbarie nazi en concepto ontol\u00f3gico del mal en la historia y la naturaleza del hombre constituyen s\u00f3lo algunas de las estrategias defensivas que permitieron obscurecer una importante parte de la verdad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>En la historiograf\u00ed\u00ada acad\u00e9mica de la Alemania de los \u201c\u02dc50s el Holocausto todav\u00ed\u00ada no \u201cexist\u00ed\u00ada\u201c. Pese a la abundancia de fuentes a disposici\u00f3n &#8211; las actas de los Juicios de Nuremberg, por ejemplo &#8211; fueron historiadores ajenos a las universidades y autores no alemanes quienes finalmente pusieron el tema en la agenda. Para muchos alemanes la pel\u00ed\u00adcula \u201cNoche y Niebla\u201c del franc\u00e9s Alain Resnais era, doce a\u00f1os despu\u00e9s del fin del Tercer Reich, la primera y chocante confrontaci\u00f3n con los cr\u00ed\u00admenes nazis y sus im\u00e1genes les resultaron terror\u00ed\u00adficas. El Diario de Anne Frank tuvo un impacto similar en el campo de la literatura.<\/p>\n<p>Una vez visibles, las im\u00e1genes ya no eran ocultables. Entraron a los libros de texto, a las revistas y publicaciones masivas. Comenz\u00f3 entonces un largo, todav\u00ed\u00ada inconcluso per\u00ed\u00adodo de relativizaci\u00f3n de las im\u00e1genes y los hechos. Iniciativas serias de admitir y reflexionar compart\u00ed\u00adan el espacio p\u00fablico con intentos de seguir relativizando y banalizando lo sucedido. Para quien ha vivido como joven esos a\u00f1os, es tan ilustrativo como deprimente tener documentada ahora, a trav\u00e9s del estudio minucioso de Knoch, la historia de las hipocres\u00ed\u00adas y cobard\u00ed\u00adas frente a los hechos de un pasado en esa \u00e9poca nada lejano.<\/p>\n<p>Hay, sin embargo, otros intentos de interpretaci\u00f3n de esos a\u00f1os, como el del fil\u00f3sofo Hermann L\u00fcbbe, quien en 1983 escribi\u00f3 que \u201cese cierto silencio\u201c era un momento necesario para que el pueblo alem\u00e1n se transformara en la ciudadan\u00ed\u00ada de un estado democr\u00e1tico. El \u201ccierto silencio\u201c permit\u00ed\u00ada, sin embargo, que gran parte de las \u00e9lites de la \u00e9poca nacionalsocialista, incluso aquellos que hab\u00ed\u00adan sido condenados en los juicios de Nuremberg y que no hab\u00ed\u00adan quedado \u201climpios\u201c tras los resultados del primer esfuerzo de \u201cdesnazificaci\u00f3n\u201c[1] puesto en marcha por la administraci\u00f3n militar de los aliados despu\u00e9s de 1945, regresara a puestos de mando del nuevo estado democr\u00e1tico. Los autores de la colecci\u00f3n de ensayos \u201cCarreras entre dos luces\u201c describen esas carreras profesionales turbias, m\u00e1s destacadas en los sectores m\u00e1s importantes que corresponden en buena parte (vaya sorpresa!) a los grupos colectivos que estaban en el banquillo de los doce procesos contra grupos espec\u00ed\u00adficos de perpetradores que las autoridades norteamericanas llevaron a cabo en Nuremberg despu\u00e9s del Tribunal Militar Internacional (TMI) los, jueces y juristas, empresarios, militares&#8230;<\/p>\n<p>Pasado el breve momento de la \u201cdesnazificaci\u00f3n\u201c y de los juicios de los primeros a\u00f1os, reemplazado el inter\u00e9s del gobierno americano en la persecuci\u00f3n de los criminales por el de la recuperaci\u00f3n de sus conocimientos \u00fatiles para la guerra fr\u00ed\u00ada, pasado tambi\u00e9n el choque de la destrucci\u00f3n de Alemania por la guerra, la reintegraci\u00f3n de esas \u00e9lites participantes en los cr\u00ed\u00admenes nazis se dio a un paso impresionante. Mientras se especulaba en el mundo sobre el paradero del infame doctor Mengele, sus m\u00e1s estrechos colaboradores volvieron a puestos destacados en la academia; de la misma manera volvieron, apoy\u00e1ndose en las nuevas leyes de la joven Rep\u00fablica Federal de Alemania, los terribles juristas a sus puestos en la nueva administraci\u00f3n: en la RFA ni un s\u00f3lo juez nazi fue condenado por sus sentencias criminales.<\/p>\n<p>En el mundo de las grandes empresas, se\u00f1alados pocos a\u00f1os antes como un apoyo decisivo en la m\u00e1quina de guerra y de aniquilaci\u00f3n del r\u00e9gimen, los ex-nazis encontraron un lugar privilegiado de \u201creintegraci\u00f3n\u201c. Mientras ellos ocupaban muchos puestos clave, un hombre como Berthold Beitz tuvo pr\u00e1cticamente que silenciar su rol de salvador de muchos jud\u00ed\u00ados durante la guerra para tener \u00e9xito en la empresa de la familia Krupp, cuyo representante m\u00e1ximo era uno de los acusados del TMI de Nuremberg.<\/p>\n<p>Ese tipo de convivencias era sin duda muy caracter\u00ed\u00adstico de la primera etapa de la RFA, con resultados a veces vergonzosos, a veces grotescos y casi inexplicables. Mientras que la denuncia hab\u00ed\u00ada sido una pr\u00e1ctica muy difundida en el nazismo, y de hecho uno de los pilares del r\u00e9gimen de Hitler, despu\u00e9s de la guerra muchos alemanes consideraron una especie de deber de honor el no \u201cdenunciar\u201c a los nazis y ex-nazis. Se extendieron miles y miles de \u201ccartas de Persil\u201c (Persil es una marca muy conocida de detergente) incluso para gente sumamente comprometida con el antiguo r\u00e9gimen, por parte de personas democr\u00e1ticas y hasta pertencientes a la resistencia. Hubo casos de una verdadera conspiraci\u00f3n de silencio, donde s\u00f3lo d\u00e9cadas despu\u00e9s se descubri\u00f3 la verdadera identidad de un perpetrador, la cual sin embargo era conocida por personas \u2013 insospechables \u2013 de su entorno.[2]<\/p>\n<p>La distancia hist\u00f3rica permite no solamente que se escriba una monograf\u00ed\u00ada minuciosa de uno de los aparatos m\u00e1s temidos y m\u00e1s terribles de la dictadura nazi, el \u201cReichssicherheitshauptamt\u201c: Michael Wildt, \u201cLa generaci\u00f3n de los incondicionales. El cuerpo de \u00e9lite de la Central de Seguridad del Reich\u201c, editado dentro del esfuerzo editorial incansable y meritorio del Instituto de Investigaciones Sociales de Hamburgo. Tambi\u00e9n hace posible que hoy se incluya en la investigaci\u00f3n la historia en la posguerra de estos funcionarios responsables de la ejecuci\u00f3n premeditada, planificada y ejecutada, entre otras cosas, del exterminio de los jud\u00ed\u00ados. Como en ninguna otra instituci\u00f3n del tercer Reich, en el \u201cReichssicherheitshauptamt\u201c se encontraban unos bur\u00f3cratas intelectuales que sab\u00ed\u00adan aglutinar un fanatismo ideol\u00f3gico con una capacidad de planificaci\u00f3n fr\u00ed\u00ada que llevara a Hannah Arendt a acu\u00f1ar el famoso t\u00e9rmino de la \u201cbanalidad del mal\u201c.<\/p>\n<p>Michael Wildt, del mencionado Instituto de Hamburgo, traza con la precisi\u00f3n del historiador que dispone hoy de un m\u00e1ximo de fuentes, la historia de la instituci\u00f3n y sus cr\u00ed\u00admenes, pero tambi\u00e9n de los hombres que la formaron. Si bien la mera informaci\u00f3n historiogr\u00e1fica nunca nos va a permitir a entender cabalmente c\u00f3mo fue posible que personas educadas, aparentemente normales (banales) llegaran a cometer cr\u00ed\u00admenes hasta ese momento inconcebibles , es de suma importancia que por lo menos hoy conozcamos los mecanismos de funcionamiento, planificaci\u00f3n y formaci\u00f3n de esa instituci\u00f3n y de su personal. Si resulta dif\u00ed\u00adcil entender c\u00f3mo comenz\u00f3 esta empresa macrocriminal, m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil resulta entender c\u00f3mo muchos de su funcionarios de segundo rango pudieran seguir en funciones parecidas, o en otras profesiones, con responsabilidades considerables en algunos casos, en la Rep\u00fablica Federal Alemana.<\/p>\n<p>Si miramos las biograf\u00ed\u00adas, investigadas con esmero por Wildt, encontramos entre los ex-funcionarios del Reichssicherheitshauptamt a miembros de la \u201cOficina para la protecci\u00f3n de la Constituci\u00f3n\u201c (uno de los servicios secretos de la RFA), a polic\u00ed\u00adas, jueces, funcionarios y asesores de gremios, empleados de la iglesia, abogados, comerciantes, publicistas, etc.<\/p>\n<p>Un caso emblem\u00e1tico, contado por Wildt, es el de Hans R\u00f6\u00dfner, detenido por los aliados en mayo de 1945, preso hasta 1948 &#8211; con un breve interludio como testigo en el Tribunal Militar de Nuremberg, donde intent\u00f3 minimizar el rol del Servicio de Seguridad nazi. Despu\u00e9s de su liberaci\u00f3n consigui\u00f3 un puesto en una conocida editorial donde colabor\u00f3 en la edici\u00f3n de textos sobre \u201cpensadores y fil\u00f3sofos actuales\u201c a trav\u00e9s de los cuales intent\u00f3 \u201crescatar\u201c las ideas nacionalsocialistas en una forma menos evidente. En 1958 lleg\u00f3 al puesto de director de publicaciones de la reconocida editorial Piper y no tuvo reparos en publicar, durante a\u00f1os, las traducciones al alem\u00e1n de una de las autoras m\u00e1s renombradas de la editorial: Hannah Arendt. Incluso trat\u00f3 de \u201credactar\u201c el texto de \u201cEichmann en Jerusalem\u201c \u201csuavizando\u201c algunos p\u00e1rrafos, intento que fracas\u00f3 ante la protesta de la autora. Hannah Arendt nunca supo qui\u00e9n era su director de publicaciones, y a \u00e9ste le faltaba tambi\u00e9n en 1962 ese m\u00ed\u00adnimo de pudor que tal vez le hubiera permitido, antes de 1945, salirse de la empresa criminal \u201cReichssicherheits-hauptamt\u201c.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s, m\u00e1s que la simple impunidad judicial, sean estas convivencias vergonzosas entre verdugos que se constru\u00ed\u00adan una nueva vida sobre la base de una mentira existencial, con las v\u00ed\u00adctimas o sus familias sobrevivientes, las que m\u00e1s nos afectan en retrospectiva. Como en los cr\u00ed\u00admenes anteriores, tambi\u00e9n en la construcci\u00f3n de la mentira posterior hab\u00ed\u00ada muchos c\u00f3mplices que compartieron la verdad oculta. Produce v\u00e9rtigo el saber que uno vive en una sociedad que est\u00e1 constru\u00ed\u00adda, en medio de su institucionalidad y mentalidad mayormente democr\u00e1tica, sobre mentiras fundamentales que envenenan la base misma de las relaciones humanas.<\/p>\n<p>Una de esas mentiras fundamentales, tal vez la m\u00e1s empedernida, es la relativa a la actitud \u201climpia\u201c del ej\u00e9rcito alem\u00e1n (Wehrmacht) durante la guerra, en agudo contraste con organizaciones criminales como la SS. Los conservadores de toda \u00ed\u00adndole, e incluso muchos de la izquierda democr\u00e1tica, se aferraron, desde la acusaci\u00f3n contra los altos generales y admirales en el TMI hasta el proceso posterior que se hizo, tambi\u00e9n en Nuremberg, contra el comando supremo y otros altos mandos, a esa diferencia entre el comportamiento supuestamente profesional de uno de los pilares de la tradici\u00f3n alemana y las bandas armadas criminales creadas por el r\u00e9gimen de Hitler.<\/p>\n<p>Los hallazgos de los tribunales militares simplemente no fueron tomados en cuenta, ni en la \u00e9poca en que en Alemania a\u00fan estaba prescripto el antimilitarismo en la constituci\u00f3n, ni mucho menos despu\u00e9s del \u201crearmamiento\u201c y la integraci\u00f3n del nuevo ej\u00e9rcito alem\u00e1n a la alianza de la OTAN. Si bien algunos historiadores especializados segu\u00ed\u00adan presen-tando documentos que demostraron hasta qu\u00e9 grado las fuerzas armadas y la polic\u00ed\u00ada estaban comprometidas con las pol\u00ed\u00adticas (y los hechos) del exterminio premeditado de millones de v\u00ed\u00adctimas, el mito del ej\u00e9rcito limpio estaba todav\u00ed\u00ada fuertemente enraizado en la conciencia p\u00fablica cuando en 1995 el Hamburger Institut f\u00fcr Sozialforschung present\u00f3 una exposici\u00f3n y el correspondiente libro sobre \u201cGuerra de exterminio. Cr\u00ed\u00admenes de las Fuerzas Armadas\u201c. El t\u00ed\u00adtulo ya indicaba el contenido &#8211; escandaloso para los tradicionalistas! &#8211; de la investigaci\u00f3n realizada durante a\u00f1os por el Instituto: la guerra misma hab\u00ed\u00ada sido una guerra de exterminio, y el ej\u00e9rcito hab\u00ed\u00ada cometido terribles cr\u00ed\u00admenes en esa guerra. Una conclusi\u00f3n que, vista la historia de manera racional, no dejaba de ser l\u00f3gica. La exposici\u00f3n arm\u00f3 sin emabrgo un esc\u00e1ndalo como no se hab\u00ed\u00ada visto en muchos a\u00f1os acerca de un tema del pasado alem\u00e1n.<\/p>\n<p>En cuatro a\u00f1os vieron la mencionada Exposici\u00f3n, en 33 ciudades de Alemania y Austria, m\u00e1s de 800.000 personas, conmovidas en su mayor\u00ed\u00ada por lo visto, pese a la presentaci\u00f3n sumamente sobria, sin ninguna clase de sensacionalismo. En todas las ciudades donde se presentaba la exposici\u00f3n, por otro lado, se organizaron tambi\u00e9n protestas de c\u00ed\u00adrculos tradicionalistas \u2013 incluyendo el partido socialcristiano (CSU) &#8211; y, por supuesto, de los grup\u00fasculos neonazis. El mensaje de la exposici\u00f3n fue cuestionado por los apologetas de la Wehrmacht, acus\u00e1ndolo de enga\u00f1o, difamaci\u00f3n y falsedad en la documentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Nunca en la historia de Alemania el trabajo de investigaci\u00f3n de un grupo de historiadores fue sometido a un escrutinio tan meticuloso como \u00e9ste. El director del Instituto, Jan-Philipp Reemtsma, opt\u00f3 por la convocatoria de una comisi\u00f3n independiente para evaluar el contenido de la exposici\u00f3n. Finalmente se pudo establecer, en base a documentos desconocidos anteriormente, que algunas pocas fotograf\u00ed\u00adas estaban atribu\u00ed\u00addos a situaciones erradas. Si bien a este tipo de peque\u00f1os errores no escapa ninguna investigaci\u00f3n, y pese a que los mismos no alteraban en lo m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo el resultado de la investigaci\u00f3n y el mensaje de la exposici\u00f3n, Reemtsma encarg\u00f3 a un nuevo equipo de historiadores que revisara escrupulosamente cada pieza de la exposici\u00f3n y, de paso, le otorg\u00f3 un dise\u00f1o nuevo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de varios a\u00f1os de trabajo minucioso del nuevo equipo de historiadores la exposici\u00f3n comenz\u00f3 a exhibirse nuevamente hace unos meses. Asimismo, el Instituto edit\u00f3 tambi\u00e9n un nuevo cat\u00e1logo de 749 p\u00e1gs. en formato grande, ahora titulado \u201cLos cr\u00ed\u00admenes de las Fuerzas Armadas. Dimensiones de la guerra de exterminio\u201c. Frente a las pol\u00e9micas desatadas, los peque\u00f1os errores encontrados y la reacci\u00f3n prudente del Instituto de Hamburgo toda la historia tuvo finalmente un \u201cdesenlace feliz\u201c. La verdad sobre los cr\u00ed\u00admenes del Wehrmacht es ahora una verdad establecida que ni siquiera dentro del Ej\u00e9rcito Federal de Alemania encuentra hoy una oposici\u00f3n articulada.<\/p>\n<p>Cabe preguntarse, sin embargo: \u00bfqu\u00e9 habr\u00ed\u00ada sucedido si la exposici\u00f3n hubiera sido preparada por un equipo con menos respaldo institucional y econ\u00f3mico que el que prest\u00f3 el Sr. Reemtsma? \u00bfy c\u00f3mo es posible que una simple verdad hist\u00f3rica tenga que esperar exactamente medio siglo hasta que &#8211; la mayor\u00ed\u00ada de &#8211; un pueblo la acepte?<\/p>\n<p>\u00bfSer\u00e1 que cincuenta a\u00f1os, que corresponden a tres generaciones, son necesarios para que el pasado sea aceptado, que las culpas de las generaciones anteriores sean asumidas, que el recuerdo y la memoria obtengan un lugar p\u00fablico no indiscutido, pero al menos aceptado de una manera hegem\u00f3nica?<\/p>\n<p>Mientras se armaban las disputas \u2013 muchas veces violentas\u2013 alrededor de la exposici\u00f3n sobre los cr\u00ed\u00admenes de los victimarios de la Wehrmacht, se gener\u00f3 otra discusi\u00f3n sobre la manera adecuada de conmemorar a las v\u00ed\u00adctimas de los cr\u00ed\u00admenes del nazismo.<\/p>\n<p>En varias ciudades alemanas existen monumen-tos a los diversos grupos de v\u00ed\u00adctimas del nacionalsocialismo. Con la mudanza del gobierno alem\u00e1n de Bonn a Berlin, despu\u00e9s de la unificaci\u00f3n del pa\u00ed\u00ads en 1990, surgi\u00f3 la idea de que hab\u00ed\u00ada llegado finalmente el momento de que Alemania como naci\u00f3n recordara de alguna manera oficial a las v\u00ed\u00adctimas, especialmente a los jud\u00ed\u00ados que eran, de lejos, el grupo m\u00e1s numeroso. No podemos extendernos aqu\u00ed\u00ad sobre las discusiones, debates y pol\u00e9micas que se encendieron alrededor de las propuestas. El profesor James E. Young de la Universidad de Amherst (EE.UU.) acaba de presentar, tambi\u00e9n en la editorial del Instituto de Investigaci\u00f3n Social de Hamburgo, un libro que no s\u00f3lo refleja estos debates sino tambi\u00e9n las profundas dificultades que presenta la intenci\u00f3n \u2013 en principio buena \u2013 de conmemorar el Holocausto cuando esta es llevadoa a niveles pol\u00ed\u00adticos donde, inevitablemente, tambi\u00e9n se hace pol\u00ed\u00adtica de la memoria.<\/p>\n<p>Todav\u00ed\u00ada no existe el memorial alem\u00e1n del Holocausto, pero la decisi\u00f3n se tomado a favor de una obra monumental en pleno centro de la nueva capital, al lado del parlamento y otros edificios centrales de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Young describe en el cap\u00ed\u00adtulo de su libro dedicado a este debate, entre otras cosas, su propia \u201cconversi\u00f3n\u201c de ser un adversario del monumento a apoyar el modelo ahora en proceso de realizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otro cap\u00ed\u00adtulo del libro presenta la historia de otro monumento de importancia, realizado tambi\u00e9n en a\u00f1os recientes en Berlin, el Museo de historia jud\u00ed\u00ada. El mismo posee ahora una colecci\u00f3n impresionante de todas las \u00e9pocas de la larga y rica historia de los jud\u00ed\u00ados en Alemania. Recupera, de manera tr\u00e1gica, el vac\u00ed\u00ado que dej\u00f3 el Holocausto \u2013 representado a trav\u00e9s de \u201cvac\u00ed\u00ados\u201c en la arquitectura del edificio, y retoma la historia del primer museo jud\u00ed\u00ado que la misma comunidad jud\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada constru\u00ed\u00addo en los \u00faltimos a\u00f1os antes de la llegada al poder de Hitler. La arquitectura moderna y desafiante que Daniel Libeskind dise\u00f1\u00f3 para este nuevo museo fue tan impresionante que el edificio fue visitado por miles y miles de personas antes de que albergara una sola pieza de exposici\u00f3n. No pocos piensan que en su estado vac\u00ed\u00ado era un reflejo m\u00e1s impactante y adecuado de la historia de los jud\u00ed\u00ados en Alemania que la enorme y rica exposici\u00f3n que actualmente est\u00e1 a disposici\u00f3n de los visitantes.<\/p>\n<p>Aunque estos son los temas m\u00e1s relevantes en el contexto de nuestro art\u00ed\u00adculo, no queremos dejar de recordarar que el libro de Young tiene otros cap\u00ed\u00adtulos interesantes que discuten diferentes intentos art\u00ed\u00adsticos de conformar una memoria del Holocausto, entre ellos un estudio profundo del famoso comic \u201cMaus\u201c de Art Spiegelmann.<\/p>\n<p>El autor de estas l\u00ed\u00adneas trabaja, entre otras cosas, en proyectos de educaci\u00f3n en derechos humanos en un sitio especial: el nuevo museo instalado en noviembre del 2001 en uno de los edificios monumentales que dejaron los arquitectos de Hitler en las afueras de Nuremberg, donde el partido nazi celebraba durante los a\u00f1os treinta sus rituales anuales llamados \u201cD\u00ed\u00adas del partido del Reich\u201c.<\/p>\n<p>La decisi\u00f3n de construir este museo fue otra de aquellas que, al parecer, necesitaban medio siglo para ser tomadas. \u201cHacer memoria\u201c en un lugar que funcion\u00f3 como espacio de propaganda nazi es, obviamente, distinto que conmemorar y honrar a las v\u00ed\u00adctimas. No se puede tratar simplemente de conservar un lugar como los edificios monumentales de la propaganda nazi. La soluci\u00f3n que encontr\u00f3 el arquitecto parece convincente: construy\u00f3, como eje central del museo, una saeta que atraviesa con materiales transparentes y elegantes el monumentalismo pesado de toneladas de piedra.<\/p>\n<p>El atractivo del nuevo lugar hizo tambi\u00e9n que se desempolvaran del casi olvido al mercado editorial investi-gaciones hist\u00f3ricas escritas hace tiempo, como el trabajo de Yasmin Doosry: \u201cEstudios sobre el sitio de las reuniones del partido nazi en Nuremberg\u201c que ahora disfrutan de un inter\u00e9s reactualizado. En el mismo, la historiadora del arte describe minuciosamente la planificaci\u00f3n, el dise\u00f1o y la puesta en marcha de la construcci\u00f3n de algunos de los monumentos del sitio, d\u00e1ndonos una idea de la complejidad y el gigantismo de esas obras que finalmente, quedaron sin acabar por esas mismas caracter\u00ed\u00adsticas, incompatibles con las exigencias de la guerra, pese a la mano de obra forzada que se usaba.<\/p>\n<p>Hablar de derechos humanos en un sitio como \u00e9ste, conocido como eje de la propaganda nazi &#8211; p.e. en las pel\u00ed\u00adculas de Leni Riefenstahl &#8211; significa contrarrestar la barbarie nazi, la negaci\u00f3n absoluta de los derechos humanos, con su afirmaci\u00f3n enf\u00e1tica como buscaron hacerlo, pocos meses despu\u00e9s del Tribunal de Nuremberg, los redactores de la Declaraci\u00f3n Universal de Derechos Humanos. Pero significa tambi\u00e9n relacionar el pasado nazi con los retos del presente, mucho m\u00e1s cuando el p\u00fablico que visita el lugar y con el que trabajamos, son mayormente j\u00f3venes para quienes el nacionalsocialismo parece cosa de un pasado remoto y cuya informaci\u00f3n sobre esa \u00e9poca es cada vez m\u00e1s indirecta.<\/p>\n<p>M\u00e1s de medio siglo despu\u00e9s se nota un inter\u00e9s renovado de investigadores y tambi\u00e9n de la opini\u00f3n p\u00fablica en esta \u00e9poca. Pero en la medida en que el car\u00e1cter criminal del r\u00e9gimen nazi ya no es cuestionado, con excepci\u00f3n de algunos nazis y neo nazis recalcitrantes, el nacionalsocialismo ya no es percibido como algo singular, como irrupci\u00f3n casi extraterrestre en la historia de la humanidad como lo sentimos en las primeras d\u00e9cadas de la posguerra.<\/p>\n<p>Quienes han visto los genocidios de Ruanda en los medios de comunicaci\u00f3n, quienes son testigos de la contienda sangrienta entre israel\u00ed\u00ades y palestinos, quienes viven con el temor de una guerra nuclear o la cat\u00e1strofe del clima mundial en el horizonte, para estos j\u00f3venes la percepci\u00f3n del mundo es necesariamente otra. \u00bfLa aceptaci\u00f3n de esa percepci\u00f3n diferente de las nuevas generaciones significar\u00ed\u00ada traicionar a las v\u00ed\u00adctimas del Holocausto?<\/p>\n<p>Comparar los campos de concentraci\u00f3n nazis con el Gulag, como lo hicieron los autores del \u201cLibro Negro del Comunismo\u201c en Francia, o colocar el Holocausto en la serie de genocidios que produjo el siglo veinte significa relativizar y quitarle significado al sufrimiento de las v\u00ed\u00adctimas y sobrevivientes? Estas son algunas de las cuestiones que surgen cuando se admite la pregunta acerca de la actualidad del pasado, y son preguntas dif\u00ed\u00adciles que requieren mucho cuidado en las respuestas que uno quisiera dar. Entre los muchos libros y art\u00ed\u00adculos que se publicaron sobre estos temas, el de Jean-Michel Chaumont: \u201eLa competencia de las v\u00ed\u00adctimas. Genocidio, identidad y reconocimiento\u201c es de los m\u00e1s serios y respetuosos. El fil\u00f3sofo y soci\u00f3logo belga se inscribe decididamente en la escuela de los que abogan por el esfuerzo de comparar, es decir, de ver los cr\u00ed\u00admenes nazis en su contexto. Al mismo tiempo deja muy claro que esto no significa ninguna relativizaci\u00f3n del car\u00e1cter sumamente criminal de estos hechos. Comparte con autores como Finkielkraut o Novak la prevenci\u00f3n ante el peligro de la instrumentalizaci\u00f3n del Holocausto, al definirlo como algo absoluto en la historia de la humanidad. Pero tambi\u00e9n insiste que los debates necesarios sobre la historia y su recuerdo no pueden ser llevados adelante en todas partes y por todos los grupos humanos de manera igual. Desde esta perspectiva, la memoria no puede ni debe ser universal en el sentido de que sea igual en todo el mundo globalizado.<\/p>\n<p>Como humanos compartimos un destino com\u00fan y la tarea com\u00fan de defender los derechos humanos donde se violen. Pero como hijos o nietos de perpetradores o v\u00ed\u00adctimas en determinado pueblo o pa\u00ed\u00ads, como miembros de un grupo \u00e9tnico, religioso, pol\u00ed\u00adtico o cultural, tenemos lazos y memorias comunes que nos unen y obligan m\u00e1s que a otros. La memoria, en esta perspectiva de Chaumont, no puede ser comprendida como un deber sino como una oportunidad. La oportunidad de sentir comunidad y asumirla, entre otras cosas a trav\u00e9s de asumir nuestra historia.<\/p>\n<p>Asumir nuestra historia significa tambi\u00e9n, asumirla en su totalidad. Este es un reto por ejemplo, en varios de los pa\u00ed\u00adses ocupados durante la guerra mundial por las tropas nazis, y donde hubo resistencia, pero muchas veces tambi\u00e9n colaboraci\u00f3n con los ocupantes por parte de seguidores ideol\u00f3gicos de los nazis o simplemente de oportunistas. Francia es uno de los pa\u00ed\u00adses donde el pasado colaboracionista estuvo durante mucho tiempo reprimido en la<\/p>\n<p>conciencia nacional. Cazar un Klaus Barbie no era lo mismo que llevar a juicio a los funcionarios franceses culpables de coadyuvar en la deportaci\u00f3n de jud\u00ed\u00ados y otras v\u00ed\u00adctimas desde Francia a los campos de concentraci\u00f3n alemanes.<\/p>\n<p>Francia lleva a cabo actualmente tambi\u00e9n un debate profundo sobre el pasado y la manera adecuada de hacer memoria. El libro del historiador Henry Rousso: \u201cThe Haunting Past. History, Memory, and Justice in Contemporary France\u201c no es un estudio exhaustivo de los problemas aludidos en el t\u00ed\u00adtulo. Pero a\u00fan en la entrevista fragmentaria que conforma el libro surgen muchas facetas importantes de la dificultad de la memoria cuando se vuelve objeto de las pol\u00ed\u00adticas oficiales. Los resultados pueden ser a veces muy parad\u00f3jicos, como cuando el presidente Chirac don\u00f3 la documentaci\u00f3n acumulada durante el gobierno de Vichy (la parte de Francia ocupada por Alemania) sobre la poblaci\u00f3n jud\u00ed\u00ada, al Centre de documentation juive contemporaine, una entidad jud\u00ed\u00ada privada. Rousso reclama, con raz\u00f3n me parece, que esta aparente generosidad constituye otra manera de excluir de la historia oficial francesa los cr\u00ed\u00admenes del r\u00e9gimen de Vichy contra los jud\u00ed\u00ados, en lugar de incorporarlos finalmente a la historia oficial de Francia.<\/p>\n<p>Rousso se\u00f1ala tambi\u00e9n la diferencia entre los conceptos de \u201cmemoria\u201c e \u201chistoria\u201c. La memoria, insiste el autor, es el presente del pasado, pero no representa al pasado como tal. La memoria, podr\u00ed\u00adamos agregar, es la ventana a trav\u00e9s de la cual buscamos ver la historia y encontrarle significado para el presente. De ah\u00ed\u00ad que el t\u00ed\u00adtulo de nuestra revista sea \u201cMemoria\u201c.<\/p>\n<p>[1] La \u201cEntnazifisierung&#8221; (denazificaci\u00f3n) fue un programa llevado a cabo por las autoridades militares principalmente americanas en la Alemania ocupada despu\u00e9s de 1945. Se revisaron los curricula de todas las personas sospechosas de haber colaborado con el nazismo para separarlas de las funciones p\u00fablicas. Adem\u00e1s ten\u00ed\u00ada un componente de reeducaci\u00f3n. El programa fue terminado pronto, por motivos pr\u00e1cticos, pero tambi\u00e9n porque los americanos perdieron el inter\u00e9s en la persecuci\u00f3n de los culpables.<\/p>\n<p>[2] En el n\u00famero 7 de esta revista presentamos un caso extraordinario de este tipo, el del profesor Schwerdte\/Schneider, un ex-SS que segu\u00ed\u00ada despu\u00e9s de la guerra trabajando como conocido profesor de literatura (Memoria, No. 7, 1995, pp. 2-3)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><strong>por Rainer Huhle<\/strong><\/p>\n<p>Mientras todo el mundo celebraba, de una manera u otra, el ya olvidado \u201cmilenio\u201c, los profesores Klaus Ahlheim y Bardo Heger, de la universidad de Essen, realizaron una encuesta entre 2000 estudiantes universitarios en Alemania acerca de sus opiniones sobre el pasado nacionalsocialista. Los resultados de este estudio (El pasado inc\u00f3modo. El pasado del nacionalsocialismo, el Holocausto y las dificultades de la memoria) hablan de una opini\u00f3n bastante generalizada entre los j\u00f3venes de que es hora de poner un t\u00e9rmino a esos asuntos del pasado, un \u201cpunto final\u201c que permita volver a una cierta \u201enormalidad\u201c. En los tiempos del nuevo hedonismo y en la \u201esociedad de entretenimiento\u201c, ese pasado resulta simplemente cansador e inc\u00f3modo. 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