{"id":81,"date":"2010-06-14T11:54:10","date_gmt":"2010-06-14T09:54:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/?p=81"},"modified":"2019-02-19T11:59:52","modified_gmt":"2019-02-19T10:59:52","slug":"el-olvido-de-los-derechos-humanos-un-libro-sobre-la-colonia-dignidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/2010\/06\/14\/el-olvido-de-los-derechos-humanos-un-libro-sobre-la-colonia-dignidad\/","title":{"rendered":"El olvido de los derechos humanos &#8211; Un libro sobre la Colonia Dignidad"},"content":{"rendered":"<p>Herman Schwember: <em>Delirios e Indignidad &#8211; El Est\u00e9ril Mundo de Paul Sch\u00e4fer, Santiago, LOM, 2009<\/em><\/p>\n<p><span lang=\"es\">En el libro de Herman Schwember, <em>Delirios e Indignidad &#8211; El Est\u00e9ril Mundo de Paul Sch\u00e4fer<\/em>, tenemos el primer informe completo sobre la constituci\u00f3n interna del asentamiento alem\u00e1n en Chile llamado Colonia Dignidad. Nunca nadie hab\u00eda tenido mejor acceso que \u00e9l a los habitantes del asentamiento. Durante un a\u00f1o y medio, desde 2005, Schwember hab\u00eda sido Delegado del Gobierno Chileno ante el asentamiento. Se le hab\u00eda dado oficialmente el encargo de encontrar la mejor soluci\u00f3n posible para los cerca de 200 habitantes que se hab\u00edan quedado en la Colonia despu\u00e9s de la hu\u00edda del jefe de la secta, Paul Sch\u00e4fer, en 1997. Estas personas hab\u00edan sido, en su gran mayor\u00eda, v\u00edctimas de Sch\u00e4fer. El estado alem\u00e1n y el chileno quer\u00edan que estas personas se quedaran en el mismo asentamiento que ahora se llama Villa Baviera y trataban de ofrecerles una perspectiva confiable para el futuro. Al ver que las autoridades chilenas pasaban por alto o sabaoteaban todas las propuestas pr\u00e1cticas, Schwember renunci\u00f3 a su cargo y escribi\u00f3 Delirios e Indignidad. Es un libro que rezuma amargura.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"es\">Durante el tiempo de la dictadura, Schwember hab\u00eda estado en prisi\u00f3n. Tuvo entonces compa\u00f1eros de c\u00e1rcel de quienes \u00e9l pensaba que habr\u00edan sido llevados a la Colonia Dignidad para \u201cdesaparecer\u201d all\u00ed. Como Delegado gubernamental, \u00e9l visit\u00f3 semanalmente la Colonia en la que Pinochet hab\u00eda mantenido una prisi\u00f3n clandestina. Pude acompa\u00f1arle durante una de esas visitas, por lo que puedo garantizar su seriedad.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"es\">A Schwember no le cabe ninguna duda de que los culpables deben ser castigados por los delitos de asesinato y tortura. Pero, durante largas y a menudo confidenciales conversaciones, escuch\u00f3 tambi\u00e9n dolorosas historias de los propios habitantes. Cada dolor humano es \u00fanico. Pero, en el caso de la Colonia Dignidad se plantea con fuerza la pregunta acerca de la relaci\u00f3n que existe entre las torturas y los asesinatos all\u00ed perpetrados en contra de los prisioneros pol\u00edticos, por un lado, y el terror psicol\u00f3gico, el abuso sexual y las dem\u00e1s torturas a las que Sch\u00e4fer y su comparsa directiva somet\u00edan a los miembros de la secta, por otro. Ambas cosas tienen que ver la una con la otra. Los miembros de la secta estaban predispuestos para colaborar con el servicio secreto chileno gracias al largo entrenamiento a que se hab\u00edan sometido de explotarse rec\u00edprocamente. Schwember reclama justicia para todos: castigo para los hechores y compensaci\u00f3n para las v\u00edctimas. Ya se ha castigado a algunos de los malhechores, por cierto que no a todos, ni mucho menos. Alemania es un puerto seguro para delitos que s\u00f3lo en Chile pueden ser perseguidos o para los cuales no es f\u00e1cil aducir las pruebas. Criminales alemanes que viven todav\u00eda en Chile gozan de inmunidad carcelaria o se aprovechan de una reglamentaci\u00f3n ilegal de delaci\u00f3n pactada. Todav\u00eda no se le ha dado indemnizaci\u00f3n a ninguna de las v\u00edctimas.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"es\">Sch\u00e4fer aterroriz\u00f3 a su secta durante cuarenta a\u00f1os, sin contar los dos lustros de la fundaci\u00f3n en Alemania. Pero tanto la justicia alemana como la chilena han logrado hasta ahora s\u00f3lo resultados asaz escu\u00e1lidos en lo que se refiere a penas e indemnizaciones. Quien haya seguido y conocido durante a\u00f1os el comportamiento de la judicatura chilena en este asunto no puede menos de asentir con un suspiro al grito airado de Schwember sobre la complicidad y la incompetencia de la misma, cuando escribe: \u201cno han hecho justicia a nadie\u201d. Es claro que, al menos en Chile, gana la partida el juego pol\u00edtico de echar todo aquello simplemente al olvido.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"es\">Schwembar trata de encontrarle una l\u00f3gica al sin igual crimen de Sch\u00e4fer. Una de las claves ser\u00eda el abuso de la religi\u00f3n. En cambio, ni Schwember ni ning\u00fan otro autor serio pueden encontrar alg\u00fan germen nacionalsocialista en la ideolog\u00eda de Sch\u00e4fer. Lo que sucedi\u00f3 en la Colonia Dignidad no tuvo nada de conspirativo, ni fue tampoco el \u201cprograma personal de un venido a menos\u201d &#8211; lo que sin duda hab\u00eda sido Sch\u00e4fer despu\u00e9s de la segunda guerra. Schwember descubre una \u201ccultura de la violencia que era parte de la forma acostumbrada de relacionarse entre los miembros de la comunidad\u201d. Los asentados eran \u201cun mont\u00f3n de enfermos asustados, felices con el susto en el que viv\u00edan\u201d. Su estrategia de sobrevivencia consist\u00eda en la hipocres\u00eda y la superficialidad. Una respuesta correcta era aquella por la que se recib\u00edan menos golpes. Quien llamara la atenci\u00f3n, se expon\u00eda voluntariamente al peligro. Schwember da a entender as\u00ed que la Colonia Dignidad funcionaba como un sistema en el que explotadores y explotados colaboraban activamente unos con otros.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"es\">Despu\u00e9s de la hu\u00edda de Sch\u00e4fer en 1997 y su aprisionamiento en la Argentina en 2005, comenz\u00f3 a desarrollarse una din\u00e1mica centr\u00edfuga en la secta a la que la coerci\u00f3n hab\u00eda mantenido junta hasta ese momento. Dado que las relaciones de propiedad no eran claras, comenzaron las luchas por la repartici\u00f3n de los bienes, luchas que duran hasta ahora (2009). Pero en el momento en que sobreviene una presi\u00f3n externa &#8211; acaso mediante procesos jur\u00eddicos -, entonces se apoyan todos mutuamente y se mantienen unidos en un \u201cpacto del silencio\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"es\">Schwember informa acerca de lo que ya hab\u00eda sido publicado sobre la producci\u00f3n de gas venenoso en la Colonia Dignidad<a href=\"#_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>, y agrega: \u201cEs un hecho\u201d que unos contactos y agentes (entre los que nombra a Wolff von Arnswaldt, Alfred Schaak y Albert Schreiber) trajeron utensilios y productos qu\u00edmicos a la Colonia Dignidad. All\u00ed se los desaduan\u00f3, almacen\u00f3 e instal\u00f3. De all\u00ed fueron llevados a una casa del jefe del servicio secreto chileno, Contreras. Schwember da ejemplos de contrabando de oro en vasos de miel. Habla de millones de d\u00f3lares que habr\u00edan sido desplazados hacia el extranjero como dinero negro, pero sin poder precisar las sumas.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"es\">Schwember sabe tambi\u00e9n de lo que habla cuando escribe: \u201cLas autoridades alemanas quer\u00edan que todo el tema quedara en el pasado lo m\u00e1s pronto posible, que se garantizaran los derechos b\u00e1sicos de los ciudadanos alemanes (pero que ojal\u00e1 quedaran todos en Chile) y que el tema saliera del debate pol\u00edtico dentro de Alemania. En la pr\u00e1ctica no ten\u00edan ning\u00fan inter\u00e9s real en que Sch\u00e4fer y sus c\u00f3mplices fueran castigados, sino m\u00e1s bien en que fueran olvidados\u201d (p. 117, cf. tambi\u00e9n p. 283). De todas maneras, dice \u00e9l que la Embajada Alemana en Chile se comport\u00f3 \u00a0de manera coherente. No se preocup\u00f3 de los derechos humanos, ni en particular de las v\u00edctimas chilenas. Este juicio puede confirmarlo cualquiera que haya observado desde el lado alem\u00e1n los ensayos de soluci\u00f3n respecto a la herencia de Sch\u00e4fer. A la contraparte chilena, Schwember le reprocha incapacidad, burocratismo y hasta mentiras. En el estado chileno, dice \u00e9l, nadie quiere correr ning\u00fan riesgo. Por lo mismo a la diplomacia alemana no le qued\u00f3 otra que resignarse. Que no pase nada, lo que no trae ning\u00fan problema tampoco en Alemania, seg\u00fan Schwember.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"es\">De cualquier manera que se mire el asunto, lo cierto es que hay que encontrar una soluci\u00f3n para los habitantes de Villa Baviera. Por el lado chileno se han acumulado las dificultades, en vez de allanar el camino hacia una soluci\u00f3n. Por ello \u00a0Schwember renunci\u00f3 a su cargo al cabo de un a\u00f1o y medio de labor. Seg\u00fan \u00e9l, habr\u00eda sido un progreso para los derechos humanos que se hubiera encontrado una soluci\u00f3n coordinada y objetiva. Se hubiera podido indemnizar a las v\u00edctimas y esclarecer cr\u00edmenes. Dej\u00e9mosle a Schwember la \u00faltima palabra: \u201cCreo que un manejo m\u00e1s inteligente, profesional, sistem\u00e1tico y multidimensional de las relaciones con la comunidad habr\u00eda dado ya mucho m\u00e1s informaci\u00f3n y habr\u00eda permitido expandir el \u00e1mbito de esa verdad posible, que ser\u00e1 siempre incompleta. \u201c (p. 326)<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a><span lang=\"es\">Friedrich Paul Heller, Pantalones de cuero, mo\u00f1os\u2026 y metralletas. El trasfondo de Colonia Dignidad, Ed. Chile Am\u00e9rica\/Cesoc, Santiago, 2005, p. 114-118.<\/span><br \/>\n<span lang=\"de\">F.P. Heller: Lederhosen, Dutt und Giftgas : die Hintergr\u00fcnde der Colonia Dignidad. 4., erweiterte und aktualisierte Aufl., Schmetterlingverlag Stuttgart 2011, S. 82-85<\/span><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/vg07.met.vgwort.de\/na\/fb67b69b58df4cef841c307a72b12c6d\" alt=\"\" width=\"1\" height=\"1\" \/><\/p>\n<p><span lang=\"es\"><strong>por Dieter Maier<\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el libro de Herman Schwember, <em>Delirios e Indignidad &#8211; El Est\u00e9ril Mundo de Paul Sch\u00e4fer<\/em>, tenemos el primer informe completo sobre la constituci\u00f3n interna del asentamiento alem\u00e1n en Chile llamado Colonia Dignidad. Nunca nadie hab\u00eda tenido mejor acceso que \u00e9l a los habitantes del asentamiento. [&#8230;]<br \/>\n<strong>por Dieter Maier<\/strong><\/p>\n","protected":false},"author":15,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[23,32],"class_list":["post-81","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-resenas","tag-chile","tag-colonia-dignidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=81"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":82,"href":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81\/revisions\/82"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=81"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=81"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menschenrechte.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=81"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}