{"id":180,"date":"2002-01-26T15:52:00","date_gmt":"2002-01-26T14:52:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/?p=180"},"modified":"2019-02-20T15:52:45","modified_gmt":"2019-02-20T14:52:45","slug":"flor-alba-romero-una-maestra-en-derechos-humanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/2002\/01\/26\/flor-alba-romero-una-maestra-en-derechos-humanos\/","title":{"rendered":"Flor Alba Romero: Una Maestra en Derechos Humanos"},"content":{"rendered":"<p><strong>por Luzdary Ayala Villamil y Marisol Cano Busquets<\/strong><\/p>\n<p>Flor Alba Romero: Una Maestra en Derechos Humanos<\/p>\n<p>\u201cNo tenemos la paciencia de escuchar al contrario&#8221;<\/p>\n<p><strong>Nota de la redacci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><em>El 21 de abril de 2001, la ciudad de Nuremberg recibi\u00f3 el Premio 2000 en Educaci\u00f3n en Derechos Humanos de la UNESCO. En la misma ceremonia, la profesora Flor Alba Romero, del Instituto de Estudios Pol\u00ed\u00adticos y Relaciones Internacionales (Iepri) de la Universidad Nacional de Colombia, sede de Bogot\u00e1, recibi\u00f3 en Nuremberg una Menci\u00f3n Honor\u00ed\u00adfica del Premio Unesco 2000 en Educaci\u00f3n en Derechos Humanos. Con tal motivo presentamos aqu\u00ed\u00ad a la homenajeada, amiga y autora de \u201ememoria\u201c por muchos a\u00f1os. Agradecemos a la Universidad Nacional de Colombia el siguiente art\u00ed\u00adculo.<\/em><\/p>\n<p>Las im\u00e1genes de ni\u00f1os trabajando, de madres adolescentes ofreci\u00e9ndole pegante para inhalar a sus peque\u00f1os hijos, de presos hacinados, de familiares de desaparecidos y de hombres de la calle que a pesar de tener 25 a\u00f1os revelan 50, se agolpan en la mente de la profesora Flor Alba Romero. De cada uno de estos cuadros guarda una historia de la que ella ha formado parte. Su papel ha sido de mediadora, de maestra, de mano amiga en el momento preciso.<\/p>\n<p>Es algo en lo que se ha empe\u00f1ado desde cuando termin\u00f3 su bachillerato en el Colegio Mayor de Cundinamarca, uno de los m\u00e1s antiguos de Bogot\u00e1. Por entonces decidi\u00f3 irse como maestra voluntaria a Puerto Lleras, pueblo de colonos en el Meta, donde ni siquiera hab\u00ed\u00ada escuela y el \u00fanico pago era la alimentaci\u00f3n y el hospedaje que le brindaban los habitantes del apartado municipio. All\u00e1, junto con su esposo, permaneci\u00f3 cuatro a\u00f1os alfabetizando a adultos y a menores con las herramientas pedag\u00f3gicas de Paulo Freire.<\/p>\n<p>De regreso a Bogot\u00e1 se vincul\u00f3 a la Universidad Nacional. Ingres\u00f3 como mecan\u00f3grafa a la Facultad de Artes, pero de nuevo asumi\u00f3 su tarea social. En 1976 fue invitada a trabajar con el Comit\u00e9 de Solidaridad con los Presos Pol\u00ed\u00adticos, que hab\u00ed\u00adan fundado Gabriel Garc\u00ed\u00ada M\u00e1rquez, Enrique Santos Calder\u00f3n y Carmen de Rodr\u00ed\u00adguez, entre otros. Ah\u00ed\u00ad se desempe\u00f1\u00f3 como voluntaria durante diez a\u00f1os. Conoci\u00f3 crueles situaciones de aislamiento y los atropellos contra estudiantes, profesores y campesinos, en consejos verbales de guerra.<\/p>\n<p>Se propuso ir m\u00e1s all\u00e1 en su formaci\u00f3n profesional y logr\u00f3 un cupo para estudiar antropolog\u00ed\u00ada en la Universidad Nacional, donde obtuvo despu\u00e9s de tantos a\u00f1os el noveno mejor puntaje en el examen de admisi\u00f3n. Luego hizo una especializaci\u00f3n en Derechos Humanos en la Escuela Superior de Administraci\u00f3n P\u00fablica, Esap.<\/p>\n<p>En 1986, el padre Javier Giraldo hab\u00ed\u00ada organizado la Liga por los Derechos de los Pueblos y la invit\u00f3 a participar en esa misi\u00f3n. Fueron seis a\u00f1os de actividades que ten\u00ed\u00adan que ver con el Tribunal Permanente de los Pueblos, el cuestionamiento a cr\u00ed\u00admenes de lesa humanidad y el an\u00e1lisis de la responsabilidad del Estado en estos asuntos. All\u00ed\u00ad, &#8220;aprend\u00ed\u00ad muchas cosas&#8221;, dice.<\/p>\n<p>En 1992, la profesora Mar\u00ed\u00ada Cristina Salazar la llam\u00f3 a colaborar en Defensa de los Ni\u00f1os Internacional. Tres a\u00f1os estuvo dedicada al tema de los derechos de la ni\u00f1ez. Paralelo a ello, desde el a\u00f1o 1989 la Universidad le aprob\u00f3 un curso en Derechos Humanos para estudiantes de antropolog\u00ed\u00ada. En el segundo semestre, \u00e9ste se extendi\u00f3 a los estudiantes de Ciencias Humanas, luego a los de toda la Universidad, con un promedio de 240 alumnos cada a\u00f1o aprendiendo sobre normas nacionales e internacionales de protecci\u00f3n de derechos humanos, talleres sobre c\u00f3mo interponer acciones de tutela, el habeas corpus, experiencias con casos reales.<\/p>\n<p>Ha sido justamente ese trabajo incansable de maestra, que la ocupa cada d\u00ed\u00ada desde muy temprano y hasta altas horas de la noche, el que una ma\u00f1ana de febrero le dio la grata sorpresa: el director general de la Unesco, Ko\u00ed\u00afchiro Matsuura, le comunic\u00f3 que por recomendaci\u00f3n un\u00e1nime de un jurado internacional decidi\u00f3 otorgarle una Menci\u00f3n Honor\u00ed\u00adfica del Premio Unesco 2000 en Educaci\u00f3n en Derechos Humanos.<\/p>\n<p>&#8220;Es un premio no s\u00f3lo para m\u00ed\u00ad y as\u00ed\u00ad se lo comuniqu\u00e9 al director de la Unesco. Lo voy a recibir en nombre de tantas mujeres y hombres, pero especialmente mujeres, que han dado su vida a esta dif\u00ed\u00adcil tarea en un pa\u00ed\u00ads como el nuestro y se lo dedico especialmente a mis hijos Diana y Mario, a quienes les he robado tiempo para adelantar estas labores, recibiendo su apoyo y cari\u00f1o incondicional siempre&#8221;.<\/p>\n<h3>\u00bfQu\u00e9 tarea en especial cree que motiv\u00f3 el reconocimiento de la Unesco?<\/h3>\n<p>Creo que fue un poco de todo lo que hemos hecho. El a\u00f1o pasado asist\u00ed\u00ad a un evento en Francia, en nombre de la Universidad, y al p\u00fablico le llam\u00f3 mucho la atenci\u00f3n el trabajo que se desarrolla en el campo de los derechos humanos desde un centro acad\u00e9mico, y que tiene impacto en la formaci\u00f3n de los estudiantes que luego, desde diferentes disciplinas, prestan<\/p>\n<p>su servicio al pa\u00ed\u00ads como educadores de calle, madres comunitarias, docentes y l\u00ed\u00adderes sociales que trabajan con ni\u00f1os maltratados de barrios marginales, desplazados, reclusos y reclusas, familias de desaparecidos&#8230;<\/p>\n<h3>\u00bfExiste una estrategia pedag\u00f3gica para ense\u00f1ar derechos humanos?<\/h3>\n<p>Educar en derechos humanos no es f\u00e1cil; conviene utilizar metodolog\u00ed\u00adas participativas y esperanzadoras. Los derechos humanos como categor\u00ed\u00ada jur\u00ed\u00addica son herramientas para la acci\u00f3n. Los trabajamos, adem\u00e1s, como una propuesta \u00e9tica de convivencia y tocamos problemas de intolerancia, discriminaci\u00f3n, subvaloraci\u00f3n, xenofobia. Hacemos mesas redondas, talleres, confrontamos a partir de la diversidad. Muchos estudiantes que hicieron el curso retomaron el tema de derechos humanos en su trabajo de grado. Fruto de esos diez a\u00f1os de labor interdisciplinaria tenemos m\u00e1s de 35 tesis sobre el tema.<\/p>\n<h3>En la ciudad tambi\u00e9n tiene una trayectoria educativa&#8230;<\/h3>\n<p>S\u00ed\u00ad, claro. El a\u00f1o pasado trabajamos en el Plan Canteras, en Ciudad Bol\u00ed\u00advar, con 22 estudiantes de la Universidad preparados en derechos humanos, con mil ni\u00f1os, 35 profesores de las escuelas del sector y 100 padres. En los sectores marginados se presentan niveles de agresi\u00f3n muy altos. Encontramos ni\u00f1os v\u00ed\u00adctimas de maltrato social, en su casa y en la escuela. Pensamos que la escuela es un v\u00ed\u00adnculo afectivo muy importante que se debe aprovechar para que los ni\u00f1os logren salir adelante. Estamos trabajando con maestros desde 1992, a trav\u00e9s de un convenio entre la Universidad y el Centro de Formaci\u00f3n de Promotores Juveniles, Cenfor. Con los talleres nos hemos acercado mucho a lo que se propone en la Ley General de Educaci\u00f3n y a la idea de la Unesco de humanizar la escuela.<\/p>\n<h3>\u00bfCu\u00e1l considera que es el grupo poblacional al que m\u00e1s se le violan los derechos humanos en nuestro pa\u00ed\u00ads?<\/h3>\n<p>De pronto la gente que est\u00e1 en la situaci\u00f3n m\u00e1s cr\u00ed\u00adtica son los habitantes de la calle. Ya tenemos una tercera generaci\u00f3n nacida en ella y no le ponemos el cuidado que requiere. Las respuestas institucionales no son suficientes. Un habitante de la calle tiene una l\u00f3gica de vida distinta, su horario de sue\u00f1o, de comida, todo se trastoca. Con ayuda de estudiantes del Consultorio Jur\u00ed\u00addico trabajamos con ellos y nos dimos cuenta de que era in\u00fatil hablarles de derechos humanos cuando todo lo ten\u00ed\u00adan negado. Es muy duro que haya colombianos que viven peor que los animales, que tienen problemas de salud f\u00ed\u00adsica y mental. La vida en la calle es dura, muy dura, sobre todo en climas fr\u00ed\u00ados como Bogot\u00e1. Se trata de personas que tienen una expectativa de vida de 28 a\u00f1os, que son producto de una injusticia social, y al final son colombianos que tienen el derecho de vivir dignamente.<\/p>\n<h3>Ah\u00ed\u00ad tambi\u00e9n falta un proceso educativo&#8230;<\/h3>\n<p>La tarea educativa es muy importante, porque toca lo cultural y nos enfrenta a esquemas mentales etnocentristas; creemos que tenemos la verdad, que el ind\u00ed\u00adgena es bruto, que el negro es perezoso. No puede ser que seamos tan intolerantes, que descalifiquemos a ciertos grupos poblacionales hasta el punto de pensar que no deber\u00ed\u00adan existir. Igual ocurre con los habitantes de la calle, reconociendo que ellos invaden el espacio p\u00fablico, que para subsistir roban, que agreden. No tiene ning\u00fan sentido conseguirles el mont\u00f3n de ropa o un albergue, si no hay un proceso educativo que les brinde un compromiso de vida y las herramientas para salir adelante. La abstinencia de droga, por ejemplo, implica un acompa\u00f1amiento especializado.<\/p>\n<h3>\u00bfQu\u00e9 tipo de respuestas encuentran en estos grupos?<\/h3>\n<p>Son pocas. En la calle se evidencian situaciones graves. Por ejemplo, la mujer es minor\u00ed\u00ada, es disputa sexual. Hicimos talleres de derechos de la mujer y no hubo uno solo donde no encontr\u00e1ramos a una de ellas muy golpeada. El habitante de la calle tiene cicatrices, moretones, tiene de todo. Pero las mujeres, que son m\u00e1s o menos el 25% de esta poblaci\u00f3n, viven en condiciones m\u00e1s duras porque tienen que procrear, por las enfermedades a las que est\u00e1n expuestas. El machismo all\u00e1 es muy fuerte. Al igual que en otros espacios tambi\u00e9n hay expresiones de intolerancia, esa intolerancia que no nos permite entender que hay otras personas que pueden pensar distinto y no por eso deben dejar de existir.<\/p>\n<h3>\u00bfY el trabajo educativo en defensa de los derechos de los ni\u00f1os?<\/h3>\n<p>Ese es otro tema y nos enfrenta a una situaci\u00f3n muy complicada, como es el caso del desplazamiento. La Universidad, a trav\u00e9s del Programa de Iniciativas Universitarias para la Paz y la Convivencia de la Divisi\u00f3n de Extensi\u00f3n, adem\u00e1s de propiciar que los estudiantes hagan trabajos de investigaci\u00f3n sobre menores desplazados, ha hecho pr\u00e1cticas, como en el caso de Soacha, donde se ha acercado a ni\u00f1os que no viv\u00ed\u00adan en extrema pobreza, que vienen de otra cultura y llegan a engrosar los cinturones de miseria de la ciudad. Son ni\u00f1os con traumas sicol\u00f3gicos, que han sido testigos de masacres, en las que su mam\u00e1 o su pap\u00e1 han sido asesinados delante de ellos. Nuestro esfuerzo, adem\u00e1s, es darle a los maestros herramientas pedag\u00f3gicas desde los derechos humanos, derechos de la ni\u00f1ez y estrategias interdisciplinarias que faciliten su trabajo. Nuestro esfuerzo es ver c\u00f3mo hacer para que en medio de las dificultades, de la crisis familiar, del problema econ\u00f3mico y de la guerra, haya escuelas que tengan una propuesta que atraiga a los ni\u00f1os.<\/p>\n<h3>\u00bfRecuerda a alguna persona que haya sido para usted modelo en defensa de derechos humanos?<\/h3>\n<p>Hay varias, mucha gente amiga. Pero la muerte de una de ellas me doli\u00f3 especialmente: la de Jes\u00fas Everardo Puerta. \u00ed\u2030l hac\u00ed\u00ada parte del Comit\u00e9 de Solidaridad con los Presos Pol\u00ed\u00adticos, fue asesinado en enero hace dos a\u00f1os, viniendo de Medell\u00ed\u00adn a Bogot\u00e1. Era un minero de Amag\u00e1, valid\u00f3 su bachillerato, aprendi\u00f3 a asesorar a l\u00ed\u00adderes sociales y sindicales, para exigir sus derechos; era aut\u00e9ntico, muy comprometido, adem\u00e1s de ser excelente padre y esposo.<\/p>\n<h3>Despu\u00e9s de haber dedicado tantos a\u00f1os a estos temas, \u00bfpor qu\u00e9 cree que en Colombia todav\u00ed\u00ada se mata tan f\u00e1cil? \u00bfPor qu\u00e9 tantas situacioes hay que solucionarlas a la brava?<\/h3>\n<p>Pienso que son varias las causas para que tengamos estos niveles de violencia. Primero, los conflictos sociales no se han resuelto integralmente, eso es hist\u00f3rico, hay asuntos pendientes. Segundo, creo que el narcotr\u00e1fico nos hizo mucho da\u00f1o. Los ej\u00e9rcitos privados llevaron a que mucha gente se armara y no existe cosa m\u00e1s peligrosa que una persona sin criterio con un arma. Y tercero, culturalmente no tenemos la paciencia de escuchar al contrario y de saber vivir en la diversidad.<\/p>\n<h3>\u00bfC\u00f3mo ve el rumbo del conflicto armado en nuestro pa\u00ed\u00ads?<\/h3>\n<p>El conflicto est\u00e1 causando muchas v\u00ed\u00adctimas. La Cruz Roja Internacional dice que de cada diez v\u00ed\u00adctimas, nueve son poblaci\u00f3n civil. Eso preocupa mucho. Pienso que hay que apoyar el acercamiento para el di\u00e1logo y que los actores armados se comprometan sinceramente a alcanzar logros. Los gestos de paz deben ser m\u00e1s concretos y lo que esperamos es seriedad tanto del gobierno como de la guerrilla. Este conflicto se ha degradado, los actores terminan pareci\u00e9ndose mucho. Es una l\u00f3gica armada donde no vale el poder de la palabra. En nuestros talleres hemos tenido ni\u00f1os combatientes cuyos \u00fanicos referentes son la agresi\u00f3n y la violencia. Para que ellos se recuperen sicosocialmente se requiere mucha dedicaci\u00f3n y muchos a\u00f1os. Ah\u00ed\u00ad es donde los educadores no podemos desfallecer.<\/p>\n<h3>\u00bfPiensa que la ingerencia de otros pa\u00ed\u00adses sobre nuestro conflicto ayuda a encontrar salidas?<\/h3>\n<p>S\u00ed\u00ad, pues compromete a los actores armados. Me parece que aqu\u00ed\u00ad los mojones se perdieron hace tiempo, ha habido una barbarie. Una cosa es matar a una persona de un tiro y otra picarla en pedazos con una motosierra o, en el caso de las mujeres, abrirles el vientre, cortarles los senos. El texto de Mar\u00ed\u00ada Victoria Uribe, Matar, rematar y contramatar, nos dice mucho sobre el tema. Son asuntos que tienen que ver con la salud mental y con un acumulado de violencia, de agresi\u00f3n y de resentimiento que no se ha procesado. Por eso se van heredando odios, intolerancia, incomprensi\u00f3n, y con todos los componentes del problema econ\u00f3mico, del problema social, del narcotr\u00e1fico, el Plan Colombia&#8230; esto es una olla a presi\u00f3n.<\/p>\n<h3>Si tuviera que darle un discurso a los violadores de derechos humanos en este pa\u00ed\u00ads \u00bfqu\u00e9 mensaje les transmitir\u00ed\u00ada?<\/h3>\n<p>Un principio elemental es que hay que respetar la dignidad de la persona sin importar qui\u00e9n sea. No podemos hablar de derechos s\u00f3lo para unos. Les dir\u00ed\u00ada que hace falta volver a cada uno de nosotros. No podemos dar lo que no tenemos. La violencia intrafamiliar es un motorcito que se repite y hace que se multipliquen las agresiones en el macroespacio de la sociedad. Por eso creo tanto en la educaci\u00f3n. Las personas que han llegado a ese nivel no tienen otros referentes ni conocen una vida distinta a la agresi\u00f3n, ah\u00ed\u00ad es donde creo que la pedagog\u00ed\u00ada en derechos humanos es fundamental para la convivencia pac\u00ed\u00adfica, no pasiva, porque se puede exigir, pero con reglas m\u00ed\u00adnimas de respeto.<\/p>\n<p>Una llamada interrumpe el di\u00e1logo, que podr\u00ed\u00ada durar un d\u00ed\u00ada entero, por las historias sin contar que tiene Flor Alba en su memoria y en un archivo sistematizado. Se trata de historias que, para vivirlas, la profesora alterna con la otra actividad que m\u00e1s le gusta y que funciona como una terapia excelente: la m\u00fasica. A \u00e9sta le dedica los fines de semana y algunas noches en las que, como soprano, acompa\u00f1a al Coro Interaulas C\u00e1ntica de la Universidad. &#8220;En diciembre tuvimos muchas presentaciones, cantamos villancicos, fuimos a los hospitales, con un mensaje de alegr\u00ed\u00ada y acompa\u00f1amiento a los ni\u00f1os y ni\u00f1as enfermos. Para poder rendir en un \u00e1mbito como \u00e9ste hay que descansar; la salud mental tiene que estar muy bien&#8221;.?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><strong>por Luzdary Ayala Villamil y Marisol Cano Busquets<\/strong><\/p>\n<p>Las im\u00e1genes de ni\u00f1os trabajando, de madres adolescentes ofreci\u00e9ndole pegante para inhalar a sus peque\u00f1os hijos, de presos hacinados, de familiares de desaparecidos y de hombres de la calle que a pesar de tener 25 a\u00f1os revelan 50, se agolpan en la mente de la profesora Flor Alba Romero. De cada uno de estos cuadros guarda una historia de la que ella ha formado parte. 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