{"id":202,"date":"2000-09-12T16:08:54","date_gmt":"2000-09-12T14:08:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/?p=202"},"modified":"2019-02-20T16:10:21","modified_gmt":"2019-02-20T15:10:21","slug":"el-juicio-de-la-historia-espectros-del-pasado-en-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/2000\/09\/12\/el-juicio-de-la-historia-espectros-del-pasado-en-america-latina\/","title":{"rendered":"El Juicio de la Historia. Espectros del pasado en Am\u00e9rica Latina"},"content":{"rendered":"<p><strong>por Detlef Nolte<\/strong><br \/>\nInstituto de Estudios Iberoamericanos de Hamburgo<\/p>\n<p><em>\u00bfC\u00f3mo recordar a las v\u00ed\u00adctimas de las crueldades hist\u00f3ricas? \u00bfQu\u00e9 papel desempe\u00f1a la confrontaci\u00f3n con el pasado en la vida pol\u00ed\u00adtica y social? Estas son preguntas que tambi\u00e9n nos hemos planteado en Alemania y que muestran que el caso Pinochet no s\u00f3lo ocupa a juristas brit\u00e1nicos y espa\u00f1oles. Reflexiones sobre la relaci\u00f3n entre la confrontaci\u00f3n con el pasado y la democracia.<\/em><\/p>\n<p>La detenci\u00f3n del general Augusto Pinochet en Londres vino a dar una inesperada actualidad a los cr\u00ed\u00admenes de los reg\u00ed\u00admenes dictatoriales en Am\u00e9rica Latina. Desde entonces se multiplican los signos de que el recuerdo de los cr\u00ed\u00admenes del pasado no s\u00f3lo le roba el sue\u00f1o a los familiares de las v\u00ed\u00adctimas, sino tambi\u00e9n a los victimarios, porque \u201ela sombra de la c\u00e1rcel se proyecta hoy sobre sus figuras de abuelos melanc\u00f3licos, jubilados del horror, que esgrimen un gesto de indignada sopresa cuando la justicia se atreve a desempolvar sus antiguos cr\u00ed\u00admenes\u201e seg\u00fan el comentario en el diario argentino \u201eClar\u00ed\u00adn\u201e en noviembre del a\u00f1o pasado.<\/p>\n<p>Desde una perspectiva alemana, el viejo ex-dictador fue v\u00ed\u00adctima de sus propias palabras. A\u00f1os despu\u00e9s de lanzar en el Rotary Club de Santiago insultos contra la Bundeswehr, las Fuerzas Armadas alemanas, a las que caracteriz\u00f3 como un ej\u00e9rcito de melenudos y drogadictos, Pinochet tuvo que pasar parte de su involuntaria estad\u00ed\u00ada en Londres en una cl\u00ed\u00adnica para la rehabilitaci\u00f3n de personas con problemas s\u00ed\u00adquicos y de adicci\u00f3n a las drogas.<\/p>\n<p>Las consecuencias de la detenci\u00f3n del general Pinochet y su no inmunidad en Gran Breta\u00f1a son el punto de partida para algunas reflexiones sobre la relaci\u00f3n entre la confrontaci\u00f3n con el pasado y la democracia.<\/p>\n<p>Desde una perspectiva hist\u00f3rica ya no importa tanto el desenlace final del juicio contra Pinochet, debido a que el caso Pinochet dio un empuje enorme al desarrollo del derecho internacional. Se impulsaron en el \u00e1rea de la defensa de los derechos humanos y de la persecuci\u00f3n de cr\u00ed\u00admenes contra la humanidad procesos de cambio, los cuales muy dificilmente ser\u00e1n revertidos.<\/p>\n<h2>\u00bfColonialismo moral?<\/h2>\n<p>Como reacci\u00f3n a la detenci\u00f3n de Pinochet en Londres se escuch\u00f3 desde Am\u00e9rica Latina el reproche de \u201ecolonialismo moral\u201e y la r\u00e9plica a los europeos (y especialmente a los espa\u00f1oles) de que mejor lavaran ellos sus propios trapos sucios. La detenci\u00f3n de ex-dictadores y torturadores fue interpretada como un ataque frontal a la soberan\u00ed\u00ada nacional. Habr\u00ed\u00ada sido deseable contar con la misma asistencia y el mismo apoyo a las v\u00ed\u00adctimas de las dictaduras y a los familiares de los asesinados como la que le prestan hoy algunos gobiernos latinoamericanos a sus ex-dictadores. Parece que a los gobiernos latinoamericanos les cuesta menos ceder soberan\u00ed\u00ada en el campo econ\u00f3mico en el proceso de globalizaci\u00f3n que en del alcance de los derechos humanos. Lo nuevo y lo revolucionario del proceder de algunos jueces espa\u00f1oles e ingleses consiste en el hecho hasta ahora ins\u00f3lito, de que se est\u00e1 globalizando la justicia en nombre de derechos humanos universales y en la persecuci\u00f3n de cr\u00ed\u00admenes, que no se pueden prescribir ni amnistiar, desestimando fronteras y reservas de soberan\u00ed\u00ada nacional.<\/p>\n<p>Las quejas respecto a la ofensa a la soberan\u00ed\u00ada nacional presentadas por Chile y por otros pa\u00ed\u00adses latinoamericanos desv\u00ed\u00adan la atenci\u00f3n de un hecho indiscutible: la incapacidad o la falta de voluntad del Poder Judicial en esos pa\u00ed\u00adses de procesar las violaciones de los derechos humanos (no cumpliendo de esa manera con la voluntad mayoritaria de la ciudadan\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>Existe ahora un estandard doble. Se mete preso al anciano general y se le extiende la alfombra roja a los responsables del desenlace violento del movimiento democr\u00e1tico en China. Hay que diferenciar entre lo \u00e9ticamente deseable y lo pol\u00ed\u00adticamente factible (m\u00e1s adelante se tratar\u00e1 este aspecto m\u00e1s detalladamente). El caso Pinochet muestra que la historia puede a veces ser un desarrollo de largo aliento en el proceso de sancionar a las violaciones a los derechos humanos. Las restricciones pol\u00ed\u00adticas de vez en cuando hacen necesario un largo camino en la b\u00fasqueda de los culpables.<\/p>\n<p>El juicio contra Pinochet es sin duda un juicio hist\u00f3rico: tanto para el p\u00fablico interesado en Europa como tambi\u00e9n en Am\u00e9rica Latina, Pinochet siempre fue m\u00e1s que el dictador chileno. El fue y es en cierto sentido el s\u00ed\u00admbolo y la encarnaci\u00f3n del \u00faltimo per\u00ed\u00adodo de reg\u00ed\u00admenes autoritarios en Am\u00e9rica Latina. Lo es mucho m\u00e1s que su c\u00f3mplice argentino Videla, cuyos manos est\u00e1n mucho m\u00e1s manchadas de sangre. La famosa fotograf\u00ed\u00ada que muestra a Pinochet con gafas oscuras y un rostro feroz tiene buenas posibilidades de entrar en futuros manuales sobre la histor\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica de Am\u00e9rica Latina en el siglo XX.<\/p>\n<p>Pinochet se enfrenta a los tribunales como el representante de todos los reg\u00ed\u00admenes autoritarios de los a\u00f1os 70 y 80; se juzga a todo un ciclo hist\u00f3rico. Eso explica el grito de indignaci\u00f3n de muchos pol\u00ed\u00adticos en Am\u00e9rica Latina, as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n las manifestaciones de alegr\u00ed\u00ada de muchos latinoamericanos que han sufrido resignadamente por demasiado tiempo.<\/p>\n<p>Como lo demuestra la controversia pol\u00ed\u00adtica en Inglaterra, tambi\u00e9n se ha impulsado una discusi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica respecto a la pol\u00ed\u00adtica de los gobiernos europeos en los tiempos de la dictadura militar en Chile. Los encuentros &#8211; no como figuras simb\u00f3licas de la pol\u00ed\u00adtica neoliberal en el gabinete de Madame Tussaud , sino tomando t\u00e9 y galletas &#8211; entre el ex-dictador Pinochet y la baronesa Thatcher son una reminiscencia de ese per\u00ed\u00adodo hist\u00f3rico.<\/p>\n<h2>La confrontaci\u00f3n del pasado como elemento integral del proceso de democratizaci\u00f3n<\/h2>\n<p>\u00bfCu\u00e1l puede ser el aporte de la confrontaci\u00f3n de un pasado caracterizado por reg\u00ed\u00admenes dictatoriales y violaciones de los derechos humanos al proceso de consolidaci\u00f3n democr\u00e1tica? La confrontaci\u00f3n con el pasado, es decir, el examen de las violaciones de los derechos humanos durante el r\u00e9gimen dictatorial, es una parte integral e importante del proceso de transici\u00f3n democr\u00e1tica. Pero esta confrontaci\u00f3n con el pasado se ve limitada por el contexto pol\u00ed\u00adtico, esto es, por las relaciones de poder dentro del proceso de transici\u00f3n, las que son adem\u00e1s un indicador de la situaci\u00f3n que atraviesa el proceso de democratizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los reg\u00ed\u00admenes militares no fueron desalojados del poder en los a\u00f1os 80 por obra de levantamientos populares. Pese a todas las protestas y con excepci\u00f3n del caso argentino, las Fuerzas Armadas volvieron a sus cuarteles en gran medida intactas. Esto les permiti\u00f3 dictar las condiciones para su repliegue y el retorno a la democracia. En la mayor\u00ed\u00ada de los pa\u00ed\u00adses hubo negociaciones entre los militares y parte de la oposici\u00f3n democr\u00e1tica respecto a las modalidades de la transici\u00f3n. Hubo arreglos conocidos por el p\u00fablico y otros secretos (como en el caso chileno). El precio del restablecimiento de la democracia fue, por lo general, renunciar al castigo de los asesinos y torturadores. Los militares se hab\u00ed\u00adan adelantado a dictar leyes de amnist\u00ed\u00ada, para evitar el juzgamiento por los gobiernos civiles, dando se\u00f1ales claras que no iban tolerar su revocaci\u00f3n.<\/p>\n<h2>El precio del restablecimiento de la democracia fue, por lo general, renunciar al castigo de los asesinos y torturadores<\/h2>\n<p>La confrontaci\u00f3n con el pasado es un indicador de la solidez del sistema jur\u00ed\u00addico y de la independencia de la justicia en los pa\u00ed\u00adses en cuesti\u00f3n. Puede afirmarse que los derechos fundamentales est\u00e1n a salvo de los abusos del poder, si los fiscales p\u00fablicos y los jueces pueden juzgar los cr\u00ed\u00admenes contra los derechos humanos, sin atender las consideraciones ni intereses pol\u00ed\u00adticos sobre la conveniencia de hacerlo. El hecho que Pinochet sea juzgado por la justicia espa\u00f1ola documenta las deficiencias de la justicia chilena, siendo al mismo tiempo un indicador de la calidad actual de la justicia espa\u00f1ola &#8211; tambi\u00e9n con un pasado poco honroso &#8211; y de su habilidad de hacer justicia sin ceder a presiones pol\u00ed\u00adticas o retrodecer por consideraciones de oportunidad pol\u00ed\u00adtica. Eso vale no solamente para el caso Pinochet, sino tambi\u00e9n para la sanci\u00f3n penal de actividades terroristas del gobierno espa\u00f1ol en su lucha contra la ETA.<\/p>\n<p>La confrontaci\u00f3n con el pasado y sus consecuencias para la pol\u00ed\u00adtica y la sociedad es como un espejo en el que las comunidades afectadas pueden ver reflejada su realidad pol\u00ed\u00adtica y moral. La detenci\u00f3n de Pinochet hizo a\u00f1icos la ilusi\u00f3n de muchos socialistas y dem\u00f3cratacristianos chilenos de que el per\u00ed\u00adodo de transici\u00f3n hab\u00ed\u00ada concluido y que Chile hab\u00ed\u00ada vuelto a ser una rep\u00fablica democr\u00e1tica \u201enormal\u201e. Tambi\u00e9n arranc\u00f3 el velo de buena conducta democr\u00e1tica con que gran parte de la derecha pol\u00ed\u00adtica chilena hab\u00ed\u00ada cubierto su faz autoritaria. La derecha mostr\u00f3 que su aceptaci\u00f3n de la democracia no obedec\u00ed\u00ada a una decisi\u00f3n fundada en principios, sino a una decisi\u00f3n pol\u00ed\u00adticamente condicionada.<\/p>\n<p>Para el gobierno chileno fue muy desagradable que este espejo le fuera colocado desde el exterior. Eso explica el timbre a veces nacionalista de algunas declaraciones oficiales. El gobierno se encontr\u00f3 de pronto desnudo, sin el manto de una transici\u00f3n exitosa, tratando de explicar a un p\u00fablico europeo asombrado, de qu\u00e9 manera el regreso de Pinochet aportar\u00ed\u00ada al proceso de consolidaci\u00f3n de la democracia en Chile &#8211; tal vez de la misma manera como el perro pastor cuida el reba\u00f1o para que ninguna oveja recorra caminos prohibidos.<\/p>\n<p>Con sus eternos lamentos sobre la ofensa a la soberan\u00ed\u00ada nacional ocasionada por la detenci\u00f3n de Pinochet y con sus diligencias para liberar el ex-dictador por \u201erazones humanitarias\u201e, el gobierno chileno corre el riesgo de que los europeos no le tomen m\u00e1s en serio. Eso vale a\u00fan m\u00e1s para la derecha chilena con sus efervescencias de xenofobia y sus amenazas irracionales contra Espa\u00f1a e Inglaterra.<\/p>\n<p>Parece que la vieja vanguardia de la globalizaci\u00f3n de signo neoliberal no se ha dado cuenta de la importancia bastante marginal de Chile en la econom\u00ed\u00ada mundial y para la Uni\u00f3n Europea. Esa actitud de la derecha chilena muestra un cierto provincialismo, una presunci\u00f3n desmesurada y una visi\u00f3n distorsionada de la realidad.<\/p>\n<p>El caso chileno ense\u00f1a que las causas de las violaciones de los derechos humanos no s\u00f3lo deben buscarse superficialmente, a nivel de cr\u00ed\u00admenes y criminales, sino tambi\u00e9n en las estructuras profundas de la sociedad. En \u00faltima instancia, el dictador chileno fue un producto de los conflictos sociales en torno a la distribuci\u00f3n de la riqueza social y el poder pol\u00ed\u00adtico. Determinados grupos sociales y un apreciable n\u00famero de pol\u00ed\u00adticos a\u00fan en actividad se beneficiaron con la dictadura y por tanto no tienen inter\u00e9s en un examen a fondo del pasado. Mientras no cambie la distribuci\u00f3n del poder social, todo estudio del pasado tendr\u00e1 sus l\u00ed\u00admites.<\/p>\n<h2>La confrontaci\u00f3n del pasado como proceso hist\u00f3rico<\/h2>\n<p>El abordaje del pasado es siempre producto de un compromiso hist\u00f3rico entre lo moralmente deseable, lo pol\u00ed\u00adticamente factible y lo pol\u00ed\u00adticamente necesario.<\/p>\n<ul>\n<li>Es moralmente deseable que se esclarezcan los cr\u00ed\u00admenes contra los derechos humanos, que se pidan cuentas a los responsables y que se castiguen a los culpables.<\/li>\n<li>Se deben enfocar estas reivindicaciones en un marco pol\u00ed\u00adtico, lo que hace dif\u00ed\u00adcil su realizaci\u00f3n o le pone l\u00ed\u00admites. Las discusiones en los procesos de transici\u00f3n democr\u00e1tica giran en torno a lo pol\u00ed\u00adticamente factible al confrontar un pasado de violaciones de los derechos humanos. Lo pol\u00ed\u00adticamente factible es una mezcla de factores objetivos y de factores subjetivos. Los actores en el proceso de transici\u00f3n tienen que evaluar, en base a informaciones incompletas, el potencial de amenaza real con el que cuentan los responsables de las violaciones de los derechos humanos, para tomarlo en cuenta en sus decisiones. Es siempre sumamente dif\u00ed\u00adcil juzgar a posteriori si las soluciones puestas en pr\u00e1ctica en el \u00e1rea de los derechos humanos durante el proceso de transici\u00f3n fueron lo pol\u00ed\u00adticamente factible o si fueron el resultado de una autolimitaci\u00f3n de los actores responsables. Es muy f\u00e1cil poner en duda el rumbo de la historia; es mucho m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil demostrar que habr\u00ed\u00ada sido posible otro rumbo.<\/li>\n<li>Aunque el abordaje del pasado est\u00e1 condicionado por restricciones politicas, este proceso se impone al mismo tiempo como una necesidad pol\u00ed\u00adtica. Hay que confrontar el pasado con el fin de repeler amenazas actuales o potenciales para la democracia, amenazas que son resultado de un pasado reprimido. El abordaje de los cr\u00ed\u00admenes contra los derechos humanos es adem\u00e1s una condici\u00f3n b\u00e1sica e indispensable para una convivencia democr\u00e1tica y civilizada.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Desde una perspectiva estrat\u00e9g\u00ed\u00adca podr\u00ed\u00ada ser conveniente tomar en cuenta la relaci\u00f3n de fuerzas y las posibilidades de \u00e9xito antes de tomar una decisi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica en cuestiones con un alto contenido \u00e9tico, actuando con las pautas de una \u00e9tica de responsabilidad (Verantwortungsethik) seg\u00fan el concepto de Max Weber. Pero hay que ponerles nombre a las restricciones y necesidades del proceso de transici\u00f3n y recordarlas como tales para no idearlizarlas despu\u00e9s como un compromiso ejemplar entre una oposici\u00f3n democr\u00e1tica madura y algunos representantes purificados del reg\u00ed\u00admen autoritario. Esto fue hasta hace poco la historia oficial de la transici\u00f3n chilena.<\/p>\n<p>Toda confrontaci\u00f3n con el pasado asume el car\u00e1cter hist\u00f3rico-temporal; esto significa que la confrontaci\u00f3n con el pasado (lo mismo que su aporte a la democratizaci\u00f3n) no es un proceso cerrado, sino un proceso que, atento a las exigencias pol\u00ed\u00adticas y a la constelaci\u00f3n de fuerzas pol\u00ed\u00adticas, puede y debe replantearse de continuo. Las f\u00f3rmulas de avenencia, v\u00e1lidas en determinadas circunstancias hist\u00f3ricas, est\u00e1n en el banco de pruebas de la historia.<\/p>\n<p>Hay que reevaluar cada cierto tiempo los caminos transitados en sus aspectos positivos o negativos para cambiar el rumbo si es necesario. Soluciones que en cierta coyuntura hist\u00f3rica fueron las m\u00e1s adecuadas podr\u00ed\u00adan revelar con el transcurso del tiempo sus costos escondidos. Si hubo un cambio en la constelaci\u00f3n de fuerzas pol\u00ed\u00adticas \u00bfpor qu\u00e9 no enfocar nuevamente el tema de las violaciones a los derechos humanos? Tal cambio podr\u00ed\u00ada facilitar &#8211; siempre respetando los principios de un estado de derecho &#8211; la reanudaci\u00f3n de juicios (o la instrucci\u00f3n de nuevos juicios) por las violaciones de los derechos humanos. Un ejemplo son los juicios contra ex-militares argentinos por el robo de ni\u00f1os. Por ese crimen no fueron condenados n\u00ed\u00ad amnistados.<\/p>\n<h2>La confrontaci\u00f3n del pasado y la actualidad pol\u00ed\u00adtica<\/h2>\n<p>Todo conflicto que tiene que ver con el abordaje del pasado es un conflicto sobre valores y su vigencia en el presente. En el fondo se trata de lograr y conservar un consenso b\u00e1sico sobre la interpretaci\u00f3n de experiencias hist\u00f3ricas traum\u00e1ticas en la historia de los pa\u00ed\u00adses. Tal consenso es de suma importancia porque no es solamente un consenso sobre la interpretaci\u00f3n de eventos hist\u00f3ricos, sino un consenso sobre los valores en los cuales se basa tal interpretaci\u00f3n. Se decide sobre la vigencia y aceptaci\u00f3n que hoy en d\u00ed\u00ada tienen esos valores para la mayor\u00ed\u00ada de la ciudadan\u00ed\u00ada y actores pol\u00ed\u00adticos de peso (p.ej. las Fuerzas Armadas). Si importantes actores sociales y pol\u00ed\u00adticos se niegan a aceptar sin vacilaciones que la tortura y el asesinato de opositores por encargo del Estado son cr\u00ed\u00admenes detestables, entonces no existe en tal sociedad un consenso b\u00e1sico sobre los valores que forman la base para una conviviencia pacif\u00ed\u00adca y una cultura jur\u00ed\u00addica compartida por todos.<\/p>\n<p>Por esa raz\u00f3n el abordaje de las violaciones a los derechos humanos en el pasado tienen implicaciones para el presente y el futuro de una comunidad democr\u00e1tica. El abordaje del pasado es parte del presente. Precisamente por eso hay que rechazar la demanda de dejar atr\u00e1s el pasado que divide y concentrasrse en el futuro. Tal demanda, planteada muchas veces aqu\u00ed\u00ad y en Am\u00e9rica Latina, es peligrosa para la democracia.<\/p>\n<h2>El proceso de confrontaci\u00f3n con el pasado no cesar\u00e1 en tanto los cr\u00ed\u00admenes del pasado ensombrezcan la convivencia democr\u00e1tica en el presente<\/h2>\n<p>\u00bfCuando terminar\u00e1 el proceso de abordar el pasado, y cuando habr\u00e1 que enfrentarlo de nuevo? El proceso de confrontaci\u00f3n con el pasado no cesar\u00e1 en tanto los cr\u00ed\u00admenes del pasado ensombrezcan la convivencia democr\u00e1tica en el presente. Las actividades perniciosas de bandas neonazis en Alemania o los privilegios de los beneficiarios del r\u00e9gimen militar en Chile (o en otros pa\u00ed\u00adses de Am\u00e9rica Latina) fundamentan las necesidades de abordar el pasado. Por eso el reproche a la justicia espa\u00f1ola, que muchas veces fue articulado en la discusi\u00f3n sobre el caso Pinochet, que los jueces espa\u00f1oles no hab\u00ed\u00adan confrontado los cr\u00ed\u00admenes del regimen franquista, solamente es correcto en su dimensi\u00f3n hist\u00f3rica. En la discusi\u00f3n actual no tiene importancia, porque las repercusiones del r\u00e9gimen franquista no ponen en peligro la democracia espa\u00f1ola. En cambio las herencias autoritarias de la dictadura de Pinochet son todav\u00ed\u00ada una traba para la democracia chilena.<\/p>\n<h2>Un balance preliminar de la confrontaci\u00f3n del pasado en Am\u00e9rica Latina<\/h2>\n<p>\u00bfSignific\u00f3 el abordaje del pasado en Am\u00e9rica Latina un avance en el proceso de democratizaci\u00f3n? La pregunta debe en principio responderse afirmativamente. Pero este aporte ha sido insuficiente; lo mismo cabe decir del proceso de consolidaci\u00f3n, que avanz\u00f3 de modo desigual de pa\u00ed\u00ads en pa\u00ed\u00ads. Aun as\u00ed\u00ad, cada paso, aun el m\u00e1s modesto, que contribuya al juzgamiento de los cr\u00ed\u00admenes cometidos durante las dictaduras militares es un avance frente al status quo y da impulso al proceso de democratizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El abordaje del pasado tiene tres componentes: jur\u00ed\u00addico, pol\u00ed\u00adtico y social. En cuanto al primero, en la mayor\u00ed\u00ada de los pa\u00ed\u00adses latinoamericanos donde hubo masivas violaciones de los derechos humanos se registr\u00f3 escaso progreso, especialmente en lo que respecta a la cadena superior de mandos. Por regla general, la justicia vio trabado su accionar por las leyes de amnist\u00ed\u00ada dictadas bajo los reg\u00ed\u00admenes autoritarios. Pero hubo excepciones. Los miembros de la junta militar argentina fueron condenados y mandados a prisi\u00f3n al menos por unos a\u00f1os. El ex jefe del servicio secreto chileno, Contreras, tampoco se salv\u00f3 de una pena de prisi\u00f3n, aunque de poco monto en comparaci\u00f3n con los delitos perpetrados. El ex-dictador boliviano y narco-general Garc\u00ed\u00ada Meza va a pasar su vejez en la c\u00e1rcel.<\/p>\n<p>Estos fallos, limitados en su n\u00famero, asumen un car\u00e1cter simb\u00f3lico. Adem\u00e1s, en muchos pa\u00ed\u00adses latinoamericanos, aunque no en todos (p. ej. Per\u00fa), se observa que las violaciones de los derechos humanos por motivos pol\u00ed\u00adticos hoy en d\u00ed\u00ada son perseguidas con m\u00e1s firmeza que antes, sin olvidar a los jueces que se atreven a examinar casos del pasado. Dicho de una manera gr\u00e1fica: han sido sacadas las primeras piedras del muro de impunidad detr\u00e1s del cual se hab\u00ed\u00adan escudado las fuerzas armadas latinoamericanas. Y paralelamente comienza a levantarse otro muro, para la salvaguarda de los derechos humanos.<\/p>\n<p>Sobre el particular, cabe citar el fortalecimiento y la mayor independencia de la justicia, que se va afianzando en todo el continente, pese a todas las resistencias. Los encargados de derechos humanos o defensores del pueblo de muchos pa\u00ed\u00adses han ejercido en su mayor\u00ed\u00ada una influencia positiva. A lo que deben sumarse las tendencias favorables a una expansi\u00f3n del sistema interamericano para la protecci\u00f3n de los derechos humanos. No es casualidad que el r\u00e9gimen semidemocr\u00e1tico de Per\u00fa se niegue a aceptar la jurisprudencia interamericana.<\/p>\n<p>En los planos pol\u00ed\u00adtico y social, la confrontaci\u00f3n con el pasado ha tenido suerte diversa, como lo demuestra el caso chileno. Sigue habiendo pa\u00ed\u00adses cuyas fuerzas de seguridad, incluida la polic\u00ed\u00ada, no est\u00e1n bajo un control suficiente de los gobiernos legitimados democr\u00e1ticamente. En muchos lados, sigue habiendo funcionarios con las manos manchadas de sangre.<\/p>\n<p>Todav\u00ed\u00ada no se sabe qu\u00e9 hacer con las v\u00ed\u00adctimas y c\u00f3mo recordar el pasado. Es cierto que se levantaron algunos monumentos, pero al mismo tiempo se busca eliminar todo rastro del horror. Al respecto deben mencionarse los planes del gobierno menemista en Argentina de demoler el edificio de la ESMA. Se echan de menos los aniversarios oficiales recordatorios de las v\u00ed\u00adctimas y de los cr\u00ed\u00admenes cometidos. Tambi\u00e9n en los textos escolares y en los curricula de muchos pa\u00ed\u00adses latinoamericanos se trata de una manera deficiente los temas que se refieren a las dictaduras y a las violaciones de los derechos humanos. Todo esto es un indicador de las relaciones de poder pol\u00ed\u00adticas y sociales actuales.<\/p>\n<h2>Funci\u00f3n e importancia de las Comisiones de la Verdad<\/h2>\n<p>La tensi\u00f3n existente entre lo \u00e9ticamente deseable, lo pol\u00ed\u00adticamente posible y lo pol\u00ed\u00adticamente necesario ha tenido concreta expresi\u00f3n en las llamadas Comisiones de la Verdad y la Reconciliaci\u00f3n. Ello vale especialmente para Chile, El Salvador y Guatemala (y en cierto grado para la CONADEP argentina). En estas comisiones, se superpon\u00ed\u00adan las funciones jur\u00ed\u00addicas, pol\u00ed\u00adticas y sociales.<\/p>\n<p>Las Comisiones de la Verdad constituyen una suerte de compromiso entre lo que los responsables est\u00e1n dispuestos a tolerar y las exigencias m\u00ed\u00adnimas de las v\u00ed\u00adctimas. Aun as\u00ed\u00ad, la palabra \u201ecompromiso\u201e se presta a confusi\u00f3n, porque el compromiso es, para las v\u00ed\u00adctimas, una soluci\u00f3n a medias, basada en la imposibilidad de llevar ante la justicia a los responsables de los cr\u00ed\u00admenes, debido a las relaciones de poder pol\u00ed\u00adticas. No es un compromiso hecho de buen grado, menos aun por las v\u00ed\u00adctimas. Es un compromiso desigual entre v\u00ed\u00adctimas y victimarios, que exige mucho m\u00e1s de las primeras que de los segundos.<\/p>\n<p>Estas comisiones, formadas por personalidades y expertos nacionales y, en ocasiones, internacionales, fueron creadas por los gobiernos con la misi\u00f3n de investigar y documentar de la forma m\u00e1s exhaustiva y ejemplar posible las peores violaciones de los derechos humanos durante las dictaduras. Los nombres de los responsables no fueron generalmente mencionados; tampoco fueron juzgados.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 funci\u00f3n cumplieron las Comisiones de la Verdad?<\/p>\n<p>En lo tocante a los cr\u00ed\u00admenes cometidos durante las dictaduras militares, estas comisiones sirvieron s\u00f3lo en parte al esclarecimiento de la verdad. Una verdad que, en muchos casos, ya era conocida y estaba documentada. Lo que m\u00e1s bien se pretend\u00ed\u00ada era una verdad oficial, esto es, reconocida por el lado estatal, que las sociedades conocieran la verdad sobre las masivas y horrendas violaciones de los derechos humanos.<\/p>\n<p>Se quer\u00ed\u00ada poner en marcha un proceso de esclarecimiento y purificaci\u00f3n colectivo, que la verdad quedara documentada hist\u00f3ricamente, de modo de impedir cualquier exaltaci\u00f3n del r\u00e9gimen militar (y de sus cr\u00ed\u00admenes). El dolor generado por el poder del Estado obtuvo un reconocimiento social y pol\u00ed\u00adtico a trav\u00e9s de los informes de las Comisiones de la Verdad. Eso fue un factor importante en el proceso de rehabilitaci\u00f3n terape\u00fatica y de reintegraci\u00f3n social de las victimas.<\/p>\n<h2>No es posible una reconciliaci\u00f3n<\/h2>\n<p>Las Comisiones de la Verdad no contribuyeron a la reconciliaci\u00f3n. Lo cual no debe sorprender, como tampoco parece posible una reconciliaci\u00f3n colectiva en torno a los cr\u00ed\u00admenes contra los derechos humanos. Lo que s\u00ed\u00ad es posible son actos de arrepentimiento personal, lo mismo que perd\u00f3n individual de las v\u00ed\u00adctimas. Esta faceta personal de la reconciliaci\u00f3n es ignorada por muchos pol\u00ed\u00adticos latinoamericanos, que est\u00e1n convencidos de haber hecho su aporte a la reconciliaci\u00f3n y se quejan cuando las v\u00ed\u00adctimas o sus familiares disienten con su postura. Mientras los victimarios no se arrepientan sinceramente y hagan su aporte al examen del pasado, no se puede prohibir a las v\u00ed\u00adctimas que pidan cuentas a los responsables, m\u00e1s all\u00e1 de las apelaciones a la reconciliaci\u00f3n por parte del Estado u otras fuentes.<\/p>\n<p>Una sociedad no puede reconciliarse sobre la base de los cr\u00ed\u00admenes que aqu\u00ed\u00ad se discuten. Han sido cr\u00ed\u00admenes demasiado horrendos; sus responsables, en su mayor\u00ed\u00ada no se muestran arrepentidos y subsisten adem\u00e1s las estructuras sociales y pol\u00ed\u00adticas que hicieron posible las violaciones de los derechos humanos. Lo que s\u00ed\u00ad puede hacer una sociedad es analizar las causas de estos cr\u00ed\u00admenes, con el fin de eliminarlas. Ello presupone la condena moral de los cr\u00ed\u00admenes y de sus autores, en la medida en que \u00e9stos no cambien de posici\u00f3n.<\/p>\n<p>Es posible que, en determinadas circunstancias, una sociedad prescinda del castigo de los torturadores y asesinos en uniforme, en aras de un objetivo superior; pero esta misma sociedad no puede renunciar a la condena moral de los cr\u00ed\u00admenes (y de sus responsables). Por eso, hay que distinguir muy bien entre la amnist\u00ed\u00ada o indulto de los cr\u00ed\u00admenes contra los derechos humanos, que en determinadas situaciones puede contribuir al proceso de pacificaci\u00f3n, y la absoluci\u00f3n moral. Para muchos apologistas de la amnist\u00ed\u00ada, sobre todo del lado de los culpables, reconciliaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica es igual a amnesia social. Para ellos, el abordaje del pasado debe ser s\u00f3lo para echar al olvido, colectiva y forzosamente, los cr\u00ed\u00admenes y los nombres de quienes los perpetraron.<\/p>\n<p>No es posible la reconciliaci\u00f3n en torno a las violaciones de los derechos humanos. De lo que se trata es de alcanzar un modus vivendi que permita una convivencia sin conflicto entre los responsables y sus v\u00ed\u00adctimas (o sus familiares). Ello obliga a poner ciertos l\u00ed\u00admites a los responsables, por ejemplo, la prohibici\u00f3n de ocupar cargos p\u00fablicos o de exaltar p\u00fablicamente los cr\u00ed\u00admenes, y a otorgar determinadas compensaciones materiales y simb\u00f3licas a las v\u00ed\u00adctimas y sus familiares. No es lo mismo que una reconciliaci\u00f3n, pero es un aporte a la consolidaci\u00f3n de la democracia.<\/p>\n<p>Las heridas que las violaciones de los derechos humanos infligieron a estas sociedades no se borrar\u00e1n, s\u00f3lo pueden disimularse en el mejor de los casos. Muchas heridas volver\u00e1n a abrirse, en tanto el pasado siga echando su sombra sobre el presente. (Fin)<\/p>\n<h2>Nota de los editores:<\/h2>\n<p>Esta es una versi\u00f3n revisada y traducida de un art\u00ed\u00adculo publicado en la revista alemana \u201eNord-S\u00fcd aktuell\u201e.<\/p>\n<p>El profesor Detlef Nolte es subdirector del Instituto de Estudios Iberoamericanos de Hamburgo, Alemania. Su direcci\u00f3n de correo electr\u00f3nico es:<\/p>\n<p><a href=\"mailto:Detlef_Nolte@public.uni-hamburg.de\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Detlef_Nolte@public.uni-hamburg.de<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><strong>por Detlef Nolte<\/strong><br \/>\nInstituto de Estudios Iberoamericanos de Hamburgo<\/p>\n<p><em>\u00bfC\u00f3mo recordar a las v\u00ed\u00adctimas de las crueldades hist\u00f3ricas? \u00bfQu\u00e9 papel desempe\u00f1a la confrontaci\u00f3n con el pasado en la vida pol\u00ed\u00adtica y social? Estas son preguntas que tambi\u00e9n nos hemos planteado en Alemania y que muestran que el caso Pinochet no s\u00f3lo ocupa a juristas brit\u00e1nicos y espa\u00f1oles. Reflexiones sobre la relaci\u00f3n entre la confrontaci\u00f3n con el pasado y la democracia.<\/em><\/p>\n<p>La detenci\u00f3n del general Augusto Pinochet en Londres vino a dar una inesperada actualidad a los cr\u00ed\u00admenes de los reg\u00ed\u00admenes dictatoriales en Am\u00e9rica Latina. 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