{"id":216,"date":"1999-08-17T16:19:20","date_gmt":"1999-08-17T14:19:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/?p=216"},"modified":"2019-02-20T16:20:07","modified_gmt":"2019-02-20T15:20:07","slug":"la-reconstruccion-humana-base-para-la-paz-en-centroamerica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/1999\/08\/17\/la-reconstruccion-humana-base-para-la-paz-en-centroamerica\/","title":{"rendered":"La Reconstrucci\u00f3n Humana: Base para la paz en Centroamerica"},"content":{"rendered":"<p><strong>por Edgar Guti\u00e9rrez<\/strong><\/p>\n<p>Los centroamericanos seguimos estando ante un desaf\u00ed\u00ado formidable, como es la construci\u00f3n de la paz. Naturalmente, la paz entendida no s\u00f3lo como ausencia de guerra, sino como la convergencia de satisfacciones materiales y espirituales que generan equilibrios en la sociedad y facilitan las relaciones humanas. Para decirlo m\u00e1s claramente cito a la Conferencia Episcopal de Guatemala, de su \u00faltima Carta Pastoral &#8220;Urge la Verdadera Paz!&#8221;: la paz requiere un nuevo orden econ\u00f3mico, social y pol\u00ed\u00adtico conforme a la dignidad de todas y cada una de las personas, impulsando la justicia y la solidaridad &#8230;<\/p>\n<p>Quiero abordar este tema a partir de una serie de proposiciones que nos permitan un acercamiento desde dimensiones diversas.<\/p>\n<p>La primera proposici\u00f3n ser\u00ed\u00ada: nuestros pa\u00ed\u00adses en Centroam\u00e9rica viven un cambio de \u00e9poca, determinado por tansformaciones profundas en los sistemas internacionales de trabajo, por el papel de la tecnolog\u00ed\u00ada en la producci\u00f3n y reconfiguraci\u00f3n de la geograf\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica mundial. Esto significa la creaci\u00f3n de un nuevo marco de gobernabilidad para nuestros pa\u00ed\u00adses, el que tiene como premisa la desactivaci\u00f3n de los conflictos armados internos, entendidos \u00e9stos como manifestaci\u00f3n prolongada de la guerra fr\u00ed\u00ada, o sea, de la confrontaci\u00f3n global que comenz\u00f3 a quedar resultas hace justamente m\u00e1s de diez a\u00f1os.<\/p>\n<p>La as\u00ed\u00ad llamada globalizaci\u00f3n de los sistemas de producci\u00f3n e intercambio levanta para nuestros pa\u00ed\u00adses dilemas nuevos, pero sobre un tel\u00f3n de fondo viejo y ya conocido. La f\u00f3rmula de la gobernabilidad tiene dos componentes: la reforma pol\u00ed\u00adtica, que nos habla de una nueva relaci\u00f3n de poderes en el estado, esto significa que la anterior combinaci\u00f3n de desarrollismo y militarismo se debilita por caducidad y es reemplazada por el paradigma neoliberal y el estilo empresarista. La reforma pol\u00ed\u00adtica entonces, nos lleva a un reemplazo de las estructuras institucionales y jur\u00ed\u00addicas forjadas en nuestros pa\u00ed\u00adses tras la Segunda Postguerra Mundial, pero viciadas y corrompidas hasta el punto de que el llamado Estado de bienestar, se convirti\u00f3 para nosotros en Estado del malestar.<\/p>\n<p>Ahora, pues, vivimos una penosa transici\u00f3n hasta la reedificaci\u00f3n estatal, basada en la elaboraci\u00f3n de un nuevo c\u00f3digo de relaciones sociales que pretende atacar el r\u00e9gimen de impunidad tan extendido y al mismo tiempo acabar con la exclusi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica de las fuerzas que se levantaron en armas, en el caso de Guatemala, desde los tempranos a\u00f1os sesenta, y que desataron una de las crisis de poder y estabilidad m\u00e1s serias desde las reformas liberales del siglo pasado.<\/p>\n<p>La reforma econ\u00f3mica, por otro lado, pretende liberar las fuerzas del mercado como condici\u00f3n de modernidad. El problema es que los programas de ajuste estructural parten de una premisa falsa: que nuestros pa\u00ed\u00adses lograron cristalizar el proyecto Estado-Naci\u00f3n, y que generaron las correspondientes clases y grupos sociales que sustentan ese proyecto, y la consiguiente cultura nacional. Nuestra realidad no corrsponde a ese esquema. Los programas de estabilizaci\u00f3n y ajuste estructural tienen el efecto de socavar desde el inico la reforma pol\u00ed\u00adtica, porque aumenta la producci\u00f3n de pobres y de pobreza, es decir, tiene un caracter excluyente y no equitativo.<\/p>\n<p>Nuestros pa\u00ed\u00adses ingresan a esta nueva era exhaustos por las guerras internas y el quiebre econ\u00f3mico que venci\u00f3 la espina dorsal de nuestros aparatos productivos, y la suplant\u00f3 por un sistema financiero altamente vol\u00e1til y especulativo. Nicaragua y El Salvador son dos ejemplos cercanos de tr\u00e1nsito hacia la postguerra bajo planes de ajuste estructural empobrecedores. Chiapas, en la frontera norte de Centroam\u00e9rica, es otro ejemplo de estallido de sociedades pre-estatales que llaman la atenci\u00f3n como aquella conciencia que no nos deja dormir en paz, sobre el rumbo a que nos somete la globalizaci\u00f3n. La reivindiaci\u00f3n de los pueblos hoy d\u00ed\u00ada en Mesoam\u00e9rica, es decir, Centroam\u00e9rica m\u00e1s la pen\u00ed\u00adnsula deYucat\u00e1n de M\u00e9xico, es simple y contundente: Queremos pa\u00ed\u00adses en que quepamos todos.<\/p>\n<p>La segunda proposici\u00f3n se refiere a los actores de este proceso que he pretendido esbozar. He hablado de nuevos actores de poder empresarial con pretensi\u00f3n hegem\u00f3nica en nuestros pa\u00ed\u00adses. Se trata de una transferencia de la gesti\u00f3n empresarial hacia la gesti\u00f3n estatal liderada por los estamentos llam\u00e9mosles modernos, gerentes, banqueros, e industriales (rara vez terratenientes), los cuales tambi\u00e9n atraviesan un per\u00ed\u00adodo de aprendizajes y choque con las estructuras que se resisten a su estilo de cambio. Estos sectores, que portan en su agenda las reformas pol\u00ed\u00adticas y econ\u00f3micas a que hice referencia, fomentan la reprivatizaci\u00f3n y los nuevos valores de la educaci\u00f3n, las normas de consumo y las formas de representaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Los viejos aparatos militares que marcaron una larga \u00e9poca autoritaria y represiva en nuestras sociedades, se debilitan, pero a la vez mutan sus aparatos y su ideolog\u00ed\u00ada a las nuevas circunstancias. No es casual que en las negociaciones de paz, tanto en Nicaragua, como en El Salvador y Guatemala, en contextos de relaciones de fuerza tan dis\u00ed\u00admiles, haya un com\u00fan denominador: el intento de sujeci\u00f3n del nuevo poder civil sobre el militar y la adecuaci\u00f3n de las funciones de \u00e9ste a una sociedad democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>Sin embargo, estoy hablando de mutaciones dentro de los aparatos militares, porque hay ciertas instancias sombra de las fuerzas armadas \u2013que normalmente son los organismos de inteligencia- que juegan un papel estrat\u00e9gico para la gobernabilidad. Y la raz\u00f3n es que las estructuras desplazadas generan una actitud reactiva desestabilizadora a traves de las mafias, el crimen organizado que, justamente se organizan fuera de la ley, como bandas de secuestradores, robacarros, contrabandistas, narcotraficantes y pandillas juveniles con control territorial. La mutaci\u00f3n del aparato militar puede ser todav\u00ed\u00ada m\u00e1s riesgosa si imprime \u2013sobre mentalidades militarizadas- los m\u00e9todos que configuran los Estados polic\u00ed\u00adacos para controlar los m\u00faltiples factores de inestabilidad social.<\/p>\n<p>Luego tenemos una sociedad civil desbordante y atravesando una crisis propia de integraci\u00f3n. En efecto, las sociedades civiles en Centroam\u00e9rica est\u00e1n mostrando un dinamismo contagiante. Pr\u00e1cticamente est\u00e1n en todo. Los partidos pol\u00ed\u00adticos como formas de representaci\u00f3n de los diversos intereses sociales en el Estado, han quedado agotados, como parte del viejo sistema institucional, al igual que el sindicalismo que tanto auge cobr\u00f3 durante la vigencia del Mercado Com\u00fan Centroamericano, en las d\u00e9cadas de 1960 y 1970.<\/p>\n<p>Hoy d\u00ed\u00ada, la sociedad civil se manifiesta de m\u00faltiples formas, tanto en el campo del desarrollo, donde aporta enfoques y metodolog\u00ed\u00adas microregionales para la peque\u00f1a producci\u00f3n agr\u00ed\u00adcola y artesanal, los conceptos de manejo del medio ambiente y la actualizaci\u00f3n de tecnolog\u00ed\u00adas propias, all\u00e1 donde el estado se est\u00e1 retirando o donde nunca estuvo, en el campo de la educaci\u00f3n no formal, la capacitaci\u00f3n t\u00e9cnica, la formaci\u00f3n ciudadana, la organizaci\u00f3n comunitaria, con un mensaje abierto y participativo, de promoci\u00f3n de los derechos humanos, de an\u00e1lisis de conflictos, de superaci\u00f3n de etapas postraum\u00e1ticas y la educaci\u00f3n para la paz con justicia. Tambi\u00e9n en el campo de la movilizaci\u00f3n y la autogesti\u00f3n barrial, comunitaria, y municipal, y de reconstituci\u00f3n de los tejidos sociales que quedaron tan lastimados.<\/p>\n<p>En esta din\u00e1mica es que muestran un nuevo perfil las mujeres, los movimientos de base y los movimientos ind\u00ed\u00adgenas, con una propuesta expl\u00ed\u00adcita de reconstituci\u00f3n de la naci\u00f3n sobre bases pluriculturales, multi\u00e9tnicas y pluriling\u00fces.<\/p>\n<p>La emergencia de las mujeres, como sujeto pol\u00ed\u00adtico, tiene su propia explicaci\u00f3n hist\u00f3rica en nuestros pa\u00ed\u00adses, y est\u00e1 muy vinculada a las necesidades que le impuso la guerra y la precariedad econ\u00f3mica a las familias. Es decir, b\u00e1sicamente la trascendencia del \u00e1mbito dom\u00e9stico ocurre en los amplios estratos pobres y de clase media empobrecida, y no en la clase media holgada, como ha ocurrido en otros pa\u00ed\u00adses.<\/p>\n<p>Los movimientos ind\u00ed\u00adgenas, por lo consiguiente, surgen con mucha vitalidad y coherencia ante los datos inquietantes de la realidad: la globalizaci\u00f3n que irrumpe arrolladamente hasta las \u00faltimas comunidades con su oferta masificadora del consumo, borrando historia y cultura, e imprimiendo la velocidad de los medios de comunicaci\u00f3n. Ello golpea sobre todo a las generaciones j\u00f3venes y a las poblaciones desarraigadas a causa de los conflictos armados, pero tambi\u00e9n de las migraciones forzadas por razones econ\u00f3micas que miran la jauja \u2013o sea, ese sue\u00f1o de ciudades de grandes riquezas y oportunidades- en la opulenta sociedad estadounidense.<\/p>\n<p>Pero, por otro lado, estos movimientos ind\u00ed\u00adgenas son conscientes de la crisis del proyecto de Estado-Naci\u00f3n, encarnado en nuestro pa\u00ed\u00adses por las elites criollas (es decir, los descendientes directos de espa\u00f1oles y europeos) y ladina, pues sus bases materiales, sus premisas ideol\u00f3gicas de soberan\u00ed\u00ada y nacionalismao, as\u00ed\u00ad como su concepto de fronteras nacionales se est\u00e1n alterando radicalmente. Menciono dos ejemplos cercanos. Las misiones de Naciones Unidas para la verificaci\u00f3n de los acuerdos de paz, y los programas de alivio de la pobreza, tambi\u00e9n canalizados a traves de Naciones Unidas, le dan una dimensi\u00f3n internacional y transnacional a nuestras transiciones que, a la vez, da carta de reconocimiento a los actores hasta ahora subordinados, discriminados y excluidos por las \u00e9tnias, el g\u00e9nero y la cultura de violencia dominantes.<\/p>\n<p>Pero antes dec\u00ed\u00ada que esta sociedad civil a veces tan amorfa y conflictiva tiene su propia crisis de integraci\u00f3n, que se refiere a sus mecanismos de articulaci\u00f3n y a sus formas de representaci\u00f3n. Ello se trata de resolver mediante referentes territoriales, es decir, la gente se organiza prioritariamente donde vive, que es su espacio vital de reproducci\u00f3n social, y ya no trabaja, pues sus trabajos son m\u00faltiples, inestables y exigen constante desplazamiento. De all\u00ed\u00ad que los espacios familiares, locales, comunitarios, municipales y hasta regionales adquieran ahora una dimensi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica diferente. Las formas de representaci\u00f3n, de igual manera, son nuevas; muchas veces son simb\u00f3licas y se trata de conferir a autoridades morales, antes que a representantes pol\u00ed\u00adticos. Esta legitimidad a veces choca con la legalidad establecida y provoca desencuentros, si el sistema jur\u00ed\u00addico establecido por el Estado no est\u00e1 atento a ellos.<\/p>\n<p>Quiero terminar formulando una tercera posici\u00f3n. Esta se refiere a la perspectiva de sobrevivencia de nuestros pueblos. En lo personal tengo mucha confianza en la creatividad, el ingenio y la capacidad de trabajo de los pueblos centroamericanos. Pero tambi\u00e9n pienso que es importante detenernos a reflexionar sobre el efecto acumulado, fatigoso, que ha tenido la vida en esa regi\u00f3n del mundo en los \u00faltimos treinta a\u00f1os, y los m\u00faltiples desencantos de las promesas perdidas en el camino. Primero fue la idea de desarrollo y progreso, como horizonte asequible de una vida mejor, con la atracci\u00f3n de los centros urbanos, la circulaci\u00f3n del dinero y la tecnolog\u00ed\u00ada que aseguraba la abundancia. Despu\u00e9s fue la revoluci\u00f3n armada como \u00fanico camino para la transformaci\u00f3n de las estructuras injustas y la creaci\u00f3n de un Estado que gestar\u00ed\u00ada tambi\u00e9n al hombre y la sociedad nuevas. Ahora es la conquista de la paz en el contexto de la edificaci\u00f3n del estado de Derecho, y la eficiencia econ\u00f3mica como postulado del neoliberalismo para acercarnos a la cultura occidental desarrollada, postindustrial.<\/p>\n<p>El progreso no lleg\u00f3 a Centroam\u00e9rica. La revoluci\u00f3n fue un sue\u00f1o que algunas veces se transform\u00f3 en pesadilla. La paz puede ser la cortina de humo detr\u00e1s de la cual crece la miseria de los pueblos. Por todo ello, no es extra\u00f1o que enfrentemos una crisis grav\u00ed\u00adsima, casi existencial. El amor a la vida y el sentido de resistencia de nuestros pueblos son ejemplos que siempre debemos recuperar, pero que no nos deben impedir ver con realismo la perversi\u00f3n que se nos impone.<\/p>\n<p>Las decenas de miles de ni\u00f1os que viven en la calle que realizan sus \u00fanicas fantas\u00ed\u00adas no prohibidas con los valores y los personajes ficticios que salen del video, o en el uso fugaz de una radiograbadora, o unos zapatos tenis de marca cuyo precio ser\u00ed\u00ada el equivalente al salario de un mes del obrero, mientras duermen alcoholizados o drogados. La aprehensi\u00f3n, la desconfianza, la inseguridad en las calles y los caminos que hace ver en el pr\u00f3jimo al enemigo, al agresor. Existen im\u00e1genes terribles y espantosamente cotidianas de linchamientos y ejecuciones de penas de muerte por parte de poblaciones enardecidas y a la vez temerosas, que descargan su impotencia ante un real o supuesto delincuente.<\/p>\n<p>En las postguerras se habla mucho sobre planes de reconstrucci\u00f3n. Se dise\u00f1an proyectos y se ejecutan programas millonarios con generosa asistencia internacional. Hasta ahora se habr\u00e1n invertido unos US 5.000 millones de d\u00f3lares en programas de reconstrucci\u00f3n material en Centroam\u00e9rica, y est\u00e1n por aplicarse otros US 1.000 millones de d\u00f3lares en Guatemala.<\/p>\n<p>Pero en los ejemplos cercanos que tenemos en Nicaragua y El Salvador, encontramos pueblos deprimidos por condiciones materiales de vida siempre m\u00e1s adversas. En Guatemala tenemos un ejemplo cercano de asistencia para la zona de Ixc\u00e1n, una de las m\u00e1s golpeadas por la guerra, donde se habr\u00e1 invertido un mill\u00f3n de d\u00f3lares por kil\u00f3metro cuadrado, para la paz; pero las condiciones que hicieron de aquella una pr\u00f3spera y feliz regi\u00f3n en los a\u00f1os sesenta y setenta, siguen sin regresar.<\/p>\n<p>Hay una dimensi\u00f3n de la reconstrucci\u00f3n que ha quedado relegada, y \u00e9sta es la reconstrucci\u00f3n humana, de las personas y las comunidades. Esta es una tarea clave de acompa\u00f1amiento para la reparaci\u00f3n interna, para ayudar al procesamiento de las experiencias traumatizantes, al entendimiento de la historia reciente, a la recuperaci\u00f3n de la dignidad de las v\u00ed\u00adctimas y tambi\u00e9n, porque no, de los victimarios, al crecimiento en sabidur\u00ed\u00ada para el manejo de los conflictos locales e intracomunitarios, en el manejo de nuestra propia coyuntura, de sus riesgos y oportunidades. La reconstrucci\u00f3n humana es piedra angular para la recuperaci\u00f3n de nuestros pueblos. Y en esto las iglesias est\u00e1n llamadas a dar una contribuci\u00f3n esencial.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p><em>Ponencia ofrecida en el seminario &#8220;La paz no significa solamente el fin de la guerra \u2013 Diez a\u00f1os de Esquipulas y sus consecuencias para el tiempo presente&#8221; Baviera, 17-19 Octubre 1997.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><strong>por Edgar Guti\u00e9rrez<\/strong><\/p>\n<p>Los centroamericanos seguimos estando ante un desaf\u00ed\u00ado formidable, como es la construci\u00f3n de la paz. Naturalmente, la paz entendida no s\u00f3lo como ausencia de guerra, sino como la convergencia de satisfacciones materiales y espirituales que generan equilibrios en la sociedad y facilitan las relaciones humanas. 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