{"id":238,"date":"1997-02-17T16:34:47","date_gmt":"1997-02-17T15:34:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/?p=238"},"modified":"2019-02-20T16:35:39","modified_gmt":"2019-02-20T15:35:39","slug":"los-presos-inocentes-muchos-condenados-injustamente-en-parodias-de-juicios-por-jueces-que-desconocen-las-normas-elementales-de-un-debido-proceso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/1997\/02\/17\/los-presos-inocentes-muchos-condenados-injustamente-en-parodias-de-juicios-por-jueces-que-desconocen-las-normas-elementales-de-un-debido-proceso\/","title":{"rendered":"Los presos Inocentes:  Muchos condenados injustamente en parodias de juicios,  por jueces que desconocen las normas elementales de un debido proceso"},"content":{"rendered":"<p><strong>por Esteban Cuya<\/strong><br \/>\nInvestigador del Centro de Derechos Humanos de Nuernberg, Alemania<\/p>\n<h3>1. Torturados, encarcelados, condenados, por tener familiares tupacamaristas.<\/h3>\n<p>Esta es una de las tantas irregularidades que exhibe el injusto sistema judicial peruano, que despu\u00e9s del autogolpe de Estado del presidente Alberto Fujimori, de abril de 1992, est\u00e1 dominado en los procesos por &#8220;terrorismo&#8221; por jueces sin rostro.<\/p>\n<p>VERONICA fue detenida por la polic\u00ed\u00ada en La Merced, el 6 de julio de 1993, cuando s\u00f3lo ten\u00ed\u00ada 15 a\u00f1os de edad, y defend\u00ed\u00ada a su esposo, quien era maltrado por los polic\u00ed\u00adas. Esta j\u00f3ven desconoc\u00ed\u00ada que tres a\u00f1os atr\u00e1s, su esposo se hab\u00ed\u00ada fugado del penal de Canto Grande, Lima, junto con otros militantes del MRTA. Ver\u00f3nica hab\u00ed\u00ada conocido a su esposo en 1992, cuando \u00e9l trabajaba como empleado de una farmacia en Lima.<\/p>\n<p>Al momento de la detenci\u00f3n, Ver\u00f3nica se encontraba embarazada de dos meses, y posteriormente, en el penal de Huamanccacca, Huancayo, dio a luz a una ni\u00f1a, con quien vive en la prisi\u00f3n. Ver\u00f3nica sufri\u00f3 brutales torturas de la polic\u00ed\u00ada en La Merced, un departamento en la selva central del Per\u00fa. Durante varios d\u00ed\u00adas la colgaron con sogas desde el techo de la comisar\u00ed\u00ada, le aplicaron descargas el\u00e9ctricas en su cuerpo, y varios polic\u00ed\u00adas la violaron repetidamente. Despu\u00e9s a Ver\u00f3nica se le diagnostic\u00f3 SIDA, lo cual ha sido confirmado con pruebas posteriores. Ninguno de los polic\u00ed\u00adas que la torturaron y violaron ha sido sancionado por los tribunales en el Per\u00fa. Actualmente el esposo de Ver\u00f3nica sufre una condena de &#8220;cadena perpetua&#8221; en el penal de Trujillo. El caso de Ver\u00f3nica es atendido por el Centro de Estudios y Acci\u00f3n para la Paz, CEAPAZ, de Lima. La historia de esta grave violaci\u00f3n de los derechos de Ver\u00f3nica se encuentra en las p\u00e1ginas 129 y 130 del libro &#8220;Los Inocentes Tienen nombre&#8221;<\/p>\n<p>(APRODEH, CEAPAZ, IDL, FEDEPAZ Lima, noviembre de 1995)<\/p>\n<p>La se\u00f1ora CARMEN CARDENAS MATA, y su hija MIRIAM QUISPE CARDENAS, han sido condenadas a 30 a\u00f1os de prisi\u00f3n s\u00f3lo por ser esposa e hija de un militante tupacamarista. Ambas mujeres fueron acusadas de cooperaci\u00f3n con el MRTA, por su relaci\u00f3n familiar con el obrero de construcci\u00f3n Constantino Quispe Caceres, conocido como &#8220;Espartaco&#8221;, quien seg\u00fan la polic\u00ed\u00ada, dirigi\u00f3 la excavaci\u00f3n del tunel de 338 metros, que el 9 de julio de 1990 permiti\u00f3 la fuga de 47 tupacamaristas del penal de Canto Grande, Lima. No existen indicios de alguna participaci\u00f3n de la esposa y la hija de &#8220;Espartaco&#8221; en actividades subversivas o terroristas. Espartaco fue asesinado por miembros de Sendero Luminoso, cuando hab\u00ed\u00ada sido elegido dirigente comunal y quer\u00ed\u00ada trabajar para dotar de agua potable y electricidad a su barrio en Lima. Las dos prisioneras, acusadas de militancia tupacamarista, son defendidas en Lima por el abogado Miguel Gonzales del R\u00ed\u00ado. La historia de este caso puede leerse en las p\u00e1ginas 358-359 del libro &#8220;Los Inocentes tienen nombre&#8221;.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad como estos casos, existen actualmente muchos otros, de hombres y mujeres, menores de edad, y ancianos, condenados a prisi\u00f3n unicamente por la militancia tupacamarista de alguno de sus familiares. Entre otros, podemos mencionar la injusta prisi\u00f3n de las hermanas Elsa y Elvia Tenorio Torrej\u00f3n, detenidas en Bagua Grande desde enero de 1993.<\/p>\n<h3>2. Condenados a c\u00e1rcel por delitos inexistentes<\/h3>\n<p>El se\u00f1or TOMAS MENDOZA CRISANTO, obrero de la municipalidad de Morrop\u00f3n, Piura, fue condenado a 20 a\u00f1os de c\u00e1rcel, acusado de ser tupacamarista por la corte Superior de Lambayeque, quien se fundament\u00f3 en el hecho de que el acusado, adem\u00e1s de ser dirigente sindical, ten\u00ed\u00ada su domicilio en el pueblo joven &#8220;Luis de la Puente Uceda&#8221;, nombre del lider de las guerrillas peruanas de la d\u00e9cada del 60. El se\u00f1or Mendoza es defendido por la Fundaci\u00f3n Ecum\u00e9nica para el Desarrollo y la Paz, de Lima. Su caso es expuesto en la pag. 241 del libro &#8220;Los Inocentes tienen nombre&#8221;<\/p>\n<p>Otro tribunal de &#8220;jueces sin rostro&#8221; conden\u00f3 al estudiante universitario EDWIN MOQUILLAZA VALDIVIA a 12 a\u00f1os de carcel, bajo la acusaci\u00f3n de ser militante tupacamarista. Como prueba de su militancia los jueces se refirieron a dos videocasettes hallados en su casa, con informaciones p\u00fablicas sobre la lucha del Frente Sandinista de Liberaci\u00f3n Nacional, y el derrocamiento del dictador Anastacio Somoza. Este caso se encuentra en revisi\u00f3n. Moquillaza es atendido por la Comisi\u00f3n Episcopal de Acci\u00f3n Social, de la iglesia cat\u00f3lica, CEAS. El caso se presenta en la p\u00e1gina 11 de &#8220;Los inocentes tienen nombre&#8221;<\/p>\n<p>Igualmente MARIO OCAMPO SALDA\u00ed\u2018A, un t\u00e9cnico sanitario, detenido el 14 de febrero de 1992, fue sentenciado a 15 a\u00f1os de prisi\u00f3n, s\u00f3lo por haber conducido en su motocicleta, sin saberlo, a un militante tupacamarista, que compr\u00f3 un stencil para luego, seg\u00fan la polic\u00ed\u00ada, imprimir un folleto subversivo. Ocampo se encuentra prisionero en la carcel de Picsi, Chiclayo. Su caso es atendido por la Asociaci\u00f3n Pro Derechos Humanos, APRODEH. La historia injusta de prisi\u00f3n es presentada en la p\u00e1gina 80 de &#8220;Los inocentes tienen nombre&#8221;.<\/p>\n<p>El profesor LIBORIO LOPEZ CURI fue condenado por &#8220;jueces sin rostro&#8221; a 10 a\u00f1os de prisi\u00f3n, acusado de militancia tupacamarista, por supuestamente haber brindado en 1992 alojamiento y alimentaci\u00f3n en su casa a un guerrillero que todav\u00ed\u00ada no ha sido capturado por las fuerzas policiales. La poblaci\u00f3n de Rodriguez de Mendoza, Amazonas, reclam\u00f3, junto con la Comisi\u00f3n Episcopal de Acci\u00f3n Social, la liberaci\u00f3n de este profesor. Fue reconocido como inocente y liberado gracias al trabajo de la Comisi\u00f3n de indultos.<\/p>\n<p>El se\u00f1or DOMICIANO HERRERA GONZALES, dedicado a la ocupaci\u00f3n de radio- t\u00e9cnico y agricultor, paso dos a\u00f1os en prisi\u00f3n, acusado de haber colaborado con el MRTA, reparando un equipo de radiocomunicaci\u00f3n que le entregaron los guerrilleros que ocuparon la localidad de Ron, Utcubamba, el 11 de mayo de 1992. Inicialmente fue condenado a 20 a\u00f1os de prisi\u00f3n. El Instituto de defensa Legal logr\u00f3 su liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estas breves historias revelan que s\u00ed\u00ad es posible, y a\u00fan m\u00e1s, es necesario, que el gobierno peruano, apruebe una ley de amnist\u00ed\u00ada que permita la liberaci\u00f3n de tantas personas, condenadas como tupacamaristas, acusados de &#8220;subversivos&#8221; y &#8220;terroristas&#8221;, sin existir cargos concretos. As\u00ed\u00ad se abrir\u00e1 un camino m\u00e1s para la pacificaci\u00f3n nacional que espera el pueblo peruano.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><strong>por Esteban Cuya<\/strong><br \/>\nInvestigador del Centro de Derechos Humanos de Nuernberg, Alemania<\/p>\n<p>Esta es una de las tantas irregularidades que exhibe el injusto sistema judicial peruano, que despu\u00e9s del autogolpe de Estado del presidente Alberto Fujimori, de abril de 1992, est\u00e1 dominado en los procesos por &#8220;terrorismo&#8221; por jueces sin rostro.<\/p>\n<p>VERONICA fue detenida por la polic\u00ed\u00ada en La Merced, el 6 de julio de 1993, cuando s\u00f3lo ten\u00ed\u00ada 15 a\u00f1os de edad, y defend\u00ed\u00ada a su esposo, quien era maltrado por los polic\u00ed\u00adas. Esta j\u00f3ven desconoc\u00ed\u00ada que tres a\u00f1os atr\u00e1s, su esposo se hab\u00ed\u00ada fugado del penal de Canto Grande, Lima, junto con otros militantes del MRTA. Ver\u00f3nica hab\u00ed\u00ada conocido a su esposo en 1992, cuando \u00e9l trabajaba como empleado de una farmacia en Lima. [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":15,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9,5],"tags":[24,26,35],"class_list":["post-238","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-america","category-regiones","tag-peru","tag-tortura","tag-violaciones-de-derechos-humanos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/238","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=238"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/238\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":239,"href":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/238\/revisions\/239"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=238"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=238"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=238"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}